Francisca Flores es de ascendencia Aymará y es oriunda del pueblo de Chiu Chiu. Sus padres son de la comuna de Colchane, región de Tarapacá. Actualmente pertenece a la comunidad Ayllu, cuyo principal objetivo es promover la formación de profesionales con identidad. La organización alberga a jóvenes de distintas ascendencias, entre ellos Mapuches, Aymarás, Atacameños, Diaguitas, Quechuas.

En su mensaje resalta la importancia de reivindicar la identidad y el origen, así como el trabajo en comunidad. Asimismo, recalca el valor de la solidaridad. Como comunidad Ayllu han logrado consolidar el hogar que alberga a estudiantes, así como la promoción de diversos derechos sociales.

Francisca es protagonista del octavo y último capítulo de la primera temporada del proyecto «Educación Cívica en la Voz de Mujeres de la región», iniciativa impulsada por Regionalista.cl y financiada por el Fondo de Medios de Comunicación del Gobierno de Chile y el Consejo Regional (Core).

La Ley 19.253 o Ley Indígena establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los pueblos indígenas y crea la Corporación Nacional Indígena (Conadi). Entre otras medidas, en su artículo 1° establece que el Estado reconoce que «los indígenas
de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias, siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura».

La ley crea distintos fondos de desarrollo y también becas para estudiantes pertenecientes a los pueblos originarios. Asimismo, promueve la conservación de la cultura indígena a través de distintos planes educativos y la difusión mediante distintos medios.

Sin embargo, actualmente en nuestro país no existe reconocimiento constitucional a los pueblos originarios y estamos lejos de respetar su cultura y su identidad. Asimismo, aún existen conflictos pendientes por la falta de reconocimiento del Estado de las tierras pertenecientes a distintas etnias, lo que en algunas zonas de Chile ha derivado en violencia y represión, incluso con resultado de muertes.

A lo anterior se suma la depredación ambiental de distintos territorios ancestrales por parte de empresas nacionales y también transnacionales, lo que ha provocado contaminación y destrucción de ecosistemas.

Por todo lo anterior, como sociedad tenemos el desafío de avanzar en respeto y reconocimiento de los pueblos originarios, poniendo fin al atropello histórico del que han sido objeto por parte del Estado y los grupos económicos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here