Plástico, agotamiento de recursos, deforestación y muerte de ballenas por colisión, son algunos de los problemas de origen humano que afectan el hábitat de especies locales.

Protección Oceánica y Salvemos La Aguada son algunas de las organizaciones que ayudan al cuidado del borde costero, humedales y aguadas de las que depende el hábitat de especies que incluso son endémicas. Además enfrentan desafíos como la falta de concientización de la población, que se traduce en áreas contaminadas y el agotamiento de recursos marinos.

Plásticos y deforestación

La organización sin fines de lucro, Protección Oceánica, comentó en primer lugar que existe un aumento en la presencia de residuos plásticos en las costas, el que debería haber disminuido con la pandemia. Sin embargo, es una problemática que se continúa observando con una alarmante cifra de residuos recolectados, específicamente en la Bahía de San Jorge.

Otro gran problema es el aumento de la deforestación de macro algas pardas en todo el borde costero local, pero este se acentúa en la Isla Santa María. “Como sabemos, las algas cumplen un rol fundamental para la subsistencia de cientos de especies marinas, así como su aporte en la producción de oxígeno en el planeta tierra. Es por ello que su sobre explotación afecta a toda la cadena trófica del océano”, detalló la bióloga marina Ada Calderón, quien pertenece a Protección Oceánica.

Pesca y agotamiento de recursos

Respecto al agotamiento de recursos, a través de denuncias del Centro de Investigación de Fauna Marina y Avistamiento de Cetáceos (CIFAMAC), han podido poner en evidencia que los buques factorías no están respetando el tamaño mínimo de anchovetas en la pesca de arrastre. Esto genera un problema ecológico, ya que al capturar especies que no cumplen con la talla, se obtienen anchovetas que aún no alcanzan a reproducirse y desovar. Esto, según señaló la organización, provoca que su agotamiento sea inminente.

Nuevos acontecimientos preocupantes

Calderón informó que hay una nueva situación que mantiene preocupadas a agrupaciones y a la población en general, que es el explosivo aumento de muertes de ballenas por colisión con grandes embarcaciones. “Van 5 ballenas muertas en menos de 8 meses, 4 de estos individuos han muerto en la bahía de Mejillones. Ello se traduce en un problema gigante, ya que las ballenas actúan como fertilizadoras del océano, mitigadoras del cambio climático y promotoras de la biodiversidad”, agregó.

Importancia del cuidado del ecosistema local

La organización señaló que la flora y fauna de la Reserva Nacional “La Chimba» se ha regenerado de manera favorable.

En contraste, una pareja de pequenes, reptiles y el caracol de La Chimba, que actualmente se encuentra catalogado en peligro de extinción, habitan en Vertientes de La Chimba, también conocida como Aguada La Chimba. Este sector se está viendo amenazado por el basural que dejan fiestas clandestinas realizadas en toque de queda, además de los neumáticos abandonados que son utilizados como pistas de motocross.

Carmen Serrano, perteneciente al movimiento “Salvemos la Aguada”, enfatizó que la conservación de la aguada contribuye al equilibrio y a la calidad de vida de todos los seres vivos, ya que es un espacio donde solamente habitan especies locales.

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