A casi tres años desde el último disco de The killers, “Wonderful Wonderful” (2017), llega su sexto álbum de estudio titulado “Imploding The Mirage” (2020). Un trabajo grabado en Los Ángeles, Las Vegas y en la ciudad de Park City, lugar que según Brandom Flowers, vocalista y líder de la banda (durante una entrevista para el medio NME), significó retornar al lugar donde se enamoró de la música. Y claramente esto último se siente sobremanera.

Con la salida del guitarrista Dave Keuning, la banda pasó a una nueva era y aunque eso no se ve completamente reflejado en el disco, sí se puede notar en la estética y en lo que proyecta hoy la agrupación que pasó a convertirse en un trío. Lanzando finalmente este nuevo álbum, vuelven a repetir la misma fórmula de sus últimos trabajos, pero aumentando la dosis de ciertos elementos que llevan a demostrar por qué tras casi 20 años de carrera siguen con una vigencia única.

Como dijimos anteriormente, se realzaron elementos que estaban presentes en sus trabajos anteriores, pero llevándolos a un nuevo nivel. Como por ejemplo, el uso de sintetizadores a cargo del mismo Flowers para generar diferentes sensaciones atmosféricas, arreglos y melodías pop que logran atrapar a quien escuche este disco. Además, vuelven los coros explosivos y la energía que tanto los caracteriza, convirtiéndose con el pasar de los años en una máquina para producir éxitos de calidad (demostrado durante su última presentación en el festival Lollapalooza Chile el año 2008).

El disco fue producido por Shawn Everell y Jonathan Rado (banda Foxygen) y lanzado por las discográficas Island Records y EMI Records, aprobando los exámenes de los críticos musicales como la entregada por el sitio Metacritic, con una ponderación de 76/100. Para este álbum se eligieron cuatro sencillos: “Caution”, “Fire In Bone”, “My Own Soul ‘s Warning” y el último lanzado este 14 de agosto titulado “Dying Breed”, temas que forman parte de un total de 10 canciones, llenas de corazón y energía.

El disco comienza con su tercer single “My Owns Soul’s Warning”, lanzado el 17 de junio y nos presenta durante los primeros segundos la voz de Flowers que se entrelaza en una atmósfera creada por el sintetizador, cortado por la guitarra eléctrica que, con un pequeño “delay” y elementos de percusión, nos prepara para una explosión llena de potencia. Durante la canción la banda nos cuenta sobre aquellas decisiones que cambian nuestras vidas y que en ocasiones nos alejan de nuestro amor. Lo interesante, es el final en falso de la batería que por algunos momentos nos revienta por una última vez con una guitarra llena de distorsión, haciendo algunos arreglos para morir en seco.

El disco continúa con algunas pistas, que demuestran que la banda puede jugar entre aquel sonido nostálgico ochentero que los caracteriza y mezclarlo con lo contemporáneo. “Caution” es el siguiente sencillo que toma lugar como pista número cinco de este trabajo, en que poco a poco la voz de Flowers nos convence de arriesgarnos por lo que queremos, acompañado por un coro aplastante, armonizado por los sintetizadores que con un sonido semejante al violín nos incitan a movernos.

Como si se tratara de un vivencial, Lighning Fields en colaboración con K. D. Lang, nos cuenta la historia de amor de los padres del vocalista, pero con cierta nostalgia tras la muerte de su madre el año 2009, con un imaginario en que esta última se viene a despedir de su amor a través de los sueños y pidiendo que no se culpe por lo que nunca se dijeron en vida, como una continuación para los fanáticos de “A Dustland Fairytale”, del álbum debut de la banda “Hot Fuss” (2004).

My God” es otra pieza a destacar, en colaboración con Weyes Blood, en que se cuestionan como una deidad por el amor recibido. Con claras referencias al sonido del grupo Erasure, la banda juega con diferentes sonidos, desde elementos que recuerdan la música asiática en sus interludios, coros que vocalmente marcan los acordes y un puente acústico. Sin duda una de las mejores canciones. Finalmente, el disco se despide con “Imploding The Mirage”, en donde la banda, a diferencia de los trabajos anteriores, decide terminar con una canción alegre, energética y que nos invita a seguir con nuestros sueños.

En conclusión, “Imploding The Mirage” es un álbum que demuestra que, pese a que la banda ha ido perdiendo su esencia con su evolución en el tiempo, no posee hasta la fecha trabajos carentes de calidad y esta vez, con algunas referencias a su historial discográfico, salen nuevamente bien parados de esta nueva aventura. Un trabajo que presenta como elementos centrales la voz característica de Flowers, sintetizadores, excelentes arreglos de bajo y una batería vehemente que deja en claro que están más vigentes que nunca, implosionando en sus propios espejismos musicales.

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