EN ENTREVISTA CON REGIONALISTA, LA LEGISLADORA DEL PARTIDO RADICAL SE REFIRIÓ AL ESTALLIDO SOCIAL Y AL PROCESO CONSTITUYENTE.

En medio del estallido social y las masivas movilizaciones que ya cumplen su quinta semana, la diputada Marcela Hernando concedió una entrevista a nuestro medio para abordar la contingencia.

¿Cómo ha vivido estas semanas de descontento social?

Con la misma preocupación de todos los chilenos, pero también con esperanza. Me pasó una cosa curiosa con el tema de la esperanza. Cuando partieron los movimientos yo dije que era tan claro lo que estaba diciendo la calle, que no había esperado que la reacción del presidente fuera máximo al tercer día. En la medida en que fueron pasando los días, fui bajando mis expectativas y mi esperanza fue debilitándose, porque sentí que no estaba viendo la respuesta que se requería y que era tan fácil que el presidente la primera semana hubiera dicho: «Estamos de acuerdo y vamos a hacer estos cambios». Yo creo que el presidente fue llegando tarde a todo.

¿A qué cree se debió esa tardanza del Gobierno?

En Chile existen diferentes formas de pensar, pero en general en términos de la visión de país que tenemos uno puede distinguir dos visiones. Yo creo que la derecha, dentro de la cual está el presidente, ve el mundo con otros ojos, con otros cristales. Por lo tanto, le costó mucho poder mirar lo que estaba pasando, hasta hace muy poco. Tu escuchabas al presidente y a mucha gente de la derecha hablar de que esto era una crisis de expectativas, no del fracaso de un modelo. Hay ciudadanos de este país que pertenecen a las clases más acomodadas que viven en otro Chile y que no ven lo que le pasa al más de 70% de la población chilena.

¿Qué opina de las graves violaciones a los Derechos Humanos que se han cometido por parte de militares y Carabineros? 

Yo creo que acá hay responsabilidades políticas y administrativas. Hay una orden política del Gobierno de disolver las marchas. Si no hubiese disolución de las marchas no habría habido la violencia que hubo desde el principio. Las marchas se fueron violentando cada vez más, por lo que la responsabilidad es de quien le dio la orden a Carabineros y también de los propios Carabineros. Si Carabineros hubiese respetado los protocolos tal como estaban escritos, nadie debería haber perdido la vista ni haber recibido heridas de balines, muchas de ellas muy graves.

A pesar de la represión y violaciones a los Derechos Humanos, ¿el presidente Piñera debe mantenerse en el cargo?

En estos momentos hay una Acusación Constitucional contra Chadwick que se está revisando. Mi opinión personal es que Chadwick era alguien nominado como responsable por ley de la seguridad pública. Por lo tanto, es la primera persona a la que yo le asigno las responsabilidades de toda la violencia que se vivió. El presidente Piñera es el presidente electo y yo creo que a los electos no se les debe sacar por secretaría, hay que sacarlo por votos. Si él quiso ser presidente, debe hacerse responsable de las consecuencias de aquello, debe estar hasta el final.

Ahora solo debe flotar, porque de su proyecto de Gobierno no queda nada. Hoy debe hacerse responsable de una agenda que la puso el pueblo y que me agrada que sea así. Pero va a tener que administrarla hasta el final.

¿Qué opinión tiene de las críticas que han surgido, por ejemplo, desde la Mesa de Unidad Social, que acusan que el acuerdo parlamentario por la Nueva Constitución no consideró la opinión de las organizaciones sociales?

Yo creo que existe un abismo entre los movimientos ciudadanos y la clase política. Y ese nivel de desconfianza realmente impide avanzar. La única posibilidad de hacer viable lo que está pasando en las calles era que se llegara a un acuerdo en el parlamento. Pero no está terminada la tarea. Lo que necesitamos ahora, precisamente, es ponerle contenido, porque ese acuerdo solamente sirvió para derribar las últimas barreras que había para cambiar la Constitución. Si no hubiese estado la gente en la calle, no se podría cambiar.

A ese pacto hay que darle contenido, porque eso no quita que haya cosas que son urgentes. Mientras construimos esta nueva Constitución, hay que hacer algo con las pensiones, la salud, la educación, que son las tres principales prioridades que siguen apareciendo. ¿Cómo construimos ese contenido si no empezamos a dialogar? A tender un puente entre estos dos mundos en que existe tanta desconfianza.

¿Y cómo se construye esa confianza después de todo lo que ha ocurrido?

Con sinceridad. Le pediría a la ciudadanía que tuviera una capacidad de juicio o una mirada que pudiera ser objetiva respecto a las individualidades. A mi me duele mucho que algunas personas por sacar réditos políticos a corto plazo, dicen cosas que no son ciertas o que son medio ciertas y que finalmente destruyen más de lo que construyen.

Estando la clase política tan desprestigiada, ¿cómo la gente puede confiar en un pacto entre parlamentarios?

Te voy a poner el siguiente ejemplo: En la última elección, entraron 92 nuevos diputados, que no son binominales, que se supone que son mucho más representativos, donde están representadas las minorías, y ellos están en el mismo saco. Los países se rigen por leyes, si queremos cambiar el sistema de pensiones hay que cambiar la ley ¿Cómo la cambias sin los parlamentarios?

Cada vez que nosotros hemos intentado atacar la ley de pensiones, la respuesta es que no es constitucional, porque no puedes ir en contra de la propiedad y la propiedad está consagrada en la Constitución.

Yo creo que existe ignorancia, en el buen sentido de la palabra, porque las personas no saben lo que no saben, y esto alimenta la desconfianza, de no entender por qué no se han podido cambiar muchas cosas.

¿Cómo ve el proceso de acá en adelante?

Va a ser imposible avanzar si no empezamos a dialogar y no se tienden puentes. No puede ser que no exista esa comunicación. Ahora hay que ponerle contenido a lo que se hace. La derecha ya está haciendo campaña y esa votación hasta ahora no es obligatoria, por lo tanto, si la gente que estuvo en la calle no se levanta a votar, capaz que perdamos.

Yo creo que la ciudadanía no se puede ir a encerrar a la casa, porque faltan muchas cosas por definir todavía. Pero no significa que siga habiendo ese clima de rabia y beligerancia, tenemos que recomponer las relaciones, no hemos logrado nada todavía.

Los tres poderes del Estado están de acuerdo en que hay que cambiar la Constitución. Por otro lado, está la ciudadanía y en el medio, no hay nadie. Tenemos que construir ese puente entre todos, para poder operativizar aquello.

¿Y en términos prácticos como se construye ese puente?

Yo creo que con algunos ciudadanos que tengan la credibilidad, porque hoy una de las cosas que ocurre es que cuando pasas de estar en la ciudadanía al sector de la política, eres el demonio. Se deben construir puentes con algunos que, aunque se pongan al medio, sigan teniendo credibilidad.

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