Durante siete meses, vecinos y vecinas de distintos sectores de Antofagasta se han organizado para poder proveer de comida a cientos de personas durante la pandemia.

La fase 2 de «Transición» estima terminar con el proceso de desconfinamiento. No obstante, según indican algunos encargados de ollas comunes de Antofagasta, la gente que acude regularmente no ha disminuido, sino que, en algunos casos, ha aumentado.

La demanda de almuerzos solidarios no cambia

Desde la Olla Común Barrio Estación, quienes sirven primordialmente a personas de la tercera edad, evaluaron seguir con la olla cuando se anunció el fin de la cuarentena durante la semana, pero decidieron seguir apoyando para ver cómo estaba la situación de los vecinos del barrio.

“Lo que se nota es que la situación de la gente no es por un tema de la cuarentena, es algo que va más allá, porque la población de nuestro barrio es gente de la tercera edad y están bastante solos”, señaló Cristian Mena, representante de la olla común y de la organización Vecinos Unidos del Barrio Estación.

Mena destacó el constante apoyo de la población, así como de la junta de vecinos del sector, que les provee del recinto para su funcionamiento, aportando con equipos para facilitar la preparación de la comida.

La otra cara de la moneda

Otra es la situación de la Olla Común La Prosperidad de los Arenales Dos, en donde la ayuda es menor que antes, pero la cantidad de personas en necesidad de un plato de comida es igual, e incluso algunos días, es mayor.

“Yo puedo decir con seguridad que a la gente que le servimos no se le ha mejorado la situación. Yo antes servía 100 comidas diarias y hoy vamos por las 110”, afirmó Josselin Morales, representante de la Olla Común La Prosperidad. Esta situación llega a ser problemática, ya que por su parte no han recibido la misma ayuda de antes, tanto en comida como en insumos tan importantes como las bandejas contenedoras.

“Hay gente que piensa que necesitamos que nos donen 5 kilos de arroz en el momento, pero no es así. Cada poquito sirve para recolectarlo y servirle a la gente que lo necesita. Las personas siguen con las mismas necesidades que antes, a nadie lo van a contratar en un buen trabajo de la noche a la mañana por el miedo a otra cuarentena, entonces esto es un problema más allá del confinamiento”, concluyó Josselin.

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