Esta semana vuelve el personaje de John Wick, con su esperada tercera parte. Como un fenómeno particular John Wick (2014) logró una masificación a través del “boca a boca”, proceso en que las mismas personas se recomendaban esta primera parte. Así, en primera instancia logró formar un público bastante fiel que enganchó con la historia de un asesino a sueldo retirado y viudo, en busca de venganza, luego de que le dieran una paliza y asesinaran a su perro.

Ya el año 2017 con su segunda entrega logró posicionarse como un título potente en el género de acción, con un nuevo arco argumental que dejaba la puerta totalmente abierta para esta tercera entrega.

John Wick: Parabellum se puede resumir como un festival de golpes, disparos y peleas con secuencias realmente bien hechas, de la mano de coreografías totalmente geniales, mezcladas por el buen uso de la música, la cual entrega un toque fantástico a estas escenas que demuestran que Keanu Reeves, a los 54 años, aún sigue vigente.

Pero eso no es lo único, también posee una historia dinámica muy bien trabajada por parte de sus guionistas, con momentos potentes de acción y uno que otro toque de comedia. Pese a esto, también tiene momentos que se sienten pesados y es que a diferencia de su antecesora posee más diálogos, debido a que necesita cerrar etapas que comenzaron con la segunda entrega y también pavimentar lo que puede ser una cuarta parte en el futuro.

Por otro lado, esta franquicia ha sabido tener muy buenos personajes secundarios y esta no es la excepción, con personajes como Winston (Ian McShane), Bowery King (Laurance Fishbourne) y ahora suman a Halle Berry con el sufrido y duro personaje de Sofía y también a la mítica Anjelica Huston como “La Directora”. Sin olvidar a “Perro”, la querida mascota de Wick.

Estamos frente a una de esas películas a las que no le podemos pedir realismo, porque esto sería un gran problema para mantener lo “mágico” de su personaje principal, llevando el cliché de otros míticos personajes de acción que se tomaron durante las décadas de los 80’s y 90’s la pantalla grande, compartiendo la característica de ser capaces de enfrentar a grandes ejércitos. En este caso ocurre lo mismo con Wick, en que pese a recibir balazos, estocadas o golpes y quizás cojear algunos minutos, pareciera ser invencible.

Respecto a lo anterior también debemos decir que estas escenas de acción llegan a ser brutales, con una carga potente de violencia y que incluso es representada en ocasiones de manera grotesca, rayando en el género Gore.

Finalmente, John Wick: Parabellum es de esas películas de acción bien hechas, que no se basan solamente en explosiones o peleas solo porque sí. Al contrario, esta tercera película y al igual que toda la saga, trabaja una historia propia, con códigos propios, personajes estructurados, secuencias y coreografías que película a película no parecen repetirse, demostrando que, incluso en estos tiempos, aún se pueden hacer buenas películas de acción, lejos de la pirotecnia barata.

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