Con la convicción de que un aprendizaje efectivo tiene entre sus bases el contar con un buen ambiente de convivencia escolar, con infraestructura apropiada, como tener salas de clases acondicionadas y temperadas entre los 18 y 23 grados, es que la diputada radical Marcela Hernando presentó un proyecto de ley para moficar el Decreto 548 de 1980 del Ministerio de Educación, que indica que las salas de clases deben tener una temperatura entre los 12 y 15 grados.

«El ambiente es el tercer educador. Si los estudiantes están en aulas más seguras, confortables y a una temperatura adecuada, podemos evitar el estrés y el acoso escolar, lo que también aportará a un óptimo ambiente de aprendizaje entre profesores y alumnos. Así lo señalan los estudios, por ejemplo, cuando los estudiantes están en ambientes con temperaturas altas, pueden incluso aumentar los casos de bullyng», indicó la diputada Hernando.

Moción 

La parlamentaria explicó que «en el contexto de lo que ha ocurrido en nuestro país con el cambio climático, estamos proponiendo cambiar la regulación», agregando que «en las aulas hoy día, de acuerdo a este decreto, los estudiantes deberían encontrarse un ambiente con una temperatura de entre 12 y 15 grados, lo que es muy frío. Nosotros proponemos que se cambie esta normativa y que los niños y niñas puedan estar en un condición óptima para sus procesos de aprendizaje».

Según la moción, estudios científicos y pediátricos a nivel nacional e internacional revelan que estar en espacios con una temperatura apropiada es una necesidad básica para las personas que están en un proceso de aprendizaje. En tanto, la organización chilena Educación 2020 afirma que «en las salas de clases el frío repercute en que cuesta poner atención y nuestra comprensión se ve afectada porque está intervenida».

Las altas temperaturas en el aula también son un problema para el aprendizaje, así lo demuestra el informe «Heat and learning» de la Universidad de Harvard, que dice «que el calor hace más difícil concentrarse en las clases y al momento de hacer las tareas en casa. El calor conlleva que los estudiantes estén más distraídos, agitados y les cueste enfocarse».

Al respecto Hernando declaró que «hay bastantes estudios que demuestran que los niños están con una sensación de frío, la cual altera sus capacidades de aprendizaje y también hay algunas publicaciones que muestran cómo aquellos niños que están expuestos a un calor extremo pueden tener mayor agitación y ser mucho más propenso a producirse bullying. De acuerdo a esta información y las opiniones de varios pediatras, estamos proponiendo que se cambie esta normativa».

Por último, la diputada Hernando hizo un llamado al gobierno, en especial a la ministra de Educación, Marcela Cubillos, a patrocinar la iniciativa, ya que para lograr una convivencia adecuada en las escuelas y liceos de Chile, se necesita el apoyo y compromiso económico del ejecutivo.

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