La pandemia me encuentra escribiendo estas líneas en la “desarrollada” ciudad de Melbourne, Australia, considerada por muchos como la mejor ciudad para vivir en el mundo[1]. Ciertamente la ciudad tiene lo suyo, mucho café chic, tranvías gratuitos en la zona centro, arquitectura surrealista, playas para surfear y una onda alternativa con paredes llenas de grafitis y artistas callejeros de primera calidad animando sus calles.

La pandemia también me encuentra preocupado por mis familiares, [email protected] y compañ[email protected] en Antofagasta, ejemplo de ciudad minera desarrollada según las presentaciones en el extranjero del gobierno, el Banco Mundial, la OCDE y la CEPAL. Cuando dejé la ciudad ésta ciertamente tenía lo suyo, playas, bares y hasta dos centros comerciales y un casino. Pero cualquiera que ha vivido en Antofagasta sabe que la bonita costanera oculta lo que realmente ocurre desde la línea del tren hacia los cerros, esa vida precarizada e informal que sigue reproduciéndose en los campamentos de la ciudad.

Hoy dos comunas de la región de Antofagasta comienzan su primera semana de cuarentena. Esto luego de que la tasa de contagios se disparara exponencialmente, solo horas después de que el gobierno insistiera en imponer una psicomágica e irresponsable de la Nueva Normalidad[2], parte del aún más fantástico “Plan Retorno Seguro”[3].

“Todo va a estar bien”, dice un gobierno que, al igual que Donald Trump, piensa que inyectar crecimiento económico (y seguramente desinfectante) ayudará a eliminar mágicamente la pandemia. Este alivio es pasajero, ya que la incompetencia e indiferencia del gobierno no solo ha costado ojos, torturas y muertes desde el despertar popular, sino que ahora también abandono económico y sanitario de miles ante un virus que resiste la tentación a convertirse en “buena persona”[4].

El ministro Mañalich no cede ante las críticas nacionales –y el horror y burla internacional[5][6]– sobre su gestión de la pandemia, pero surrealistamente encuentra tiempo para decir que ha sido felicitado por “autoridades internacionales hasta el cansancio”[7]. Así, junto a sus imaginarios felicitadores, aparece diariamente en cadena nacional para asegurar que los ventiladores ya vienen desde China[8], que no seamos mal pensados, mientras aprovecha para bajarle el perfil al alarmante contagio en la región de Antofagasta[9], castigándola por su insumisa insurrección por un país mejor.

Tratando de averiguar si el gobierno merece realmente alguna felicitación, aprovecho de comparar lo que ha ocurrido en Antofagasta, Chile, cuna de la mejor salud galáctica; con Melbourne, parte del estado australiano, que parece avanzar sólidamente a una victoria a la propagación del malhechor virus.

Comparando algunas cifras: El área Metropolitana de Melbourne tiene casi cinco millones de habitantes[10] y un total de 1.116[11] contagiados al 5 de mayo, lo que implica 0.23 contagiados por cada mil habitantes (única comparación útil). Antofagasta posee 607.534[12] habitantes y 740[13] contagiados al 3 de mayo, lo que significa 1.21 contagiados por cada mil habitantes.

Es decir, Antofagasta tiene cinco veces más contagiados que la mundialmente famosa y visitada ciudad de Melbourne, por cada mil habitantes. Curiosamente, el ingreso per cápita del Estado de Victoria, donde se encuentra Melbourne, no es mucho más alto que el ingreso per cápita de la región de Antofagasta. Curioso, porque la rapidez con la que avanza el virus en la región de Antofagasta pareciera responder a fallas humanas en lugar de falta de fondos.

Tales fallas se comprenden inmediatamente al leer a algunas autoridades regionales quienes, en clara competencia intelectual contra el loquillo de Mañalich, también contribuyen con frases dignas de un manual sobre como no gestionar una pandemia. A modo de ejemplo, el intendente de Antofagasta recientemente dijo “no quiero una falsa expectativa de que una cuarentena frenará el aumento de casos” [14].

Así, la región queda a merced de un virus para complacer el capricho del intendente y/o del cuestionado (y expulsado del Colegio Médico) ministro de salud, lo que ilustra la posición de un gobierno inflexible a actuar en base a información científica. Esto se contrapone totalmente a lo impuesto en la ciudad de Melbourne, quien hoy cumple ya siete semanas en cuarentena total impuesta a pesar de los berrinches de muchos políticos locales, considerados irrelevantes en comparación con el bienestar de la población.

