Durante uno de los partidos de la selección chilena para el Mundial de Sudáfrica 2010, la televisión captó el momento en que Marcelo Bielsa, inmortalizó la frase: “¿Qué pasa ahora, Matías?!…! ¡Siempre pasa algo!”, todo luego de que el “14 de los blancos” manifestará una nueva dolencia, una frase que quedó en la memoria de los chilenos y que le viene como anillo al dedo al gobierno de Gabriel Boric, quien pareciera sumar problemas hasta por respirar.

En casi un año de gobierno, no existe ningún anunció que no se haya complicado. Ya sea durante el cambio de mando y los problemas con España, el viaje de Izkia Siches a La Araucanía, el retroceso del anuncio de subsecretario Cataldo o el problema diplomático con la embajada de Israel. Momentos en los que el ejecutivo podría haber asegurado una victoria política, termina significando una derrota más, en una extensa lista.

Lo más reciente, los indultos de Gobierno para 12 personas condenadas por delitos durante el “estallido social” y una ex frentista, donde el Gobierno terminó entrando en cuestionamientos con el Poder Judicial. En este punto, el foco de mi columna no es cuestionar a los indultados, una disputa que se ha repetido en RRSS, buscando el empate entre los indultos otorgados por gobierno anteriores, discutiendo sobre cual fue peor.

La decisión de entregar indultos es totalmente constitucional, pero también parecieran ser de otro tiempo, casi monárquicas y hasta antidemocráticas. El tema es que Boric tampoco abre el debate sobre “los presos políticos” y las irregularidades de las largas prisiones preventivas, como si se tratara de una migaja a un sector que cada vez se aleja del Gobierno y que este, debe congraciarse de vez en cuando, para mantener viva su extraña doble coalición.

En lo macro, el gobierno durante los últimos meses había demostrado ser bastante pragmático, arrinconándose en una trinchera más cercana a lo que fue la “concertación”, un sector, que como se ha ido moviendo el mapa político, termina siendo de centro izquierda, pero no tan centro como la DC (que cada vez que puede mira a la derecha). Por eso llama la atención que el gobierno tomara una decisión como esta. Una clase de flashback de lo que alguna vez representó Gabriel Boric.

En pocas palabras, el verdadero enemigo de este gobierno, es él mismo. Ni la derecha tratando vergonzosamente de sacar provecho de cada situación, pueden complicar tanto la hoja de ruta de un gobierno que con un año en el poder y sumando gente “con experiencia”, no puede dejar de cometer “errores involuntarios”, como lo diría Ena Von Baer tratando de explicar los pagos irregulares de Penta S.A.

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