La Superintendencia del Medio Ambiente ha dictado medidas urgentes y transitorias a la Municipalidad de Antofagasta, en su calidad de titular del Vertedero La Chimba, que se ubica en el sector norte de dicha ciudad, cuyo objetivo es la implementación de un cierre perimetral —cuyas características técnicas deberán ser informadas dentro de un plazo no mayor a 20 días hábiles– y un proyecto de vigilancia y seguridad,  mientras presenta el Estudio de Impacto Ambiental al SEIA, asociado al plan de cierre de dicha unidad, en marzo de 2024.

Cabe destacar que este vertedero inició sus operaciones en 1970 —antes de la entrada en vigor de la legislación ambiental— y recibió residuos sólidos domiciliarios hasta 2019 y de la construcción hasta 2021. Debido a la falta de cierre perimetral, personas continúan ingresando a la instalación, por lo que continúa la disposición de desechos, y a la vez, ha sido foco de varios incendios. En junio de 2022 hubo un incendio que se mantuvo más de un mes activo, por lo que la Seremi de Salud lo declaró un foco de insalubridad (mediante la Resolución Exenta N°0838/2022, del 7 de junio).

“Todo esto, se tuvo en consideración cuando la SMA inició un procedimiento de requerimiento de ingreso al Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA), ante lo cual dicha municipalidad accedió y presentó un cronograma de 20 meses de plazo, ante lo cual la Superintendencia lo rechazó y le dio un plazo más exigente: 15 meses”, explica Sandra Cortez, jefa de la Oficina Regional de la SMA en Antofagasta.

Mientras se elabora el estudio para su evaluación ambiental, la SMA ha exigido las siguientes medidas, que deben cumplirse siguiendo lo señalado en el artículo 14 del Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y de Seguridad Básicas en los Rellenos Sanitarios (DS 189/2008):

1- Implementar un cierre perimetral al recinto completo -o reparar lo existente si fuera del caso- de forma que sea impedido el ingreso tanto de personas, como de animales. Sus características físicas y estructurales deberán ser definidas por personal competente en la materia.

2- Presentar un proyecto de vigilancia y seguridad del vertedero, el que deberá, a lo menos, considerar acciones para enfrentar los ingresos irregulares de terceros e identificar brechas que puedan producirse en el cerco perimetral al que se refiere el punto anterior, con el fin de repararlas oportunamente.

3- Ejecutar el proyecto del punto b), dando cumplimiento a los elementos señalados de forma íntegra y de acuerdo al cronograma de implementación. Su implementación se verificará por informes mensuales de avance o ejecución, según corresponda.

Historia del vertedero La Chimba

El Vertedero La Chimba inició su operación el año 1970 para recibir residuos domiciliarios, para -en ese entonces- una población de 5.000 habitantes. En esa época no existía la evaluación ambiental. En 2009, la Seremi de Salud de Antofagasta aprobó un programa de adecuación para el Vertedero La Chimba que contemplaba, en lo relevante, un plan de cierre y abandono de éste.

En tanto, en diciembre de 2019 la Municipalidad inició la operación del Relleno Sanitario Chaqueta Blanca, lo que puso fin a la fase de operación del Vertedero La Chimba para la disposición de residuos domiciliarios. Sin embargo, continuó con la recepción de residuos de construcción hasta junio de 2021, fecha en que debería haberse cerrado de forma completa y definitiva. Esto, también considerando que se encuentra emplazado a 900 metros, en línea recta, de la Reserva Nacional La Chimba.

“Sin embargo, y debido a la falta de un buen cierre perimetral, personas desconocidas continúan con la disposición no autorizada de residuos al interior y a los alrededores de donde se emplazaba el Vertedero La Chimba, con la consecuente ocurrencia de quemas ilegales. Esto pone en peligro tanto la salud de la población que habita en torno al vertedero —que cada vez es mayor debido al desarrollo inmobiliario en la Región—, como la integridad de la Reserva Nacional La Chimba, tanto por las sustancias producidas en la combustión incompleta de residuos, como por la posibilidad de que las llamas allí generadas puedan alcanzar las especies que en aquella área protegida habitan. Por esa razón, mientras se tramita el plan de cierre ambiental, se deben tomar estas medidas que evitarán que las personas ingresen al recinto y se produzcan incendios y focos de insalubridad”, finalizó Cortez.

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