Al cumplirse tres meses desde que comenzó el estallido social en nuestro país, quisimos conocer la opinión de la Mesa de Unidad Social de Antofagasta, espacio que agrupa a distintas organizaciones sociales de la comuna. Para ello conversamos con Pablo Rojas, uno de los voceros del organismo, quien advierte que «no es muy simple hacer un balance de estos tres meses, dada la magnitud de la crisis y el levantamiento».

«Sí es importante decir que la falta creciente de legitimidad y confianza en las instituciones y gobernantes, que durante mucho tiempo se expresó como indiferencia y apatía, miedo en términos de seguridad pública, el 18 de octubre explota con una expresión muy clara de hastío, rabia y cansancio», indicó, agregando que finalmente este estallido viene a convertirse en «una especie de catarsis nacional de estos 30 años o más de neoliberalismo maduro, que es el que vive Chile».

Incertidumbre y tensa calma

Asimismo, Rojas plantea que se han vivido diferentes momentos o etapas en el desarrollo del estallido social: «En este momento se vive un proceso de incertidumbre. Las movilizaciones masivas han ido convirtiéndose en manifestaciones menos masivas y harto enfrentamiento con la policía. Hemos visto que lo que fueron los cabildos iniciales también han disminuido, pero se han intensificado algunas o se han mantenido algunas asambleas que están en procesos más deliberantes», precisó.

En opinión de Rojas, «el proceso constituyente institucional desvío un poco el conflicto y también oxigenó a la institucionalidad. Y la institucionalidad, en estos momentos, aún cuando la Cep le ha dado malas cifras de legitimidad, sigue actuando y recomponiéndose. No hablo solo del gobierno, sino de toda la institucionalidad».

«Entonces, yo diría que hay un momento de repliegue en general y tensa calma, de incertidumbre, por parte de grandes capas de la población. Pero también de definición de maneras de enfrentar lo que se va a venir este 2020, que es un año constituyente. Constituyente en el marco del proceso institucional, pero también de los procesos autoconvocados y autogenerados que se han ido produciendo», expresó.

«Me parece que hay distintas fuerzas en pugna, dentro de los mismos sectores de la derecha y de la izquierda. Hay diferentes fuerzas haciendo un análisis de la situación y de sus propias fuerzas y que se van a expresar de manera clara a partir de marzo», agregó.

¿Qué esperan del proceso constituyente?

«Lo que nosotros esperamos es que el proceso constituyente se desarrollo y se desarrolle de forma mayoritaria. Y que se desarrolle ampliando el carácter de legitimidad y lo vinculante que podrían ser los procesos que las comunidades y las asambleas se han ido dando. Y eso no está garantizado aún», planteó Rojas.

A su juicio, el mayor desafío en estos momentos «es ver si efectivamente el proceso constituyente va a significar la apertura de un proceso mucho más democrático a nivel nacional, mucho más vinculante por parte de los organismos y la sociedad de base, o si va a ser una forma de reconfigurar y reasegurar el poder de la institucionalidad que está tan deslegitimada ahora. El tema es o vamos a constituir nuevas bases sociales, culturales y económicas o no».

2020: Año fundamental

«El 2020 es un año fundamental para esto. Este es un proceso que no solo dura el 2020. Este es un proceso más largo que el proceso constituyente. Va más allá que el proceso constituyente. Y desde mi punto de vista, al menos, esta fase constituyente del país no se agota con el proceso de escribir una nueva Constitución. Va más allá de eso. Y ese es el camino que hay que empezar a recorrer. Es un camino más largo. Un camino de reconstrucción del tejido social, de redefinición de valores y de impugnación al neoliberalismo», indicó.

Sin embargo, a pesar de las complejidades, Rojas considera que este periodo «abre grandes oportunidades para la sociedad chilena. Por de pronto, yendo paso por paso, nos interesa poder -al menos- como lo hemos definido en Unidad Social, ganar el plebiscito, que gane el Apruebo por un amplio margen, que gane la Convención Constitucional por un amplio margen, que haya una alta participación, que las personas sientan esperanza en este proceso más que miedo».

«Y esperamos que esos amplios márgenes por los cuales queremos que se gane, permitan otorgar condiciones más legítimas a un proceso constituyente que ha sido duramente cuestionado, pero que es un punto inicial al que hay que incorporarle mucha más democracia, mucha más participación de la ciudadanía organizada», concluyó.

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