Este miércoles 31 de julio en la mañana, en el Juzgado de Letras del Trabajo de Antofagasta, se realizó la audiencia de preparación de juicio en la causa de tres madres afectadas por el no pago de sus pre y postnatal por parte del municipio local, liderado por la alcaldesa Karen Rojo.

Se trata de trabajadoras a honorarios que luego de agotar todas las instancias formales con la alcaldesa, la administración municipal y el concejo, decidieron recurrir a la justicia para encontrar una respuesta.

Ainara Oyarzún es una de las madres afectadas, quien contó a Regionalista.cl que se vieron obligadas a autodespedirse «por incumplimiento de contrato, ya que no se nos estaban pagando nuestros pre y postnatal». «Hoy (miércoles 31 de julio) se realizó la audiencia preparatoria. Nosotras esperamos que la justicia pueda fallar a nuestro favor, ya que tenemos pruebas contundentes de que existía una relación laboral y que la municipalidad no cumplió con sus obligaciones», indicó.

«Es irónico, ya que el mismo día que estamos comenzando este juicio nos enteramos que la alcaldesa fue nombrada presidenta de la comisión de la mujer y la equidad de género de la asociación de municipalidades. Y eso nos parece penoso, ya que la municipalidad ha actuado indolente ante las necesidades de nosotras. Nunca se nos escuchó. Llegamos a esta instancia judicial después de muchas reuniones. Casi cuatro meses de diálogos reiterados y de propuestas, porque fuimos con soluciones legales. Pero la municipalidad no quiso llegar a acuerdo», agregó.

Por su parte, Claudia Montoya, otra de las madres afectadas, comentó a nuestro medio que también se le negó su pre y postnatal desde el municipio de Antofagasta, por lo que espera llegar hasta las últimas consecuencias para hacer valer sus derechos maternales.

«Más que plata, acá estamos pidiendo que el municipio reconozca que vulneró los derechos de tres mujeres y quizás sigue vulnerando más derechos de mujeres embarazadas del municipio. Ya tuvimos que autodespedirnos de nuestros trabajos, trabajos que nos gustaban y queríamos. Y ahora tenemos que meternos en un proceso sumamente largo, además durante nuestro embarazo no pudimos estar tranquilas», indicó.

«Esto no es solamente que nos den plata y nos quedemos calladas. Esto se trata de resignificar la vulnerabilidad que tuvimos que pasar y por parte de una mujer que está ahora encabezando una mesa de trabajo, de la cual no me siento representada yo y creo que la mayoría tampoco se siente representada. Llegaremos lo más lejos posible para hacer valer nuestros derechos», concluyó.

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