Los jóvenes coinciden en problemas como la falta de recintos culturales y la poca formalización laboral para los músicos.

Tres compositores antofagastinos dieron sus percepciones sobre los estándares de trabajo para la música y los trabajadores de la cultura en Antofagasta. Para Rodrigo Espinoza, artísticamente conocido como Rodrigo Casona, las condiciones laborales en Chile son “muy de azar”, aludiendo a que los estándares para las personas dedicadas a las artes, son paupérrimos.

“No hay algo establecido, y fuerte, para las personas que se dedican a cualquier arte. En ese sentido, es un punto que desmotiva a bastantes personas, y sobre todo a jóvenes, que intentan agarrar un camino un poco distinto a lo que es una carrera, un técnico, etcétera”, indicó. Además, el vocalista aseguró que las condiciones no han mejorado con el paso del tiempo, pero se ha progresado en otros aspectos, como la mayor dedicación de los medios de comunicación por difundir el material artístico.

¿Cuánto paga Spotify?

“Si bien ahora hay más medios para difundir la música, o el mismo streaming, las condiciones laborales han empeorado igualmente. Spotify no paga nada, como 0,00001 dólares por reproducción. Es complicado que te hagas popular para ganar plata con reproducciones, es un poco irrisorio pensar en que se puede ganar dinero así”, afirmó Espinoza.

Por otra parte, Miguel Catalán, compositor de la banda regional Vancouver, señaló que para él las condiciones sí han mejorado, y qué estas variarán en relación al lugar y las personas específicas que atiendan a los músicos. “Ha mejorado respecto a antes, pero faltan mayores recintos culturales. Siento que el músico no necesita tanta condición laboral a veces. Solamente llegar, tocar y listo. Ahora, si nos referimos al sonido, al ambiente, los productores o sonidistas, dependerá del local la calidad de estos y generar las condiciones adecuadas”, señaló Miguel.

Pocos recintos

Por último, para David Valenzuela, multi instrumentista de la banda Francinco, y estudiante de la carrera de Música en la Universidad de Antofagasta, el problema radica en la poca formalización del trabajo y por ende su remuneración. “Si bien de a poco vamos avanzando a un mayor establecimiento y formalidad, cono algunos recintos y corporaciones culturales, estos son pocos y van bien lento. Es una indicación que aún estamos en pañales, pese a todos los años que llevamos intentando hacer cultura”, aseveró el bajista.

“Debería haber un mínimo estándar en que a todos les paguen igual y en lo posible un dinero bueno. No nos pagan transporte ni tenemos uno fijo. Tampoco el ensayo, solo la tocata y listo, sin ver todo el trabajo que hay detrás”, finalizó.

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