A dos meses de que el gobierno anunciara la suspensión de clases en jardines infantiles, colegios municipales, particulares subvencionados y privados a causa de la pandemia por el Covid -19, y que varias universidades decidieran suspender las clases presenciales debido al riesgo de contagio, profesores y estudiantes han tenido que adaptar sus tiempos y espacios para continuar con el año académico.

En este contexto, tres docentes conversaron con Regionalista.cl para contar sus experiencias con esta modalidad online:

“Cuando los alumnos tienen que aprender de una pantalla no concentran toda su atención en los contenidos ”

Solange Zapata, es profesora de segundo básico y utiliza una plataforma tecnológica que le otorgó el liceo, implementada en el período de cuarentena. Las capacitaciones fueron realizadas vía WhatsApp, donde se le enviaron las indicaciones a través de ejemplos y videos. «Como profesora no he tenido dificultades, pero mis niños sí, porque tienen que entrar con un adulto y normalmente los papás de estos alumnos salen a trabajar durante el día y se quedan con sus abuelos. Entonces, no tienen una persona que los apoye en el ámbito digital», relató Solange, valorando el tiempo adicional que ha podido pasar con su familia.

La docente agregó que, para captar la atención y concentración de sus estudiantes, sus clases se han vuelto «creativas, lúdicas y muy didácticas», cambiando su metodología. «Pienso que mis estudiantes prestan menos atención porque falta una proximidad entre alumno y profesora, algo dinámico. Cuando los alumnos tienen que aprender de una pantalla no concentran toda su atención en los contenidos. Además, no todos tienen computador ni internet y por consecuencia hay menos participación».

La situación es similar en las casas de estudios superiores, pues la mayoría implementó plataformas para la realización de clases online para el inicio de pregrado y la continuidad del primer semestre académico.

“La participación ha disminuido notablemente, pues mis clases son para debatir, discutir y conversar experiencias a través del aprendizaje”

Cecilia Gómez imparte la cátedra de Realización Audiovisual en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica del Norte (UCN) y ha modificado completamente sus clases prácticas a una modalidad online, tomando en cuenta la disponibilidad de los estudiantes y esta nueva forma de trabajo, sin dejar de cumplir con los objetivos de aprendizaje. “He adaptado toda la metodología de las clases, porque estas eran súper participativas. Me tengo que adaptar porque no todos los estudiantes tienen acceso a cámara, micrófonos o a navegar por internet, y no todos cuentan con los softwares de edición”, comentó.

“Puede que estén a cargo de adultos mayores o niños. El estrés es mucho más grande al igual que la ansiedad. La participación ha disminuido notablemente, pues mis clases son para debatir, discutir y conversar experiencias a través del aprendizaje”. Además, comentó que la calidad de internet ha sido otro problema, tanto para profesores como estudiantes, ya sea por la conectividad o el horario.

“Nos hemos centrado en cuestiones teóricas, pero falta lo práctico, que es conocimiento que deben tener los estudiantes”

Mauricio Briceño es docente en la Escuela de Psicología de la UCN, y ha reconocido algunas dificultades en esta modalidad a distancia, como gestionar bien los tiempos, preparar el material para las clases en línea y la interacción con sus estudiantes. “Una de las grandes dificultades es no tener la interacción con los estudiantes a nivel de lenguaje corporal y emocional, cuesta mucho leer esto por zoom», indicó.

Respecto a la capacitación, Mauricio comentó que la universidad ha hecho llamados y enviado material de apoyo. Además, se entregaron licencias para la plataforma zoom, para evitar así el límite de tiempo en las sesiones. Pero de igual forma, él ha sido autodidacta. «Estoy haciendo un ramo práctico (Intervención) y ha costado adaptar la metodología, nos hemos centrado en cuestiones teóricas, pero falta lo práctico que es conocimiento que deben tener los estudiantes y es fundamental», comentó el docente.

Según Briceño, la metodología se adapta a lo que permiten las aplicaciones, y el contacto entre los estudiantes se ha limitado, por lo que le ha costado evaluar la atención de sus alumnos en esta modalidad. No obstante, sostiene que esta idea de la «atención» está pensada en una abstracción pedagógica homogénea, y que un estudiante no hable en estas sesiones, no quiere decir que haya menor atención.

Entre los aspectos positivos de esta modalidad, Mauricio destaca el tiempo y la distancia, pues ha podido compartir más tiempo con su pareja, y en clases ha recurrido a referencias de otros autores para apoyar las sesiones. «Puedo responder con material de autores que tengo en casa”, finalizó.

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