Académicas entregan sus visiones sobre el contexto social que envuelve la poca inserción laboral de las mujeres en Chile.

La incursión de la mujer en espacios laborales históricamente masculinizados, son algunas de las temáticas de género abordadas por dos académicas especialistas en el área, quienes analizan la poca participación femenina en distintas esferas laborales, políticas, sociales, entre otras.

Según Jimena Silva, psicóloga social y Dr. en antropología, el Chile del siglo XXI presenta características contextuales y relaciones de género marcadamente inequitativas, lo que sostiene la base de la división sexual del trabajo.

«Estas particularidades reproducen los valores androcentrados a la hora de las contrataciones en las empresas e instituciones. Este orden de género en lo laboral y en lo político se expresa de manera contundente en las brechas salariales y en las actitudes de la población cuando se analiza la dedicación de los hombres a un trabajo no remunerado, por ejemplo el cuidado de los hijos y el hogar mientras las mujeres trabajan fuera y con remuneración», indicó.

Sobre las labores mayormente masculinizadas, y la incursión de la mujer dentro de estas, Silva señaló:

«En los trabajos históricamente masculinos como la minería en esta región, hemos observado a lo largo de 10 años de investigaciones que las prácticas sexistas y las resistencias a la inclusión de mujeres aún son dominantes. Las ‘mujeres mineras’ se encuentran con discursos, actitudes, comportamientos, tanto de los empresarios como de sus compañeros, que las empujan o a adaptarse, o a resistir. La minería sigue siendo un campo dominado por una cultura de homo sociabilidad. Es decir, de lealtades entre hombres, altamente competitiva, situación que aún deberán superar las mujeres que se apasionan por estos trabajos. Estamos en Chile muy lejos de lograr equidades de genero laborales», precisó.

Cabe recordar que la participación laboral de mujeres ha caído considerablemente durante este año, alcanzando un 12% durante los últimos 6 meses de pandemia. Sobre esta problemática, han surgido algunas iniciativas por parte del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, o el programa Reactívate Pyme, que enfoca entre sus aristas principales el dilema de la falta de trabajo y acceso de la mujer en el mundo del trabajo, en el marco de la crisis sanitaria por el Covid-19 en nuestro país.

Según Francis Espinoza, académica de la UCN y doctora en Ciencias Políticas y Estudios Internacionales, los desafíos que implica la integración de la mujer a estos espacios, deben ser consultados a través de diferentes modelos que priorizan la equidad de género.

«Efectivamente hay una evolución histórica del rol de la mujer en trabajos considerados históricamente masculinos. Hablo de la incursión en minería, maquinaria pesada, construcción, etc. Hay una serie de modelos a nivel internacional que dan cuenta de los principales objetivos. En el caso de Suecia, la política exterior y la diplomacia se desarrollan a partir de la equidad de género. Lo que muestran otros países nórdicos, es una integración de la mujer en espacios masculinos, no desde la fuerza bruta, sino desde la racionalidad», señaló.

Por último, Espinoza también realizó un análisis sobre la incorporación de las mujeres por parte de las empresas nacionales.

«Aún estanos en deuda, hablamos de empresas privadas que la mayoría lleva un 15% de integración de la mujer. En las empresas públicas un 30% o más. Hablamos de empresas privadas con poca participación de la mujer en federaciones de deporte, fútbol, automovilismo. La lectura, al menos desde Europa, es que la mujer no está presente en organizaciones sociales, como logias de masones, la misma iglesia católica, etc.”, concluyó.

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