Foto: Municipalidad de Antofagasta

El Comité Comunal Antofagasta “Andrés Sabella” del Partido Comunista de Chile (PC), denunció la participación de un ex agente de la extinta Central Nacional de Informaciones (CNI) en el libro recientemente lanzado por la alcaldesa Karen Rojo, titulado «Antofagasta y su mar, una sola historia escrita por sus héroes chilenos».

«Denunciamos abiertamente la presencia en dicho texto, de la persona que escribió el prólogo: Guillermo Parvex Canales, agente de la extinta Central Nacional de Informaciones (CNI), órgano represivo de la dictadura cívicomilitar encabezada por Augusto Pinochet. Lo anterior queda claramente establecido en el reportaje del semanario “Cambio 21”, del pasado 14 de febrero del presente año, titulado “Impacto provoca denuncia de Cambio21 sobre escritor de best seller que perteneció a la CNI», denuncia el comunicado.

«El señor Parvex fingía cumplir labores periodísticas, en contextos donde tenía la oportunidad de indicar a los opositores al régimen fascista, tal como lo señalan varios
periodistas», agregan.

En la declaración, el PC local acusa a la alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, de ser cómplice de esta situación.

«En base a lo anterior, consideramos como cómplices pasivos a la Alcaldesa Karen Rojo Venegas, a los autores del libro y a Corporación Municipal por dar legitimidad a un ser siniestro que cooperó con la tortura, la desaparición y asesinato de chilenos y chilenas, y sobre todo, el considerarlo como una persona moralmente legitima para hablar a los y las estudiantes de la comuna de Antofagasta», señalan.

«Nos parece relevante señalar el hecho de que los delitos de lesa humanidad no son ajenos a nuestra comuna, de hecho, el ex Centro de Detención Providencia, ubicado en calle Matta, fue un recinto donde se detuvo ilegalmente y se torturó a opositores al régimen de Pinochet, siendo hoy un Sitio de Memoria, declarado Monumento Nacional en la categoría de “Monumento Histórico”, por el Ministerio de Educación, gracias a la labor de la “Agrupación Providencia”, a pesar de que Carabineros de Chile se ha resistido a entregar el recinto a dicha organización», agregan.

Para el PC local, la autoridad comunal concurre en una apología a los delitos perpetrados por la dictadura al avalar la presencia del escritor en la publicación del texto, considerando que «el prólogo implica que la persona que lo redacta es representativa del mensaje que se quiere entregar en el libro».

La declaración advierte que en el prólogo de Parvex se infiere «la justificación de las acciones militares del pasado, y precisamente en un contexto de incertidumbre mundial,
donde los equilibrios de la paz son tan frágiles, es criticable la ausencia de valores como la diplomacia, el respeto de los derechos humanos y la inclusión, considerando que muchos de los niños, niñas y jóvenes de nuestras escuelas son bolivianos y extranjeros de otros países»

«La mirada chovinista puede apuntar a la violencia escolar, porque la información carece de elementos pedagógicos, considerando la diversidad de nacionalidades. No obstante, se prefiere incentivar este tipo de acciones, como también la reinstalación del monolito de Jaime Guzmán, por sobre la memoria popular, donde por ejemplo municipio quitó una placa que recordaba la Matanza de la Plaza Colón, debilitando la condena a actos represivos por parte del Estado hacia su pueblo», agregan.

Finalmente, hacen un llamado «al Concejo Municipal, docentes, estudiantes y a las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, a sumarse a la condena de esta situación, y exigir que ese libro salga de circulación, porque no aporta al nunca más y a los valores de la paz y el entendimiento entre los pueblos, en un contexto de integración regional y cultural, especialmente en la infancia y juventud».

 

2 Comentarios

  1. Este reportaje es una mentira de comienzo a fin.

    Nunca he pertenecido a la CNI. Sí al Ejército de Chile, en calidad de oficial de reserva y de empleado civil profsional, lo cual no oculto y que por lo demás no constituye un ilícito.

    Ingresé a la carrera de periodismo de la Universidad de Chile por la puerta ancha. De veinte vacantes entré con un excelente puntaje en el número 11 y eso cualquiera lo puede corroborar viendo las listas de aceptados publicadas el 10 de marzo de 1977.

