Ya termina diciembre y vivimos con fervor las fiestas de año nuevo, a pesar de las restricciones sanitarias que impedirán los eventos masivos. Sin embargo, lo que no ha estado ausente son las explosiones que producen los «fuegos artificiales», elementos que siguen siendo comercializados a pesar de estar prohibidos en su venta abierta al público.

En las últimas semanas se ha reabierto el debate sobre la necesidad de regular o derechamente prohibir los eventos masivos de pirotecnia, debido a los efectos negativos que provocan en las personas y también en las mascotas.

TEA: “El ruido puede ser el triple de cómo lo percibimos nosotros”

Los niños que viven con Trastorno del Espectro Autista (TEA) son los principales afectados por esta mal llamada “tradición”. Para conocer más sobre estos efectos, conversamos con Alejandra Jopia Cárcamo, Licenciada en Psicología, mención clínica, con experiencia en la materia.

Alejandra explicó que el TEA es una condición que parte desde la infancia y que permanece toda la vida: “Afecta principalmente en la comunicación social y la presencia de patrones repetitivos de la conducta”, indicó.

La profesional agregó que es sumamente difícil definir, debido a que no es solo un diagnóstico, sino que también significa que cada persona con esta condición tiene un mundo y un universo en particular.

Sobre los efectos que produce la pirotecnia en estos niños, la psicóloga explicó que esta situación no afecta a todos los niños autistas, sino a quienes poseen una hipersensibilidad de estímulos: “El ruido que genera la explosión de los fuegos artificiales puede llegar a ser el triple de como nosotros lo percibimos”, sentenció.

“El sonido se intensifica, llegando a provocar mayor estrés, llantos, gritos o incluso generar una descompensación”, precisó.

Sobre cómo se puede tratar esta situación, Alejandra recordó que muchas familias se anticipan a esta situación: “Toman medidas como la anticipación, en donde se le informa de manera verbal o a través de pictogramas al niñe que ya está cerca la fecha en donde se lanzan estos fuegos artificiales, por lo que se le anticipa para que de alguna forma vaya incorporando que esto ocurrirá, lo cual ayuda a ‘esperar’ que ocurra el suceso y no sea algo que lo tome por sorpresa”, manifestó.

Algunas familias, por otra parte, prefieren apartarse del lugar de estas explosiones, mientras otras le proporcionan al niño orejeras anti ruidos: “Si bien no a todes les funcionan las mismas alternativas, se espera que de alguna forma que no se dañe al niñe”, concluyó la psicóloga.

Mascotas y animales: “Taquicardia, aturdimiento, miedo, pérdida de control y estrés”

Sobre los efectos en las mascotas del hogar hablamos con Janette Adonis, presidenta de Prodas Antofagasta, quien nos entregó varios datos sobre esta situación.

Debido a la experiencia de la agrupación, existe un gran aumento de mascotas que se pierden de sus hogares debido a que arrancan por la desesperación que les produce el ruido que generan los fuegos artificiales.

“El uso de estos elementos genera en los animalitos taquicardia, aturdimiento, miedo, pérdida de control y estrés. Es una de las fobias más grandes, sobre todo en perros, si bien es cierto en menos medida, hay gatitos que también sufren por lo mismo”, indicó.

“Los animalitos sufren más en año nuevo, porque es donde más se lanza esta pirotecnia. Es super estresante para ellos y para los dueños de estos animales. El problema es que con el tiempo va aumentando y produciendo peores síntomas”, sentenció.

Tanto Alejandra como Jannete coinciden en la importancia de generar una conciencia por los diferentes efectos que pueden tener, tanto en niños con TEA y personas de tercera edad, como también en las mascotas, además del daño que se puede generar en el ecosistema.

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