La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó su primer informe sobre la contaminación del aire y la salud infantil, advirtiendo que el 93% de los niños menores de 15 años en el mundo respiran a diario un aire que está tan contaminado que pone en riesgo su salud y desarrollo intelectual.

El documento, difundido este lunes 29 en Ginebra (Suiza) agrega que un total de 600 mil niños murieron en 2016 a causa de infecciones respiratorias agudas provocadas por la polución del aire.

Según el estudio, estos efectos nocivos afectan de forma dramática el desarrollo infantil, la formación de sus órganos desde su nacimiento hasta la adolescencia y aumentan fuertemente el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias agudas y desarrollar patologías crónicas, como la diabetes, obesidad, cardiovasculares y cáncer en su vida adulta.

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«El impacto es muy importante desde la concepción hasta la adolescencia porque los niños son muy frágiles y, entre otras cosas, respiran dos veces más que los adultos (por lo que absorben más contaminantes)», dijo María Neira, directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud del organismo.

Pero eso no es todo: La contaminación también afecta el desarrollo neurológico y la capacidad cognitiva. «Estamos poniendo a una generación entera en riesgo de tener un coeficiente intelectual menor», advirtió Neira.

Los menores en los países de ingresos medios y bajos son los más afectados. «El aire contaminado está envenenando a millones de niños y arruinando sus vidas. Esto es inexcusable», lamentó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El impacto es aún mayor si se considera la población general: La exposición a contaminantes tanto dentro de los hogares como en el exterior causa cada año la muerte prematura de siete millones de personas.

El informe también revela que las mujeres embarazadas que respiran aire contaminado son más susceptibles de dar a luz de forma prematura, mientras que el lactante tiene más posibilidades de nacer con menor peso y talla.

Neira dijo que se puede intentar proteger a los niños de esta exposición, pero que la solución real pasa por cambiar las fuentes de energía contaminantes por limpias, tanto en la preparación de los alimentos o calefacción al interior de los hogares, en el transporte y en el funcionamiento de las ciudades en general.

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