De izquierda a derecha, PhD. Lola Cañamero, PhD. Cecilia Hidalgo, PhD. Maritza Soto y PhD. María Soledad Matus.

Cecilia Hidalgo es una pionera. Fue la primera doctora en Ciencias de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile (1969), la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Naturales (2006) y la primera presidenta del Consejo de Evaluación (CEv).

La profesora Hidalgo llegó hasta el auditorio del FCAB para participar en el panel “La ciencia en femenino” del festival Puerto de Ideas, donde compartió escenario con destacadas mujeres, como las doctoras Maritza Soto (astronomía), Lola Cañamero (filosofía) y María Soledad Matus (bioquímica), quien además moderó la discusión.

La doctora Hidalgo aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a los hombres a “respetar y conocer el talento de las mujeres”. En ese sentido, profundizó señalando que “es complejo encontrarse con tantas mujeres exitosas que se van quedando atrás”.

En exclusiva para Regionalista.cl, la científica indicó que “hoy todavía encontramos gente que cree que las mujeres son inferiores, lo que a mí me choca profundamente. No puedo creer que alguien piense que las mujeres somos menos inteligentes que los hombres. Somos la misma raza, no hay diferencias en el cerebro”.

La Premio Nacional de Ciencias ya había realizado este llamado en 2009 a través de una columna de opinión, señalando que “no apoyar su inserción (de las mujeres) en el ámbito científico es perdernos el 50% del talento de este país”.

Hacia el final de su participación en Puerto Ideas, la académica recordó la frase de Margarita Salas, Medalla Echegaray 2016, “Por el hecho de ser mujer no merece que te entreguen nada, pero tampoco que te quiten”.

Es importante tomar medidas”, con esa frase la doctora Cecilia Hidalgo cerró su participación en el VI Festival de Ciencia Puerto de Ideas Antofagasta 2019.

1 Comentario

  1. «No puedo creer que alguien piense que las mujeres somos menos inteligentes que los hombres… no hay diferencias en el cerebro». Qué duda cabe: los prejuicios irracionales no tienen límites y están entre las actitudes más repartidas de la humanidad. Aunque los cien mil millones de neuronas se fabrican durante la vida intrauterina, aproximadamente solo el diez por ciento de las conexiones se establecen durante ese período. Así, la mayoría de las conexiones neuronales se establecen una vez que el bebé empieza su interacción con el entorno. El cerebro que los biólogos descubren desde hace varias décadas es un órgano supremamente plástico que se construye y reconstruye no sólo después de un accidente, sino, al parecer, con cada experiencia un tanto significativa todos los días de la vida. Durante el embarazo, el esquema estructural de la formación de los cerebros de las mujeres y de los hombres es exactamente el mismo. Los genes que permiten la construcción de los hemisferios cerebrales, el cerebelo y el tronco cerebral son independientes de los cromosomas X e Y. La única diferencia observable concierne las funciones fisiológicas de la reproducción. No se encuentra sin embargo ninguna diferencia entre las otras funciones cerebrales, ni cognitivas — inteligencia, memoria, razonamiento — ni sensoriales como la visión y la audición. Hay más diferencias entre los cerebros de personas de un mismo sexo que entre aquellos de personas de sexo diferente. Estas observaciones traen a la mente y tienden a justificar, al menos parcialmente, la tesis de Simone de Beauvoir: «On ne naît pas femme, on le devient», Le Deuxième sexe. Essai philosophique (1949).

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