Por Verónica Morales Ibáñez
Directora ejecutiva Fundación Lepe

Tal como ocurrió en años anteriores, gran parte del inicio de 2023 estuvo marcado por los incendios en nuestro país. Algo que se hace frecuente, debido a la acción humana, no sólo en Chile, sino en gran parte del mundo. Señales que indican que debemos adoptar urgentemente medidas frente al desafío del cambio climático.

Lamentablemente todos los incendios son originados por personas que por acción voluntaria o involuntaria pueden provocar estas catástrofes, pero a su vez también hay que considerar una ecuación importante: las plantaciones de pino y eucalipto avanzan a una mayor velocidad que los árboles nativos, a lo que se suma la densidad de las plantaciones forestales, principalmente monocultivo, que corresponden a un 69,23% de la superficie de Ñuble; 36,62% de Biobío y 19,85% de La Araucanía (Odepa). Si a esa realidad le añadimos la actual crisis hídrica, el resultado son formaciones homogéneas de suelo y un paisaje que disminuye las funciones de los propios servicios ecosistémicos, entre ellos el agua.

Actualmente, investigadores y científicos chilenos hacen referencia a la necesidad de restauración y regeneración de la multifuncionalidad del ecosistema, y desde Fundación Lepe, bajo el marco de desarrollo regenerativo, estamos contribuyendo en ese camino a través de acciones que no sólo frenen las consecuencias del cambio climático y la escasez hídrica, sino que, de alguna manera, reviertan esta delicada situación que compromete  la calidad de vida de diversos seres vivos.

Frente a esta problemática, suele pensarse que los grandes cambios, vienen de inversiones del mismo tamaño. La buena noticia es que no es del todo cierto. Existen soluciones basadas en la naturaleza que  pueden ayudar a restaurar nuestro ecosistema de manera sencilla y eficiente, generando un impacto positivo en las comunidades en que se desarrollan. Son proyectos concretos y tangibles que hacen un cambio, educan, informan y provocan una transformación.

Con este enfoque como hoja de ruta, desde el programa Fondo Común, de Fundación Lepe estamos apoyando el proyecto ”Restaurando aguas y bosques del Lavkenmapu”, liderado por Fundación Licán. Esta iniciativa consiste en la restauración de microcuencas y bosques, lo que conlleva finalmente a volver a darle vida a la tierra y, de ese modo, el resurgimiento de sus aguas. Son 20 familias campesinas mapuches Lafkenche de Tirúa que a la fecha ya han plantado 1.662 árboles nativos y herbáceas reforestadas, han educado a su grupo sobre cuidado y formación de suelo y soberanía alimentaria, entre otras. Una solución a la escasez hídrica que nace desde una comunidad de base, de manera colaborativa, sirviendo de ejemplo para muchas más.

En el marco de la evolución del propósito de Fundación Lepe, desde la sostenibilidad, hacia el Desarrollo Regenerativo, reconocemos la importancia de dar a conocer casos como éstos y mostrar al mundo que podemos ir un paso más allá para enfrentar los desafíos del cambio climático: no sólo cuidando los recursos actuales, también intentando recuperar el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad, con acciones que contribuyan a restaurar lo que hemos dañado.

Con este desafío por delante, nos hemos propuesto además de apoyar, dar a conocer este tipo de iniciativas regenerativas a través de distintos canales, donde los conversatorios temáticos serán un eje fundamental de 2023. El jueves 30 de marzo, Fundación Lepe realizará el evento online “Sembrar y cosechar agua: Ejemplos de innovación comunitaria para enfrentar la crisis hídrica”, con el fin de conmemorar el día mundial del agua, y dar a conocer la experiencia de Fundación Licán y Fundación Un Alto en el Desierto, con quienes compartiremos un espacio de reflexión sobre esta crisis hídrica y de alguna manera mostrar cómo la naturaleza, en alianza con las personas, puede aportar al proceso de regeneración del agua.

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