Para quienes crecimos en la primera década de los 2000’s viendo los desfasados programas de lucha libre, recordamos la icónica frase del comentarista de la hoy WWE, Hugo Savinovich, quien en los momentos más electrizantes del show gritaba: “¡Fuego! ¡Fuego! Chuchi, llama a los bomberos”. Algo que muy bien podría decir este, en medio del espectáculo que se convirtió la tragedia de Viña del Mar, la cual revela una de las tantas carencias que existe en Chile.

Los medios de comunicación han estado por décadas construyendo el relato de la “solidaridad” a base de procesos de victimización. Lo hemos vivenciado año a año en la Teletón, utilizando testimonios dramáticos de niños, niñas y adolescentes, incluso pasando por encima de sus derechos, para lograr “sensibilizar” y cumplir con el único objetivo de recaudar fondos. Pareciera que finalmente el fin justifica los medios.

Tras la crisis del “Estallido social”, los chilenos y chilenas cambiaron, pero no así los medios de comunicación, los cuales se mantienen agrupados hegemónicamente en la capital y dependiendo del financiamiento de una élite que mantiene sus propios relatos de intereses, lo que genera un distanciamiento con lo que ocurre realmente. El gran problema no son necesariamente los y las periodistas que por redes sociales hemos apuntado, sino más bien la forma sistemática en la que estos están acostumbrados a presentar el producto e incluso nosotros en consumirlo.

Por otra parte, se evidenciaron nuevamente los problemas comunicacionales que tiene el Gobierno. Entendemos que esta es una autoridad que se mueve generacionalmente a través de las redes sociales y en diferentes plataformas que nos permiten conectarnos y acércanos, pero no así de las generaciones que aún ven la TV para enterarse de lo que ocurre en el mundo. Lo anterior genera como consecuencia la imagen de un Gobierno aislado y distanciado de la ciudadanía.

Con el respeto que se merece Manuel Monsalve como subsecretario del Interior, el ciudadano busca sentirse seguro viendo a una figura cercana a ellos, ya sea Carolina Toha o al mismo Boric tomando decisiones, quienes no pueden aparecer el día después. La gran vencedora sin duda es la alcaldesa Macarena Ripamonti, quien con un discurso centrado y sabiendo equilibrar las redes sociales y la TV, ha aprendido, a diferencia del FA, que ya no solo le comunican al nicho, sino a un país.

Lejos del show y la cobertura superficial, no podemos olvidar que todas las catástrofes en nuestro país, desempolvan las carencias de los chilenos, evidenciado esta vez la habitacional, que va más allá de los problemas migratorios. El chileno es solidario porque entiende que el privado no llega a todos, y que el Estado lo hace, pero siempre con problemas y trabas.

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