Según expertos, las indispensables atenciones que deben recibir para su óptimo desarrollo deben seguir su curso desde el hogar, adaptándose a las distintas necesidades de cada infante. 

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica y de desarrollo, iniciando en la niñez y acompañando toda la vida. Influye en cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. Este trastorno incluye lo que se conocía como síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Se lo llama «trastorno de espectro» porque diferentes personas con TEA pueden presentar una gran variedad de síntomas distintos.

Importancia de las rutinas

Loreto Alcaino, fonoaudióloga del Centro Integral Aynelén, contextualizó que el TEA compromete principalmente la comunicación social, caracterizándose por tener intereses restringidos y acciones repetitivas, lo que provoca una conducta rígida que requiere de anticipación. “Las terapias son fundamentales en el desarrollo integral de los niños y niñas, las cuales se recomiendan iniciar en edades tempranas. Estas requieren de entradas multisensoriales y pueden incluir especialidades como psicología, fonoaudiología, terapia ocupacional, educación diferencial, entre otros”, detalló

Las dificultades durante el periodo de confinamiento han interferido en la vida de los niños y niñas con TEA, visualizándose mayores niveles de ansiedad, aislamiento social y alteraciones en la conducta que en casa se pueden manifestar a través de descompensaciones o crisis.

Consejos para el hogar

Bajo este contexto, Gloria Zamudio, directora y fundadora de la Escuela Especializada Raíces, aconsejó que lo que debe hacer la familia es instaurar una rutina con todo aquello que el niño o niña va a realizar durante el día. “El aporte de una nueva organización es lo que prima para que él pueda saber qué hará durante el día y eso traerá tranquilidad y bajará sus niveles de ansiedad”, añadió la también representante de la Fundación TEAutismo Antofagasta.

Zamudio, quien es presidenta de la Asociación de Profesionales por el Autismo en Chile (APACHI), indicó que los terapeutas ocupacionales debieran dar a las familias técnicas para realizar algunas acciones en forma de juego con los más pequeños. “Si tienen alguna alteración sensorial sus efectos se puedan aplacar a través de dietas sensoriales. Por ejemplo, que pongan sus manos y pies en potes con arroz; arena; legumbres; lo que tengan en casa”, indicó.

La profesional acotó que los kinesiólogos deben ver cómo no perder el trabajo motriz y hacerlo en espacios reducidos con lo que hay en el hogar.  “Saltar obstáculos, pasar bajo las sillas o seguir un circuito junto a sus hermanos, marcado previamente con papel y utilizar cordeles”, aconsejó.

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