Con el paso de los años la crisis del acceso a la vivienda propia se ha transformado en uno de los principales problemas para la ciudadanía. A comienzos de septiembre el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) publicó de manera oficial la segunda etapa de actualización del catastro nacional de campamentos, sondeo que reveló la existencia de más de 800 asentamientos a nivel nacional, compuestos por 47.050 viviendas de material ligero.

Este aumento se vio reflejado en las principales regiones del norte grande como Tarapacá, Atacama y Antofagasta, esta última caracterizada por ser una zona de alta actividad minera y por tener un alto costo de vida. Solo en la ciudad de Antofagasta existen 79 campamentos en los que residen 21.233 personas según el estudio ministerial, lo que demuestra un alza de hasta un 182% si se compara con los 28 campamentos existentes en la capital regional hasta el año 2011.

Principales causas

Según el último estudio del MINVU, la principal razón por la que las personas optan por vivir en campamentos radica en el alto costo de los arriendos y compra de viviendas. En este sentido Pablo Rojas, miembro activo de la Mesa Social por la Vivienda Digna de Antofagasta, reafirmó que este es el principal motivo por el que muchas personas optan por vivir en estos asentamientos.

«Las cifras del mismo catastro del MINVU que van muy en la línea de otras investigaciones en temas de vivienda en la ciudad coinciden en que el principal motivo para que una persona opte por irse a un campamento es la dificultad que tienen las familias a nivel nacional para poder pagar los arriendos, tanto de piezas como de casas y departamentos», mencionó a nuestro medio.

Cabe señalar que el arriendo de un departamento promedio en Antofagasta no baja de los $300.000 al mes, cifra que iguala al sueldo mínimo vigente hasta la fecha.

Al ser consultado por Regionalista.cl, Rojas dijo que como mesa «estas cifras no nos sorprenden, porque van por la línea de las estimaciones previas que había y también en la línea que TECHO ha ido catastrando a través de estos años. Evidentemente la situación preocupa, porque Antofagasta es la región donde más ha aumentado el número de campamentos y familias viviendo en ellos, solo después de Valparaíso».

En el estudio, el 36% de las personas encuestadas indican que el alquiler es el principal motivo por el cual optan a una toma. Otras razones para hacerlo van desde dejar de ser allegados en viviendas de familiares, pasar por problemas económicos y buscar independencia. Todo sumado al elevado precio del suelo y hasta la creación de un mercado especulativo, elementos que inciden directamente en esta realidad.

Rol de la Cámara Chilena de la Construcción

Desde Santiago, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) reconoce con preocupación el incremento de esta crisis, argumentando que existe la intención desde el organismo para enfrentar este problema, a la vez, haciendo un llamando a la unidad y debate de ideas, según explicaron en una columna publicada por Ciper.

Igualmente, a finales del mes de agosto el gremio publicó un estudio que muestra que la adquisición de una vivienda propia para un chileno promedio es «severamente inalcanzable», publicación que abordó el precio de suelo en el país, sumado al ingreso promedio de los trabajadores chilenos, concluyendo que el índice de acceso a la vivienda en el país es de un 7.8, superior a países como Australia (5.7), Nueva Zelanda (6.5) y Reino Unido (4.8).

Frente a esto, Rojas se refirió de manera muy crítica al rol que la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) ha tenido en este problema, ya que -en su opinión- las constructoras ligadas a la sociedad gremial gozan de favoritismo por sobre las viviendas sociales. También sostiene que este rol influye directamente en las decisiones habitacionales y que suele ser más importante que el de las mismas autoridades, lo que, hasta el día de hoy, sigue vigente.

«A nosotros nos preocupa como Mesa Social que este organismo siga teniendo una incidencia tan importante, porque no contribuye a que nuestra ciudad sea más equitativa en términos de acceso a los servicios, equipamiento y que las personas puedan estar en los lugares más provistos. Su rol político y económico es bastante fuerte sobre la institucionalidad del Estado y los municipios», explicó.

La intención de surgir y expectativas

Por su parte, Elizabeth Andrade, dirigenta del macro campamento ‘Los Arenales’ de la capital regional, advierte la existencia de una notoria diferencia entre los datos que arroja el estudio en comparación con los que ellos tienen como comunidad. Según la líder vecinal, la lista de vecinos inscritos en el comité del campamento arroja poco más de 1.300 familias, 500 más que los datos oficiales.

La representante también acusa falta de transparencia por parte de las autoridades de turno y también afirma que siempre ha existido organización por parte de los vecinos que llevan bastantes años inscritos.

«El problema es que el Estado nos dice que la radicación no es una solución, mientras nosotros creemos que sí lo es y puede ser posible. Como vecinos pensamos que los campamentos se acabarían cuando esto comience. Una de las falencias que tiene el gobierno actual es la soberbia de decir que los campamentos no trabajan organizadamente, cuando en este último año la organización ha sido más fuerte que nunca, al igual que el trabajo comunitario», dijo.

Elizabeth también expresa las expectativas que tienen como comunidad, haciendo énfasis en la trayectoria y cultura organizacional que los vecinos del macro campamento han tenido a lo largo de los años.

«Hemos demostrado de que la gran mayoría de nosotros podemos realizar, organizar y empoderarnos para ser la muestra visible de que es posible vivir dignamente en un espacio propio. Como comunidad obviamente buscamos luchar por el sitio que estamos pidiendo, por la radicación, hacer lo que sea viable y convertir ese espacio de Los Arenales en una ciudad latinoamericana diversa, integradora y sujeta a derecho. Lo que nosotros queremos mostrar es una comunidad hermosa», comentó.

Situación en Calama

Con el paso del tiempo, no solo los antofagastinos han sido testigos del aumento del déficit de casas. Hace dos meses se concretó el desalojo del campamento Frei Bonn de Calama, la que hasta ese entonces contaba con más de 770 habitantes, mismo asentamiento que el año pasado fue arrasado por un gran incendio. Lo anterior puso en evidencia los riesgos constantes a los que se exponen las familias que vivían en este lugar.

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