    Miriam Verdugo, que se dice mi compañera de curso, me acusa injustamente de haber «ingresado por la ventana». Sin embargo, ella debería explicar como ingresó a Periodismo, puesto que no aparece en esas listas de aceptados ni tampoco en las listas de espera.

    Trabajé como reportero en Las Ultimas Noticias, El Cronista, La Nación, Agencia Orbe, radio Agricultura y radio Mundo Estéreo, filial FM de la radio Nuevo Mundo y posteriormente en Dinacos, la División Nacional de Comunicación Social.

    Ingresé como empleado profesional civil al Ejército de Chile en 1990 y eso tampoco lo he ocultado ni me arrepiento de ello.

    Mi único «delito» es no haber sido de izquierda y por ello me atacan cobardemente.

    Nunca he sido agente y si para los autores de este reportaje es indicio que era un agente el hecho que fuera callado y me sentara en las últimas filas, es un argumento que no resiste análisis y habría que investigar a todos los «callados y que se sentaban en la última fila» de todas las universidades chilenas.

    No faltan algunos resentidos que dicen que era un agente infiltrado entre los periodistas para detectar sus movimientos y que además entregaba los comunicados de la CNI. Si así fuera, merecería el título del agente más estúpido del mundo, que actúa encubierto y entrega comunicados de un organismo de inteligencia. El sumun de la imbecilidad.

    Algunos me acusan de ocultar mi identidad o de haberme cambiado el nombre.

    Mi nombre es Antonio Guillermo y si decidí emplear el nombre Guillermo para escribir mis obras, es en homenaje a mi abuelo. Nunca me he cambiado nombre, simplemente he usado el segundo, (lo que está permitido por la legislación) con el que me ha conocido toda la vida mi círculo íntimo… no traten de ver bajo el agua, que no hay nada más que eso. ¿Nadie ha cuestionado a otros autores que incluso usan pseudónimos con otros apellidos…no les parece?

    El diario El Siglo, del partido comunista, en 1990 metió en un saco a listas de agentes y funcionarios del gobierno militar, muchos de los cuales éramos ajenos a cualquier actividad de inteligencia o represiva. Y ello nos marcó para toda la vida.
    Sin embargo, tengo la suerte de contar con grandes amigos de mis tiempos en la escuela de Periodismo que me conocen perfectamente y saben de mi trayectoria.

    Sigan diciendo lo que quieran, pero la verdad es la que he expuesto y no tengo nada de que avergonzarme y menos arrepentirme.

    Por mucho tiempo guardé silencio, pero me aburrí con estos chismes, que se basan en dichos de personas sin ninguna relevancia y que tratan de lapidarme…como hoy está de moda y convertido en un deporte nacional.

    No me quiero convertir en una víctima de ellos, porque estoy hastiado de estas cacerías de brujas.

    Hay termocéfalos que me acusan de tener las manos manchadas con sangre. No saben lo que dicen y se suman con vil ignorancia a estos ataques, impulsados cual manada de lobos cegados por la sed de venganza.

    Sin embargo, lo único que me interesa es mi conciencia, que está absolutamente en paz, consciente que jamás he cometido un delito contra nadie, excepto el no pertenecer a la izquierda, que habla de tolerancia e inclusión y son los más intolerantes y agresivos.

    Creo que Cambio 21 debiera darme las gracias, porque con sus infundadas denuncias aumentaron en algo sus ventas. No entiendo a su director, conocido mío desde los tiempos de la escuela de periodismo, quien nunca tuvo problemas para llamarme a mi teléfono con su natural simpatía y enviarme los comunicados del Ministerio de Defensa, cuando era asesor del ministro, para que yo se los publicara en mi calidad de editor general de agencia Orbe.

    Si se le midiera a él con la misma vara que se me mide a mí, también debiera ser tildado de colaborador de la dictadura, ya que trabajó largo tiempo para el aparato comunicacional del régimen militar en los años ochenta.

    • Sólo para aclarar: No se trata de un reportaje de nuestro medio. Se trata de una declaración pública de una organización de la región de Antofagasta.

      Saludos

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