Tras la formulación de cargos por parte de la Superintendencia del Medio Ambiente, la empresa Antofagasta Terminal Internacional (ATI), controlada por el grupo Luksic, reaccionó y se refirió a los incumplimientos y graves problemas de contaminación en el puerto, producto del proceso de embarque de concentrados de cobre, detectados por el organismo ambiental.

Cabe recordar que en un documento fechado el 9 de julio del presente, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), tras una serie de fiscalizaciones y revisión de diversos antecedentes, resolvió formular cargos en contra de la empresa portuaria.

En primer lugar, la fiscalización confirmó que la limpieza que ATI informó haber realizado en enero de 2018 en los alrededores del puerto (y que fue ratificada por la Corte Suprema como una obligación) no se realizó como corresponde o no fue efectiva, puesto que los índices de contaminación medidos en el sector son similares a los detectados el año 2015.

Por otro lado, se confirmó que la empresa incumplió el límite que la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) permitía en relación a la cantidad de toneladas de embarque. Además, durante una inspección realizada el 24 de junio de 2015, se constató que el buque utilizado en la faena de embarque estaba siendo embarcado en el sitio 5 del Puerto de Antofagasta, lugar no autorizado para estos efectos.

Como si lo anterior fuera poco, otra inspección de julio de 2015 durante las faenas de embarque de concentrado de cobre procedentes desde el Galpón RAEC, constató la presencia de restos de concentrado de cobre debajo de la correa móvil que posee el chute telescópico y a un costado de la bodega del buque utilizado en la operación.

Durante la tarde de este martes 17 de julio, la empresa Antofagasta Terminal Internacional (ATI) fue notificada por la Superintendencia de Medio Ambiente sobre estos cargos.

En declaraciones a diversos medios de comunicación, la empresa aseguró que “la limpieza se realizó de acuerdo a lo requerido por la SMA en tiempo y forma y se le informó oportunamente de todo el proceso: planificación, desarrollo y ejecución, sin recibir nunca una observación al respecto».

Al respecto, agregaron que iban a analizar la resolución y los pasos a seguir, indicando que ellos asumieron en 2003 la concesión del Puerto de Antofagasta con un pasivo ambiental relevante, asegurando que han adoptado una serie de medidas.

“Construimos las primeras bodegas con presión negativa para confinar los concentrados minerales; construimos la bodega de Recepción, Acopio y Embarque de Minerales (RAEC), que cuenta con tecnología de vanguardia y que asegura hermeticidad; implementamos sistemas de lavado para todos los camiones y vagones de tren que entren y salgan de nuestro terminal; pusimos en marcha spreaders, maquinaria que permite operar contenedores de volteo, que vienen sellados desde las mineras; dadas las nuevas tecnologías disponibles, cerramos la bodega SAC para el acopio de concentrados minerales; en septiembre se hará lo mismo con el TEGM”, indicaron.

“Este trabajo se suma a las acciones adoptadas en el marco del acuerdo Acuerdo de Producción Limpia, que involucra a toda la cadena-logística involucrada en el proceso, esto es mineras, transportistas, ferrocarril y la Empresa Portuaria Antofagasta”, añadieron.

Más allá de las explicaciones de Ati, lo cierto es que la credibilidad de la empresa portuaria ha quedado en entredicho, más aún existiendo mediciones científicas que indican la grave contaminación que las instalaciones provocan en el centro de Antofagasta.

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