El encierro producto de la crisis por el Coronavirus, la cesantía, el aumento de cifras de contagiados y fallecidos, más un entorno potencialmente peligroso, podrían afectar la salud mental de las personas con enfermedades como trastornos obsesivos compulsivos, ansiedad, agorafobia, depresión y estrés.

La Asociación de Municipalidades de Chile realizó una encuesta sobre el impacto del Covid-19 en la salud mental de la ciudadanía. Los resultados indican que el 79,5% de los consultados siente que la crisis sanitaria afectó negativamente las emociones de su entorno cercano, el 56% afirmó sentir ansiedad y el 40% asegura dormir peor desde la expansión del brote en el país.

La situación de pandemia también es nueva para los encargados de tratar la salud mental. Es así como la psicóloga Paulina García ha visto aumentadas las consultas bajo este contexto: «Es una situación bastante novedosa y compleja a nivel de la psicología, no es algo de lo que tengamos registro previo o que estemos muy preparados. Todo lo que había en estudios anteriores respecto a las consecuencias del hacinamiento y el encierro estaban enmarcadas en un contexto más bien penitenciario. La reclusión ahora tiene un contexto doméstico y no ligado a temas de poder. Es una situación novedosa de la que no estamos realmente concientizados», indicó.

«Viendo las reacciones de la gente, es evidente que esto ha implicado niveles de ansiedad muy altos, han manifestado este deseo de querer salir, que va ligado a como funcionábamos nosotros antes de que pasara esto. Tenemos una cultura actual de conseguir las cosas de forma inmediata, tenemos todo al alcance de nuestra mano. Limitar eso de un día a otro cambia mucho las rutinas», añadió.

Algunas técnicas de la psicóloga para evitar el agobio del encierro incluyen adecuar los espacios en la medida que sea posible para cada persona, además de mantener el orden y la higiene para que la casa no se convierta en un generador de estrés que provoque ganas de salir. Otro punto importante es lograr acuerdos sobre la ocupación del espacio y la repartición de tareas para mantener el funcionamiento del hogar. Para quienes realizan teletrabajo también es importante organizar el espacio a utilizar y concientizar al resto de los convivientes del horario en el que se está ejerciendo esta labor, con el fin de que no ser interrumpidos.

Paulina García recalca la importancia de sostener rutinas definidas para mantener una estabilidad mental y el posicionamiento en el tiempo: «Una buena técnica es mantener siempre las rutinas, actividades pequeñas como elegir una hora para levantarse, hacer tareas pendientes de la casa y poder organizar cosas que nos hagan sentir que estamos avanzando en el día», señaló.

Otro consejo es reducir la información que estamos recibiendo respecto a la pandemia: «Un consumo exagerado de información o estar constantemente pendientes de redes sociales, puede ser muy angustiante. Muchas veces nos entrega información que no necesariamente necesitamos para adecuarnos al lugar en el que estamos, pero que sí genera mucho estrés y pensamiento catastrófico», advirtió.

Finalmente y con una visión a futuro de lo que podría ser la vida después de haber vivido una pandemia mundial, la principal recomendación es hacer un progreso gradual a la vida diaria: «Habrá muchas reacciones, desde personas expectantes de que esto pase, hasta personas que generarán miedo. El estar siempre en un entorno doméstico podría dar una sensación de seguridad que hará mas difícil estar afuera. Hay que hacer un acercamiento progresivo a las rutinas antiguas, salir por periodos breves y probando lo que te hace sentir cómodo», concluyó.

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