Por Diana P. Moreno P.
Profesora / Directora

Fundamentada en una investigación realizada a alrededor de 500 estudiantes de kínder a 8° año básico de una escuela municipal, sobre cuál es su sentimiento o emoción más recurrente en el contexto de pandemia, la respuesta mayoritaria fue la alegría, siendo la menos recurrente el asco. Estas respuestas son el resultado de la disociación por rango etario de dicha consulta, donde se evaluaron las emociones primarias en los más pequeños y las secundarias en los de mayor edad.

Si bien es muy alentador que prime en términos porcentuales la percepción de la alegría, pese a lo adverso del actual contexto, no se puede obviar la presencia de las otras emociones que tienen igual significancia, lo que da cuenta de la fluctuación emocional que viven hoy en día nuestros niños y niñas (NN). Lo anterior, sirve de insumo para entender este fenómeno como normal, debido al actual escenario sanitario, y el cual nos ayudará a conectar mejor con los NN, para comprender y contener sus cambios de ánimos.

Hay que analizar el contexto socioeconómico de ellos, entendiendo que ya estaba afectado, y siendo la pandemia COVID19 quien la golpeó con mayor brutalidad, llegando muchas veces a no poder cubrir necesidades tan básicas como la alimentación y la vivienda. A esto se suman otros factores externos involuntarios a los cuales están expuestos, recordándonos que la pobreza, la inequidad y la falta de oportunidades siempre estuvieron presentes, “solo que la habíamos olvidado e ignorado”. Bajo este crudo prisma, nos podemos preguntar, ¿por qué prima la alegría? Cuando la lógica nos lleva a pensar lo contrario.

El resultado de esta investigación me llevó a explorar con profundidad el por qué de esta «singular respuesta”. Qué sucedía con los NN, y qué hace que la realidad actual no los haga decaer, sino que, por el contrario, mantengan aún su espíritu alegre. Por lo tanto, esto me llevó a reflexionar sobre cuál es la relevancia de la escuela como ente de protección y contención. Por ello es que les preguntamos si sentían que su escuela, sus profesores y su directora se preocupaban por ellos. La respuesta arrojó que el 95% de los estudiantes sienten que su escuela se preocupa por ellos.

Esto hace que los sentimientos y emociones negativas desciendan, debido al hecho de que cuentan con una instancia que los contiene y apoya, no solo en términos pedagógicos, sino también en términos emocionales y sociales: “Mi profesor/mi escuela se preocupan por mí”, “cuento con…”, “recurro a…”, “le cuento mis problemas a…”. Otro aspecto relevante y que refuerza lo anteriormente dicho, es la visibilización de todos los actores educativos ante los ojos de los estudiantes, todos entregados de lleno al servicio y bienestar de los NN de esta Comunidad Educativa.

Por último, me queda decir como conclusión a esta investigación, que los NN no solo deben estar contenidos por familias, amigos o vecinos, sino que las escuelas son un ente primordial benefactor y de contención socioemocional para ellos, ya que no solo influimos en el aporte educativo, sino también, en cuanto a sus sentimientos y emociones, siendo la preocupación un factor decisivo para que primen los sentimientos positivos.

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