Diversas voces, desde el mundo político y social, se han levantado en los últimos días, tras la cuenta pública presidencial, para criticar duramente la falta de anuncios y la ausencia de medidas concretas hacia las regiones. Y especialmente hacia la región de Antofagasta.

Es que resulta inentendible que el primer mandatario no haya sido capaz de relevar el rol de las regiones. Más aún, menospreciar el rol de la región de Antofagasta, la que tiene el pib per cápita más alto de todo el país y que a pesar de entregar las mayores riquezas a Chile, sólo recibe un tercio de lo que aporta por parte del estado. Es decir, recibimos migajas y una pequeña porción de todo lo que enviamos al nivel central.

El Presidente Piñera, una vez más, demostró su desprecio hacia las regiones, ignorando completamente a quienes vivimos fuera de Santiago y desconociendo el aporte fundamental que hacemos desde los diferentes territorios al desarrollo de la nación.

Triste resulta advertir que las regiones sólo alcanzamos para los anexos de la cuenta pública, tal como reconoció el propio mandatario y tal como salieron a explicar los ministros ante las consultas.

Antofagasta, que ostenta el triste récord de ser la región con el mayor índice de cesantía del país, tendrá que seguir esperando para contar con sistemas de transporte dignos en sus comunas. Sin embargo, el presidente anuncia con bombos y platillos un ambicioso plan para el Metro, con más de 50 kilómetros de extensión en los próximos años, con millones de dólares de inversión.

En nuestra región nos hemos acostumbrado a que lo que aquí se produce se vaya a Santiago de mano del estado central. O al extranjero, en manos de las grandes mineras transnacionales que reparten millones de dólares en utilidades entre sus controladores internacionales, dejando el impacto ambiental y social en nuestras comunas.

Lamentable resulta escuchar las palabras del Intendente regional, Marco Díaz, quien calificó la cuenta pública como «maciza y contundente», ignorando por completo el desprecio hacia nuestra región en las palabras de su jefe, el presidente Piñera. Pero era difícil esperar algo distinto. Una autoridad designada a dedo desde la capital, va a ser fiel a ese poder centralista y no tendrá ninguna contemplación a la hora de darle la espalda a la región que le paga el sueldo. Situación similar por la que se han destacado todos los intendentes regionales en el último tiempo, sin importar su color político.

Por eso, los habitantes de la región de Antofagasta tenemos una oportunidad histórica el 2020, año en que nos corresponderá elegir por primera vez a los Intendentes por votación popular, quienes desde ese momento pasarán a ser Gobernadores Regionales electos. Y los representantes del Gobierno central sólo serán delegados presidenciales regionales designados.

El éxito de esta ventana de oportunidad que se abre el 2020 dependerá de la capacidad de unidad y organización de las fuerzas políticas y sociales que buscan una mirada de desarrollo sustentable y descentralizada. Ojalá estemos todos y todas a la altura del desafío.

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