Autoridades discuten la presencia de “cifras negras”

Las llamadas por denuncias de violencia contra la mujer han aumentado un 70% según SernamEG, en el contexto del confinamiento que se vive en Chile producto de la pandemia. Asimismo, se contabilizan un total de 27 femicidios en lo que va del año.

En Antofagasta las llamadas al fono de orientación del SernamEG (1455) aumentaron en un 93,4% desde comienzos de este año. Esto, en consideración del plan implementado por parte de la Subsecretaría del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

La misma suerte corre la línea telefónica de Carabineros de Chile, que vio un aumentó de más de un 10% durante cada mes de 2020. El segmento de su fono “violencia física a las mujeres”, sufrió un alza de 19,5% en relación a 2019.

Cifras negras

Tomando en cuenta el panorama, las autoridades plantean que es muy probable la existencia de “cifras negras”, relativas a todas las demandas y registros a lo largo de la crisis sanitaria que no han sido registradas formalmente, debido a las limitaciones del confinamiento.

Sobre este punto, la vocera de EMA (Encuentro de Mujeres Antofagasta), Claudia Latorre, precisó que los números no representan fielmente la realidad de nuestro país en la materia.

«Sabemos de antemano que las cifras que intentan mostrar la supuesta cantidad de femicidios en Chile nunca han representado la realidad, y creemos que el número es mucho mayor. Pero aún así, nos parece primordial dar cuenta de que 27 mujeres hasta el mes de septiembre no es un número menor, por lo que el discurso debe estar pensado desde la lógica de que ninguna mujer debe morir en manos de la violencia machista», indicó.

¿Qué hacer?

Respecto a este incremento, el psicólogo del área médica de la UA, Frederick Egaña, hace hincapié en las conductas machistas y la normalización de la violencia.

«La violencia se da en ambos géneros, pero prevalece significativamente de parte de los hombres. El machismo que existe en Chile está tan arraigado culturalmente que estas cosas se normalizan y llegan a invisibilizarse. Incluso, Evelyn Mathhei anunciaba que el aumento de la violencia debía ser algo ‘esperable’, por razones de confinamiento. La verdad es que aquellas conductas nunca deben ser algo previsible, deben erradicarse por completo», manifestó.

Según Egaña, las penas para estos actos son tan bajas, que el culpable cree tener una suerte de «impunidad», lo que facilita volver a cometer los mismos hechos violentos constantemente.

«Al estar encerrado demasiado tiempo con alguien, ya sea pareja u otra persona, la relación poco a poco comienza a dificultarse, hasta que ya no sabemos comunicarnos de una forma no violenta con el otro. Nace también, desde otra perspectiva, por la falta de castigos o penas de peso para los victimarios. Los agresores que ejercen esta violencia generalmente se sientes impunes, ya que en las relaciones de violencia se da esta ‘complicidad’, en la cual la víctima siente miedo, y detecta que es manipulada para que no confiese. Es super negativo, porque afecta todo el entorno familiar, hasta los niños», agregó.

Por último, el psicólogo manifestó que es esencial un trabajo que integre tanto la reparación conductual como la prevención.

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