Una dura polémica se vive al interior de la Democracia Cristiana (DC) luego de la aprobación, durante el día de ayer, de la idea de legislar de la reforma a las pensiones impulsada por el gobierno. El proyecto de ley contó con el apoyo casi unánime de la bancada de dicho partido, a excepción de los diputados Raúl Soto y Víctor Torres.

Y justamente estos diputados están recibiendo represalias por parte de la DC. El caso más complejo es el de Raúl Soto, a quien su partido pretende remover de la presidencia de la comisión de trabajo y previsión social, lo que ha sido calificado como un verdadero «castigo» por oponerse a la iniciativa del gobierno.

Soto ya había dado su voto de rechazo al proyecto de gobierno en la comisión de trabajo el lunes pasado, lo que significó el rechazo de la propuesta en dicha instancia. Además, ayer tuvo una comentaba intervención en la sala de la cámara, mostrando un billete de 10 mil pesos para graficar el que calificó como aumento «miserable» de las pensiones básicas solidarias.

En sus últimas declaraciones, Soto calificó la medida de su partido como «antidemocrática, equivocada y apresurada» y señaló que le gustaría saber «si la decisión (de sacarlo de la presidencia de la comisión de trabajo) la tomó el jefe de bancada o un ministro, porque la bancada recibe órdenes del Gobierno».

A pesar de la decisión o represalia de la Democracia Cristiana, los integrantes de oposición en la comisión de trabajo y previsión social de la cámara entregaron su total respaldo al parlamentario.

De esta manera, siguen las repercusiones tras la aprobación de la idea de legislar la reforma de pensiones del gobierno, proyecto que consolida a las AFP y las mantiene intactas, a pesar de ser las responsables de entregar pensiones miserables a los jubilados y adultos mayores de Chile.

 

 

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