Sin pena ni gloria fue la visita de la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, a la región de Antofagasta, durante la última semana. Anunciada con bombos y platillos por los parlamentarios de gobierno y por el Intendente, más bien fue una oportunidad para tomar buenas fotografías y hacer una pasada simbólica.

Lejos de plantear una postura clara por parte de su cartera en relación a los graves conflictos ambientales que afectan a nuestra zona, Schmidt sólo se dedicó a realizar reuniones protocolares.

En medio de la crisis ambiental en Quintero y Puchuncaví y con los conflictos del galpón, la extracción indiscriminada de agua en el Salar de Atacama, el impacto de las termoeléctricas en Mejillones y Tocopilla y la espera de Calama por un plan de descontaminación, el gobierno desaprovechó la oportunidad de asumir el desafío de plantear propuestas concretas en materia ambiental.

De todas maneras, era difícil esperar mucho más de una administración gubernamental que está lejos de tener un compromiso con el medio ambiente. Esto se ha visto reflejado en el intento del ejecutivo de quitar facultades al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) mediante un proyecto de ley que disminuye el poco poder que tienen hoy día las regiones para pronunciarse sobre los diferentes proyectos. Se trata de una mal llamada «modernización» o «simplificación» de trámites, pero que en realidad busca flexibilizar las exigencias a los proyectos contaminantes.

No sorprende esta visita mediática, sin contenido ni convicción alguna, en donde además la ministra se contradice, puesto que señala que le gustaría que hubiera mayor participación ciudadana mientras los propios Consejeros Regionales (Cores) de la derecha votan en bloque para impedir la participación de los vecinos y vecinas en un proyecto de sondajes de Codelco en Calama. A esto se suma el vergonzoso episodio en que el gobierno se negó a firmar el acuerdo de Escazú, instrumento que -entre otras medidas- fortalece la participación de las personas en temas ambientales.

También preocupan algunas declaraciones de la ministra, quien señaló que la contaminación se debía a «incidentes» o «accidentes» puntuales, bajando el perfil a los graves impactos que genera la minería irresponsable, el uso de combustibles fósiles y otras actividades contaminantes en nuestra región.

Tal parece que habrá que acostumbrarse a este tipo de visitas mediáticas, para la foto y la tele, sin mayor contenido, donde se habla bastante, pero finalmente no se dice nada, misma tónica a la que nos tiene habituado el Intendente Regional.

 

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