Un grupo de funcionarios de la salud se manifestaron en la plaza Dignidad el fin de semana pasado. Los técnicos de nivel superior, conocidos como Tens, planteaban ser reconocidos por el Código Sanitario, ya que su carrera no está reglamentada, teniendo que optar por  cupos como auxiliar de enfermería o técnicos paramédicos. Luego comenzaron una marcha por la calzada, manteniendo distancia social, con sus uniformes, sus carteles y globos. No produjeron incidentes, pero fueron dispersados con lacrimógenas y el carro lanza aguas. ¿Por qué este maltrato a quiénes se manifestaban en forma pacífica?

En Quilpué un joven, uno solo, estaba con un cartel del apruebo. Se le hace un control de identidad, es detenido y llevado al furgón entre varios carabineros, cuando este procedimiento debiera realizarse en el mismo sitio. Inusual trato para una persona que lo único que hacía era portar un cartel. Esta situación también se repite en muchos lugares del país en que un pequeño grupo de jóvenes que se manifiestan son detenidos y muchas veces maltratados por la fuerza policíaca.

Entonces nos tenemos que preguntar, ¿por qué hay tanto trato diferente de parte de carabineros con un tipo de manifestantes que demuestra un descontento? ¿Es legítimo tener derecho a hacer un reclamo o reivindicación? Entonces, ¿por qué se aplican  diferentes tipos de trato, como por ejemplo con los que realizan con un grupo de personas que están por la opción del rechazo, que marchan no solo con carteles, sino que hasta con bates de beisbol y son acompañados y protegidos por carabineros?

Para qué decir el servil comportamiento de la policía con el empresariado de los camioneros, cuando incluso debía haberse aplicado la ley de seguridad interior del estado, por haber bloqueado carreteras, desabastecer de alimentos y combustible a la gente del sur, en plena pandemia. Otro ejemplo en Talca, contra manifestantes del paro de los camioneros que trataron de acercarse a reclamar lo injusto del bloqueo que estaban realizando los transportistas y fueron dispersados por el carro lanza aguas.

Desde hace muchos años los chilenos se manifiestan en las plazas principales de las ciudades, por distintas razones: para celebrar cuando ganan los clubes deportivos favoritos, las medallas de oro de los tenistas, cuando gana la selección chilena, pero también se realizan las marchas de los gremios, como la CUT. Siempre se iniciaron desde la plaza Italia, que fue muy bien nombrada como  Plaza de la Dignidad, para diferenciar el momento histórico del estallido social, que comenzó el 18 de octubre de 2019. Por varios meses miles de personas se mantuvieron convocadas a las plazas de todo el país, por lo que creo que estas serán el lugar en que miles de personas se movilizarán por una injusticia social.

Es en esas plazas hemos visto la crueldad de trato y los vejámenes por parte de carabineros a miles de jóvenes. Allí fueron detenidos, vulnerados sus derechos, perdieron la vista, perdieron su vida y hasta estos días hay más de 2.500 jóvenes presos políticos en por la revuelta. En algunos casos, incluso, se piden 10 años de presidio como castigo, por haberse pronunciado por la gran desigualdad que hay en este país. Si no fuera por ellos, hoy no tendríamos la oportunidad de cambiar la Constitución y que por primera vez no la escriba la oligarquía, si no el pueblo que aún se mantiene movilizado y organizado, que tiene muy claro qué quiere para una nueva carta magna.

Para qué decir el comportamiento de la institución de carabineros en el Wallmapu, en que estos reciben un bono para reprimir a nuestro pueblo nación. Están comprobados los montajes que han realizado y cuántas muertes han causado. Los niños, jóvenes y mujeres han sido muy maltratados. Incluso cuando venden sus productos en la calles, les botan sus hortalizas, los apresan y los multan. Hemos visto por muchos años la represión de parte del estado en forma sistemática contra los mapuches. Aplican justicia contra los comuneros, pero no contra quienes se ensañan en sus aprehensiones. El colmo fue el amparar el ataque que recibieron por parte de civiles xenófobos, en que gritaban «el que no salta es mapuche». Cabe recordar que en esa ocasión fueron detenidos solo comuneros que estaban en los municipios tomados en solidaridad con su machi Celestino Córdova. El gobierno tiene como objetivo impulsar leyes que los repriman y no respeten su cultura ancestral.

En la nueva Constitución, es necesario plantearnos cuál es el rol de la policía y qué tipo de institución queremos para nuestra nueva institucionalidad. Pero lo esencial debería ser que se protejan los derechos humanos, que se atengan a la ley y no al servicio de los poderosos o de un sector de la sociedad. Unos carabineros que nos permitan dormir tranquilos y que nos protejan del bandolero. Que respeten la Constitución y no osen poner el nombre de generales sediciosos a su escuela matriz.

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