¿Pero sirve la cuarentena para detener los contagios? Quizás Mañalich y el intendente dirían que no, pero expertos (de verdad) de todo el mundo[15] y los datos dicen que sí. A la fecha, el poblado estado de Victoria, cuya economía depende profundamente de China por su cercanía, tiene sólo 68 casos activos[16] y 11 en cuidado intensivo; mientras que la relativamente aislada región de Antofagasta solo en tres días tuvo 194 nuevos contagios y ya tiene 21 personas con ventilador mecánico[17]. Es difícil saber cuántos casos activos hay en la región de Antofagasta, debido al secretismo en los datos y a que solo en Chile –y algunas películas de zombies- los realmente muertos cuentan como “recuperados”[18]. Recién el 11 de mayo, a ocho semanas de comenzada la cuarentena en Victoria, se anunciará si se relajarán las medidas impuestas.

Sin embargo, lo más preocupante es el inhumano trato del gobierno central y regional al creciente grupo de [email protected] más vulnerables, [email protected] trabajadores y estudiantes que han sido [email protected] de la ciudad formal a campamentos. La política del abandono e indiferencia parece ser la estrategia a seguir, donde el gobierno ha dejado a [email protected] hacinados a su suerte[19], complementando la sistemática violación de derechos humanos ejercida por el gobierno desde el estallido social[20][21].

Imagínese enfrentar la mayor pandemia de la historia compartiendo su casa con múltiples familias. Imagínese hacerlo a veces sin agua, a veces sin electricidad. Imagínese no tener la red de apoyo de sus familiares y amigos, porque decidió dejarles en busca de una vida mejor en la “la perla del norte” del “oasis latinoamericano” que le vendió un empresario lleno de tics, denuncias y canas. Lamentablemente, miles de familias no tienen que imaginarse nada de esto.

Si no puede hacerlo, es porque le falta humanidad, requisito tristemente demasiado común para ser parte del gobierno o la represiva policía chilena. Y no me diga que ellos se lo buscaron, porque a casi 200 días de estallido social está claro que cualquiera de nosotros estamos a una enfermedad terminal no cubierta por FONASA o la isapre, de terminar en una mediagua[22]. Es contra eso ante lo cual en nuevo Chile Despierto se opone. Y si cree que estarían mejor en una ciudad famosa como Melbourne, se equivoca.

Apenas decretada la cuarentena, el estado australiano abandonó a su suerte a todos los migrantes sin visa definitiva, incluso a los chilenos ABC1 estudiando en universidades de elite. “Devuélvanse a sus casas como puedan”[23] fue el mensaje del gobierno a los migrantes. Desde esa fecha, cientos han quedado en la calle, desesperados por no tener trabajo ni recibir ayuda para volver a sus países, debido a la política de la indiferencia impulsada por un gobierno que –al igual que el chileno– ha dado demasiadas muestras de una xenofobia selectiva tan común en los neoliberalismos.

Así, la situación en los campamentos antofagastinos es crítica. Solo en el macrocampamento Los Arenales, el más grande de la región con más de mil familias, ya hay cinco [email protected] contagiados. [email protected] dirigentes han exigido al gobierno regional apoyo para el aislamiento, para prevenir la violencia intrafamiliar, para aislar a los enfermos, para apoyar a las familias cuyas viviendas se incendiaron recientemente, recibiendo silencio e indiferencia como única respuesta.

Pero tal y como en Melbourne, donde los migrantes han organizado redes de protección para quienes no tienen alojamiento ni alimentación, [email protected] [email protected] de los Arenales han dado –otra vez[24]– muestras de solidaridad, humanidad, conciencia de clase y empatía que tanta falta le hace al gobierno regional y nacional. Han organizado fumigaciones, cuidado de los enfermos, acompañamiento y mejoras de viviendas. En muchas maneras han hecho la labor del mismo estado que juró protegerles, pero que les abandonó mucho antes de comenzar la pandemia.

Asimismo, y a diferencia del gobierno de la región de Antofagasta, el gobierno del Estado de Victoria recapacitó sobre lo inmoral de dejar migrantes indefensos en medio de la peor crisis sanitaria y económica a la fecha, y recientemente aprobó una ayuda directa a estudiantes internacionales por un monto equivalente a $590.000 pesos chilenos[25].

Incluso el neoliberal estado federal australiano habilitó a trabajadores migrantes para recibir pagos por desempleo y retirar lo que han acumulado en su fondo de pensiones, además de prohibir expulsiones de viviendas por no pago de arriendos y abastecer varios centros de entrega de alimentos gratuitos[26]. A pesar de la indigestión que estas políticas causarían a cualquier representante del gobierno chileno, en Australia estas medidas han sido consideradas incluso como insuficientes.

