Cada 21 de junio el Tata Inti (padre sol), alcanza su punto más lejano en el hemisferio norte para luego regresar al hemisferio sur. Este acontecimiento se conoce comúnmente como solsticio de invierno, pero el pueblo Aymara lo denomina “Willka Kuti” (retorno del sol).

Este día se registran las temperaturas más bajas de la temporada y se considera la noche más larga del año. Para los pueblos originarios significa el inicio de un nuevo ciclo: Inti Raymi (Fiesta del Sol), lo denomina el pueblo quechua; We Tripantu (año nuevo o la nueva salida del sol) o Wiñol Tripantu (vuelta del año) el pueblo mapuche. De igual forma, el pueblo Rapa Nui conmemora el llamado Matahiti Api (año nuevo).

En tanto, según la cosmovisión andina, el 21 de junio las comunidades del norte y los descendientes del pueblo originario Aymara denominan a este día como Mara T’aqa (nuevo ciclo).

¿Qué es el Mara T’aqa?

La celebración del Mara T’aqa (mara= nuevo, T’aqa=ciclo), representa un nuevo ciclo de vida y festeja el inicio de un año agrícola. Es a partir de este acontecimiento que se delimita la época de siembra, cosecha, sequía y lluvia. Esto permite determinar y manejar de mejor manera los tiempos para realizar dichas labores. Esta celebración también es conocida como Machaq mara (machaq = año, mara =nuevo, en Aymara), desde hace unas décadas.

Para María Cristina García Gómez, estudiante de Geología de la Universidad Católica del Norte (UCN) y actual presidenta de la Comunidad de Estudiantes con Ascendencia de Pueblos Originarios Ayllu, esta celebración es una de las tradiciones más importantes y trascendentales de la sabiduría milenaria de los pueblos originarios.

Desde esta perspectiva, la estudiante explica que este “nuevo ciclo” es un momento donde reflexionamos en base a lo realizado durante todo el año. Además, dicha celebración permite comprender el futuro en cuanto a logros, fortaleciendo el espíritu. Esto va de la mano con el chacha-warmi (hombre-mujer), concepto propio de la cosmovisión andina y que se utiliza para referirse al principio de dualidad y complementariedad entre hombres y mujeres.

“Esperamos con ansias el solsticio de invierno, donde se recibe nuestra energía cósmica que nos permite fortalecer nuestra identidad que está destinado a vivir en armonía junto con la Pachamama (madre tierra), el universo y los cosmos”, explicó la estudiante de Geología.

¿Cómo celebraban los antepasados Aymaras?

“Nuestros abuelos subían a un Mallku (cerro) más alto, donde hacían rogativas para que el Tata Inti (padre sol) retornara, ya que es fundamental para condicionar el ciclo de fertilidad de los ganados y los cultivos y la siembra. La importancia de nuestro Tata Inti (padre sol) afecta en todo el ciclo”, relató María Cristina, quien también es consejera regional de los pueblos originarios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

“En la mesa se dejan hojas de coca, frutos, los inciensos, todo lo que nos da la Pachamama (madre tierra). Nosotros debemos retribuirle con una ofrenda o ganado, esto va para que el ciclo sea venidero”, agregó María.

Un nuevo ciclo para la comunidad Ayllu

Según el calendario Aymara, este año el Mara T’aqa (nuevo ciclo) enmarca el inicio del año 5.528, coincidiendo con el actual contexto de pandemia por Covid-19, donde las medidas preventivas, el aislamiento social y las cuarentenas en distintas comunas del país han afectado la presencialidad de distintas tradiciones de los pueblos originarios.

“En este periodo de pandemia varios de nosotros nos encontramos recluidos en los pueblos, pero aun así el espíritu está en reunirnos en comunidad, en familia y hacer una rogativa, donde se comparte, se reflexiona y se canta para recibir bien a nuestro Tata Inti (padre sol). Espero que en este periodo de reflexión hagamos un mea culpa, debemos cambiar porque la Pachamama (madre tierra) es sabia y sabe que hay que dar para recibir”, comentó María Cristina, presidenta de la Comunidad Ayllu.

En años anteriores la Comunidad de Estudiantes con Ascendencia de Pueblos Originarios Ayllu, ha realizado una serie de actividades para celebrar el Mara T’aqa (nuevo ciclo). Pero debido a la pandemia por Covid-19, este año no se podrá celebrar de manera presencial la espera simbólica de los primeros rayos del sol. Motivo para que algunas agrupaciones y comunidades del norte, incluida la Comunidad Ayllu, hayan decidido esperar la llegada de Mara T’aqa (nuevo ciclo) de forma remota a través de la virtualidad, preparando una vigilia a través de la plataforma Zoom este sábado 20 de junio.

«La comunidad Ayllu ha buscado la unión con otras agrupaciones de pueblos originarios como Aru Wayna y Aespo, hoy lo celebramos con los brazos abiertos, siempre hemos querido compartir nuestros saberes con la comunidad y eso se debería ver reflejado en la vigilia online. Espero que sea provechosa para los nuevos y los antiguos, poder recordar las vivencia que hemos vivido», explicó María Cristina.

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