El parlamentario señaló haber recibido reclamos por los ruidos que provoca el tren de la ferroviaria a altas horas de la madrugada, de vecinos de diversos sectores de la ciudad de Antofagasta.

Por medio de un oficio, el diputado por la región de Antofagasta, autor del proyecto de retiro del 10%, Esteban Velásquez (FREVS), solicitó al alcalde suplente de Antofagasta, Ignacio Pozo (PR), iniciar un proceso de fiscalización por los extraordinarios ruidos que provoca, en opinión de los vecinos, el paso del tren de FCAB durante horas de la madrugada.
«Hemos recibido de vecinos de diversos sectores una serie de reclamos que piden ayuda para poder resolver este problema que es el paso del tren en horas de la madrugada y que genera no solo el extraordinario ruido propio de una locomotora, que además va cargada de cobre que se extrae en las mineras de la región, sino además por el toque de la bocina que. Esto último, si bien correspondería al protocolo para evitar accidentes en la línea férrea al momento de divisar el chofer algún obstáculo en el camino, ocurre muchas veces aún cuando no hay ningún obstáculo y de forma desproporcionada», señaló el legislador.
Agregó que «hay que tener presente que estamos hablando de un ruido sin duda de altos decibeles, al que se le suma una estruendosa bocina a las dos, tres, cuatro de la mañana, que interrumpe el descanso de los vecinos y que según la ordenanza municipal de Antofagasta en materia de ruidos -que data del año 2009- es objeto de fiscalización por parte de la municipalidad, para que se cumplan los estándares que establece la normativa local».
«Espero que el alcalde Pozo tenga la gentileza de gestionar esta fiscalización por parte de la municipalidad de Antofagasta y la empresa pueda tomar las medidas pertinentes para no generar, con este impacto ambiental que produce el ruido de la locomotora, un problema mayor en los vecinos en materia de salud, como la sordera por ejemplo», agregó.
«Creo que una herramienta en que podrían invertir es en barreras automáticas en la mayoría de los cruces, mejorar la iluminación de la vía, la vigilancia por cámara quizás, en fin se pueden buscar una serie de opciones que significan inversión para una mejor relación con la comunidad. Este problema de los ruidos es un efecto negativo que golpea con fuerza a Calama y Antofagasta por muchas décadas y esta línea férrea se ha transformado en una herida urbanística para estas ciudades”, concluyó Velásquez.

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