Es reconocido por sus propuestas de Farmacia, Óptica, Centro Odontológico e Inmobiliaria Popular. Nos recibe junto a su familia, su compañera Luz y su hijo Martín, en su departamento ubicado en el edificio Curvo, y nos confiesa “siempre quise vivir aquí”. Desde este especial lugar nos cuenta detalles íntimos y la relación con Antofagasta y el territorio.

Pablo nos comentó la importancia histórica de este complejo habitacional: “Me sentí atraído por los aspectos propios de la modernidad, la ciudad presenta varios hitos de este desarrollo inmobiliario, y éste es uno de ellos. El proyecto habitacional de Ricardo Pulgar, que desarrolló durante la década del sesenta, es un excelente ejemplo de planeación urbana; viviendas para la nueva escala humana y acorde a los procesos sociales de la época”.

“Fueron hechas para suplir la necesidad de las familias obreras, el habitar en comunidad y en especial la estrecha forma de relacionarse con el otro, estándares muy vigentes hasta nuestros días. Fue una obra única y completa de equipamiento urbano, la idealización de la ciudad de los 15 minutos, estar al alcance de todo en 15 minutos, la escuela, el supermercado, la iglesia, la farmacia, las plazas, el borde costero, etc. Estos dos valores, un lugar práctico y con un bello entorno ofrece en gran medida una solución el sentido de arraigo, concepto fundamental asociado a la problemática del buen vivir en la cultura comunitaria del norte de Chile”, destacó.

Luz Moore, 31 años, egresada de ingeniería civil química, nos relata:

“Nos conocimos en la universidad, ambos participamos en la Federación de Estudiantes; él con su overol y pinturas confeccionando murales porque le encantaba pintar. Pablo fue el más entusiasmado en vivir aquí, como arquitecto estaba cautivado con la idea patrimonial del edificio, es un sector tradicional que representa la clase media antofagastina, un lugar muy simbólico, agradable y tranquilo. Desde que llegué quedé fascinada con la panorámica del paisaje, de sus atardeceres podía gozar de una inmensa paleta de colores. Debido a la forma curva de este conjunto, hace que una de las características principales sea su acústica, se escuchan los eventos del borde costero, los goles del CDA desde el estadio, y durante el silencio de las noches el sonido del mar, una de las principales cosas que amo de mi Antofagasta”.

“Quiero que mi hijo crezca en una Antofagasta con oportunidades, digna y sin discriminación»

En la carrera por el sillón a jefe comunal de la capital de la segunda región, destaca dentro de los 7 aspirantes el arquitecto, ex dirigente estudiantil y ex CORE, Pablo Iriarte Ramírez.

Iriarte es nacido y criado en la Perla del Norte, su padre es guardia de seguridad en un colegio, mientras que su madre es trabajadora administrativa del Hospital Regional. Sus primeros pasos fueron en su querido sector de la Coviefi, donde conoció a sus primeros amigos y donde además desarrollo una parte importante de su vida escolar.

“Por el trabajo de mi madre pude realizar el jardín de niños, en el que disponía el Hospital Regional, luego ingresé y bueno realicé la mayoría de mi educación básica en la escuela D-75, ubicada también en ese sector. Posterior a esto, pude obtener una beca total para realizar la enseñanza media en el Colegio San José”, relató. Este fue un periodo de constantes cambios de hogar por las complicaciones económicas, teniendo que vivir en distintos barrios y sectores como la población Los Arenales, la población Chile, Oriente y sus sectores aledaños.

Al ingresar a la enseñanza media decide incursionar por primera vez en la política: “Comencé siendo dirigente estudiantil junto al Movimiento Secundario, con la motivación de cambiar esta diferencia social que existía en la educación. Yo venía de un colegio público y llegué a otro subvencionado, donde algo tan básico como un baño era distinto, creo que ahí fue cuando pensé, ¿por qué no todos pueden tener este mismo derecho?”, recordó.

Sin embargo, su experiencia como dirigente no terminaría ahí, ya que cuando comenzó a estudiar arquitectura en la Universidad Católica del Norte, alcanzaría a ser presidente de la Federación de Estudiantes, en donde nuevamente el año 2011 lideraría un movimiento estudiantil, al igual que en su etapa secundaria.

Luego de titularse como arquitecto de la UCN y con su ya nutrida experiencia como dirigente, Pablo buscaría un paso más allá en su relación con la política, ejerciendo como Consejero Regional durante los años 2014 a 2018. Su gran hito fue crear e impulsar la comisión de vivienda dentro del Gobierno Regional, que hasta ese entonces no existía. Tras finalizar su periodo como CORE, continuó forjando su camino como profesional, siempre acompañado de su hijo de 9 años y su compañera Luz, con quien llevan 10 años de relación y siendo parte del gran impulso para este nuevo desafío como candidato a Alcalde.

“Hoy planteamos una propuesta robusta, basada en la convicción de que se puede administrar esta ciudad en forma más inteligente, bajando el costo de la vida de las y los vecinos, nadie quiere que se le regale nada, pero es clave asegurar los derechos básicos y una ciudad amigable, limpia para todos y todas, este proyecto colectivo lo lidero, pero yo no podría seguir en esto si no fuera por mi pareja, mi hijo, mis padres y hermanos, porque gracias a ellos y su esfuerzo, soy quien soy hoy en día. Quizás suene cliché, pero he visto la realidad y siento la necesidad de poder mejorar la calidad de vida de todos y todas en Antofagasta, ya que yo mismo, al igual que la gran mayoría, lo he vivido”, afirmó.

Pablo Iriarte se presenta para este 10 y 11 de abril a las elecciones municipales como candidato del Partido Comunista y representante del pacto Chile Digno, Verde y Soberano, con la convicción de poder representar a través de su vida, «a todas y todos los antofagastinos trabajadores y de esfuerzo», con la promesa de que en Antofagasta “sí se puede vivir mejor”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here