Hace pocos días dos grandes compañías mineras manifestaban su “preocupación” con respecto de la declaración del CORE respecto de nuestra defensa del agua subterránea del acuífero de Monturaqui. Su argumento es el mismo al que recurren las grandes compañías. Según ellos, de no aprobarse la solicitud de permiso ambiental, que busca renovar sus derechos de agua, se verían afectados los proyectos mineros con un gran impacto en el empleo regional y en más de 240 proveedores locales. En la misma nota hablaba el Intendente de la Región señalando que el pleno del CORE optó por el rechazo a estos proyectos “desatendiendo el consejo técnico que había efectuado el equipo de planificación del gobierno”, desmarcándose de nuestra postura y apoyando la tesis de las empresas.

Sin embargo, el problema no son las empresas, el problema es el irresponsable estado de Chile que una vez más desea sacrificar nuestra región para mantener los negocios que alimentan al centralismo.

Ante tanta elegía de las empresas y del Intendente, es importante poder entregar mayores antecedentes:

  1. La discusión en el CORE se realizó en la sesión 612 del 22 de junio del presente año. En dicha sesión como presidente de la comisión de salud y medio ambiente me corresponde presentar los antecedentes que nos entrega personal de planificación para que el CORE decida. Al revisar el acta se puede constatar que como comisión se presentó el consejo técnico del equipo de planificación y se analizaron las posibilidades de acción y el pleno del CORE decidió actuar con una postura política de rechazo al proyecto.
  2. La decisión del pleno del CORE surge al presentar ante el pleno el análisis que había hecho la Dirección General de Aguas el año 2014 en que se evidenciaba que el Estado chileno había entregado derechos de aguas por un total de 76,5 millones de litros cúbicos anuales, en circunstancias que dicho acuífero solo tiene un volumen sustentable de extracción de 12,7 millones. ¡Se ha entregado seis veces más para proyectos mineros!, a saber Escondida, Zaldivar y Albermarle.
  3. El sistema de evaluación ambiental establece plazos precisos para poder hacer observaciones a los distintos proyectos. Cuando el intendente plantea que el CORE no escucha a los profesionales de planificación omite que al CORE los antecedentes elaborados por los equipos técnicos a veces llegan con desfase. Es curioso que estos dos proyectos que implicaban la sustentabilidad de nuestra región fuesen entregados en forma tardía por el ejecutivo al CORE: El proyecto de Monturaqui de minera Escondida fue enviado por el memorándum 142 el día 20 de junio (5 días después de vencido el plazo para observar) y el proyecto de Continuidad operacional de Minera Zaldívar vencía el 23 de julio y el memorándum interno 170 que viene de planificación y entregaba dichos antecedentes tiene fecha de 23 de julio (el mismo día). Sería bueno saber los motivos de estos retrasos.
  4. El 26 de julio como comisión de Salud y Medio Ambiente nos enteramos que la discusión sostenida hacia un mes sobre Monturaqui no había sido ingresada al sistema. Por ello acudimos a reunirnos con el intendente y le expresamos nuestra inconformidad con el no ingreso de los acuerdos de CORE al sistema y del retraso en la entrega de informes por parte de planificación. Finalmente con fecha 30 de julio se suben a sistema las declaraciones del pleno y los rechazos a ambos proyectos.
  5. A partir de ambos rechazos, con declaraciones públicas firmadas por el pleno del CORE, rechazando proyecto de Monturaqui el 6 de julio y el proyecto de Zaldívar el 3 de agosto, se ha generado toda una discusión en que ambas empresas han mostrado su posición y en favor de nuestra postura se han declarado numerosos académicos y parlamentarios de nuestra región. Todo esto dado los antecedentes y evidencia que demuestra el grave riesgo del acuífero de Monturaqui.
  6. La comisión de salud y medio ambiente ha recibido la visita de personeros de Antofagasta Minerals para comunicarles la resolución del Consejo Regional y hacerles ver la importancia de prever el uso de agua desalada para sus proyectos y la necesidad de sustentar el patrimonio de nuestra región con el fin de que perviva más allá de los proyectos mineros que van terminando. Lo interesante es que en dicha conversación quedó en evidencia que la amenaza de disminución de empleos y de reducción de tratos con empresas de servicios locales no está en juego en lo inmediato, pues ambos proyectos están siendo pensados para ampliar oferta ya existente hasta por lo menos año 2023. De Minera Escondida no hemos tenido ningún acercamiento, salvo las declaraciones en la prensa de su Vice Presidente de asuntos corporativos. Al parecer el diálogo no es su fuerte.

Espero con estas líneas haber ampliado la información sobre ambos proyectos y refutar todo intento de hacer parecer al CORE como un actor irracional o poco criterioso. Al respecto sostengo lo que ya dijimos en nuestra declaración pública: “Hoy la ciudadanía comprende y valora el respeto al medio ambiente y a los recursos que poseemos en nuestra zona. Por esta razón, como autoridades electas debemos resguardar nuestro entorno, pensando primeramente en quienes habitamos la región y en nuestras futuras generaciones».

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