Todo comenzó con un seminario en Antofagasta, en el que participaron «connotados» personajes locales como Sebastián Quinzán. Hoy el docente tocopillano afectado por esta estafa cuenta su historia para generar conciencia y que «a nadie más le pase».

Cuando al tocopillano Jaime Delgado Filiberto lo invitaron a un seminario sobre inversión en el hotel Antofagasta, quedó deslumbrado con la actividad. La presencia de gerentes de bancos, inmobiliarias nacionales y empresarios, nunca le hicieron imaginar las negativas consecuencias que aquel magno evento ocasionaría en su vida.

Jaime, de profesión profesor, por años estuvo ahorrando para obtener una vivienda propia, incluso más de una, con el objetivo de generar recursos extras y así vivir holgadamente. Pero este anhelo quedó truncado y con ello los sueños de este joven.

¿Cómo fue qué terminaste involucrado en una estafa?

Cuándo asistí al famoso seminario del Hotel Antofagasta estaba dirigido por Franco Parisi y había mucha gente importante. En esa oportunidad se acercó a mi Sebastián Quinzán y me dijo que él era el gerente general de la inmobiliaria santiaguina Royal Rent SPA (Asesoría y Gestión Inmobiliaria), me entregó su tarjeta de presentación y quedamos de reunirnos para analizar la posibilidad de adquirir uno o más departamentos. En ese momento, yo quedé muy entusiasmado con la idea y nunca pensé que todo sería un engaño, al contrario, lo vi súper seguro con lo que me explicó el señor Quinzán. Todo esto partió el año 2017, pero actualmente aún pago las consecuencias.

¿Qué ocurrió después de la conversación con Quinzán?

Me hicieron llenar unos formularios con todos mis datos y luego recibí una llamada con una oferta muy atractiva y tomé la decisión de acercarme a las oficinas de Royal en Antofagasta. En la reunión, me indicaron que según mi ingreso y los cálculos realizados podía optar a comprar tres departamentos. Ellos realizaban estos cálculos con los potenciales clientes y los ofrecían a una constructora, en mi caso, la constructora Grupo Coloso. También la inmobiliaria ofrecía un bono de 7,5% aproximadamente, así como cuando uno se compra un auto, y lo que hacía Royal era ocupar ese bono como parte del pie.

Entonces, yo lo único que tenía que poner era lo restante, 2.5% por departamento. En ese momento eran alrededor de ocho millones de pesos, así que dejé varios cheques para pagar el pie de los tres departamentos.

¿Lograste adquirir los tres inmuebles?

Bueno, de ahí en adelante todo cambió. Al principio el banco me aprobó solo un departamento por la pésima gestión de Royal, ya que se atrasó con la entrega de documentos importantes. Por esta razón, los otros bancos a los que se postuló me rechazaron las compras, porque yo ya figuraba con un crédito hipotecario y la idea era no figurar con otros créditos activos. Finalmente, perdí la plata que había entregado para los dos departamentos que faltaban.

Ellos insistieron en que devolverían el dinero, volví a llenar formularios para obtener la devolución de ambos pie, pasó el tiempo y no ocurrió nada. Me acerqué directamente a la constructora Coloso y la ejecutiva me indicó que resolvieron rechazar el pago. Fue así que perdí contacto con Royal y este supuesto gerente general Quinzán, que nunca fue gerente, porque en ninguno de los documentos legales que yo firmé figuraba él, yo creo que era solo un promotor, un captador de clientes, un charlatán. Traté de buscarlos por semanas, pero nada, las oficinas locales cerraron y los teléfonos tampoco funcionaban.

¿Qué pasó con el único departamento que obtuviste?

Después de todo tomé la administración de mi departamento, porque Royal la tenía y ellos me depositaban el pago del arriendo y además cancelaban el dividendo. Esta modalidad tuvo efecto hasta el estallido social, después dejaron de depositarme y nadie me daba una respuesta o una solución. En febrero pasado fue la última vez que tuve contacto con Royal a nivel central y logré terminar con el contrato de administración por incumplimiento.

¿Cuáles fueron las consecuencias en tu vida?

Todo lo que he contado fue terrible vivirlo. La angustia, incertidumbre y rabia por las malas decisiones que uno toma, y que además exista gente que se aprovecha del desconocimiento de las personas en algunos temas. Ha sido difícil ver cortadas tus expectativas en la vida, es muy doloroso.

En conclusión, perdí un poco más de seis millones de pesos, terminé con una larga lista de deudas, tuve que vender mi auto, y ahora, estoy a punto de perder el único departamento que había logrado obtener, porque tiene orden de embargo.

¿Existe la posibilidad de obtener algo de lo perdido?

La verdad que no. Busqué ayuda con abogados y me indicaron que por los documentos legales que yo firmé no tenía ninguna posibilidad de recuperar nada. Por otra parte, he investigado a esta empresa Royal y en Antofagasta definitivamente ya no existen, además, descubrí por noticias en internet que existen otros casos similares al mío en otras regiones del país. Claramente se trata de una estafa inmobiliaria de gran nivel, todo te lo muestran maravilloso, pero al final todo queda en nada, y más encima, exponen al cliente a la quiebra.

¿Qué les dirías a las personas que muchas veces se dejan llevar por personajes embaucadores?

Me decidí a contar esta lamentable historia justamente para que a nadie más le pase. Es muy triste perderlo todo, no solo dinero, sino también sueños. La situación y las deudas se me escaparon de las manos, y hoy tendré que acogerme a la ley de quiebra, no tengo otra alternativa.

Les pido que antes de emprender un proyecto en sus vidas se asesoren bien, no le entreguen confianza y menos tus ahorros a cualquiera. Y lo más importante, realizar uno mismo los trámites, no dejarlo en manos de gente inescrupulosa que solo busca aprovecharse. Ahora solo quiero dejar atrás este mal capítulo, estar financieramente equilibrado, y lo más importante, tranquilo.

2 Comentarios

  1. Así es y así será siempre, a reconstruir lo DESTRUIDO. Malos controles, por parte del Estado, de años, años y dije años, se está circulando sin patentes, autos, y otros, etcétera, no hay criterio, 0a nadie le importa nada, hay un letargo en todo, vas a ser un trámite estatal o municipal, te tienen toda la mañana, total que espere el W…, para que te preocupas… Sin Dios ni ley, falta moral y buenas costumbres, que ya no se imparten. Bendiciones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here