Establecimientos de educación básica y media de la región han tenido que adaptarse para no excluir a los estudiantes que no cuentan con conexión a internet

La pandemia del Covid-19 ha obligado a la población a adaptarse a un nuevo estilo de vida, en donde todo se hace desde el hogar. En el ámbito educativo, las clases a través de internet o “clases online”, se han posicionado como la mejor alternativa para que los escolares de la región no pierdan la información necesaria para continuar sus estudios. Pero, ¿qué ocurre con las familias que no poseen acceso a internet?

Según la “IX Encuesta de Acceso y Usos de Internet” realizada por la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile el año 2017, el porcentaje de acceso a internet en Antofagasta era del 92,9%, lo cual al día de hoy se ve reflejado en el buen recibimiento que ha tenido la modalidad de clases online implementada en los establecimientos educacionales de la región. Pero el 7,1% restante ha debido enfrentarse a la falta de recursos tecnológicos para ser parte de esta modalidad. Ante esto, el Ministerio de Educación ha fomentado la utilización de guías de estudio para que los estudiantes sin acceso a internet no queden rezagados.

Ha sido responsabilidad de cada establecimiento el hacer un catastro para conocer la situación de sus estudiantes respecto a la falta de acceso a internet, así como el de aplicar tanto las guías de estudio como otras soluciones de la forma que estimen conveniente.

Benjamín Rojo Segovia, Profesor de Filosofía del colegio Corazón de María de Antofagasta, conversó con Regionalista.cl y destacó que han tenido «una capacitación de ‘Google Clasroom’, siendo uno de los colegios pioneros en la ciudad, ya que en marzo algunos profesores ya estábamos utilizando esta plataforma”.

Respecto a los estudiantes sin conexión a internet, comenta que “se han ido otorgando facilidades», para lo cual se realizó un catastro «para ver qué familias no tienen internet». «El equipo de inspectoría y administración se comunicó con cada una de estas familias, se rebajó el arancel y se entregaron presencialmente los libros de texto del ministerio, además se habilitó un contacto telefónico directo entre los apoderados y las autoridades del colegio», indicó.

Cristián Aedo Pérez, Director de la escuela E 56 Huanchaca de Antofagasta, destacó que “la escuela inició un proceso de educación a distancia a través de redes sociales y la página web», resaltando que luego de la pandemia «se instauró el aula virtual, y para disminuir la brecha de conectividad, se utilizaron las herramientas tecnológicas que poseía el establecimiento a través de la subvención escolar preferencial».

«También se está fomentando la utilización de las guías de estudio, las cuales pueden ser retiradas de forma presencial en las dependencias de la escuela una vez a la semana. Estas son retroalimentadas por los profesores, generando un sistema cíclico en dónde los estudiantes reciben la retroalimentación junto a la guía de la siguiente semana», agregó.

Por su parte, César Gallardo, Coordinador de Unidad Técnica del colegio Providencia de Antofagasta, explicó que están aplicando un sistema de educación remota a través de la plataforma “Edmodo”: «Se crearon planes de trabajo guiados en los libros (textos estudiantiles), los cuales fueron repartidos a los estudiantes, los ejercicios del libro son marcados por los profesores cada mes, estos se les entregan a los apoderados para que los alumnos sin internet puedan avanzar», precisó.

«Respecto al sistema de guías, estas van adheridas a los ejercicios de los libros, permitiendo complementarlas entre sí. Los apoderados devuelven las guías respondidas cada mes, y nosotros se las replicamos a los profesores a través de fotos, con lo que ellos hacen la retroalimentación respecto a la evaluación (incorporada en la guía) y se las entregamos posteriormente a los apoderados», añadió.

Las guías de estudio han sido uno de los pilares para los estudiantes sin conectividad, pero estas por sí solas no cumplen los requisitos para mantener el equilibrio en el aprendizaje, tal como cuentan Belén y Vicente Domínguez, estudiantes del colegio Providencia que no poseen conexión a internet: “No aprendemos casi nada, ya que no tenemos la posibilidad de preguntarle cosas al profesor, tampoco podemos buscar información respecto a las guías y su contenido”, afirmaron.

Es así que cada establecimiento educacional de la región ha debido afrontar de diversas maneras la brecha tecnológica de su alumnado, teniendo que complementar las guías de estudio que, por ahora, son la base de la educación de estos escolares.

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