De lo anterior queda claro que la política de la indiferencia es una elección política, hecha a conciencia para castigar o ayudar a quienes un gobierno considera dignos. En Australia, el racismo y xenofobia latentes han dado lugar a políticas de todo tipo, pero por lo menos ahora algunos estados han reconocido la humanidad de quienes tienen pasaportes de otras latitudes. En Chile, un gobierno que odia a los pobres sigue eligiendo a los migrantes viviendo en campamentos o cités como blanco favorito.

Sin embargo, [email protected] [email protected] se resisten, crean redes basadas en solidaridad y camaradería. Suplantan al estado en las funciones que abandona, empoderándose para volver con fuerza a las calles a exigir su dignidad. La política de la indiferencia les costará caro: no sólo [email protected] habitantes de campamentos retomarán las veredas, sino que cada [email protected], maltratado y explotado se sumará para retomar su dignidad, desterrando la indiferencia en una inevitable nueva Constitución. En la adversidad, la rebelión chilena no solo gesta un nuevo pacto social, también recupera la solidaridad perdida y el hambre por recuperar un estado secuestrado de las manos de un gobierno individualista, incompetente, inhumano y en acelerado peligro de extinción.

*Martín Arias Loyola es Doctor en Geografía Económica y Planificación
Faculty of Architecture, Building and Planning, University of Melbourne

[1] https://www.telegraph.co.uk/travel/icons-of-the-sky/why-melbourne-is-the-best-city-to-live-in/

[2] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/04/24/984122/Manalich-por-nueva-normalidad.html

[3] https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/irresponsabilidad-de-la-ciudadania-y-aumento-de-casos-por-que-la-moneda-se-alejo-del-retorno-seguro/IZRRR2OPKZFMHMISO2TIUCTKVU/?outputType=amp

[4] https://www.elmostrador.cl/noticias/multimedia/2020/03/21/que-pasa-si-el-virus-muta-y-se-pone-buena-persona-manalich-se-vuelve-viral-internacional-tras-desafortunada-frase-por-coronavirus/

[5] https://www.newsweek.com/chile-counts-those-who-died-coronavirus-recovered-because-theyre-no-longer-contagious-health-1497775

[6] https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/chile-coronavirus-immunity-passport-antibody-testing-card/2020/04/20/8daef326-826d-11ea-81a3-9690c9881111_story.html

[7] https://www.publimetro.cl/cl/social/2020/04/22/manalich-felicitado-covid-19-autoridades-internacionales-cansancio-coronavirus-polemica.html

[8] https://www.youtube.com/watch?v=yO1YbD1gVZ4

[9] https://www.diarioantofagasta.cl/regional/antofagasta/117794/manalich-nuestra-preocupacion-es-un-poquito-mas-leve-respecto-a-antofagasta/

[10] http://www.population.net.au/melbourne-population/

[11] https://www.dhhs.vic.gov.au/coronavirus-covid-19-daily-update

[12] https://www.soychile.cl/Antofagasta/Sociedad/2017/12/22/507143/Censo-2017-arrojo-que-en-la-comuna-de-Antofagasta-somos-361873-personas.aspx

[13] https://www.diarioantofagasta.cl/regional/antofagasta/117794/manalich-nuestra-preocupacion-es-un-poquito-mas-leve-respecto-a-antofagasta/

[14] https://www.mercurioantofagasta.cl/impresa/2020/05/03/full/cuerpo-principal/4/

[15] https://www.health.harvard.edu/diseases-and-conditions/coronavirus-resource-center

[16] https://www.dhhs.vic.gov.au/coronavirus-covid-19-daily-update

[17] https://www.diarioantofagasta.cl/regional/antofagasta/117798/antofagasta-es-por-tercer-dia-consecutivo-la-segunda-region-con-mas-casos-de-coronavirus-en-el-pais/

[18] https://www.elmundo.es/internacional/2020/04/13/5e94c1dafc6c8357038b45fa.html

[19] https://www.eldesconcierto.cl/2020/04/25/hacinados-y-con-agua-limitada-la-cruda-realidad-de-los-contagiados-por-covid-19-en-campamentos/

[20] https://news.un.org/en/story/2019/12/1053491

[21] https://www.amnesty.org/en/latest/news/2019/11/chile-amnistia-internacional-denunciara-violaciones-ante-cidh/

[22] http://www.fundacionsol.cl/estudios/los-bajos-salarios-de-chile-2019/

[23] https://www.canberratimes.com.au/story/6710557/international-students-should-go-home-morrison/

[24] https://regionalista.cl/notable-inauguran-panaderia-solidaria-y-multicultural-con-apoyo-del-fosis/

[25] https://www.premier.vic.gov.au/emergency-support-for-victorias-international-students/?fbclid=IwAR2iASNUH9HKbY7mkGQd4wCDSw_NmR7PzXtL02ANf3HBHzt3heJJGSQ9x3k

[26] https://www.foodbank.org.au/?state=au

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