Por Ricardo Díaz Cortés
Consejero Regional y presidente Comisión de Salud y Medio Ambiente

En un programa de televisión el señor Jaime Araya me emplaza directamente y manifiesta que mi opinión y actuar respecto del tema de la apertura de Chaqueta Blanca está limitado por mi conflicto de interés, por ser Director de una escuela dependiente de la CMDS. Esta “acusación” coincidentemente se da como respuesta a la investigación que la Comisión de Salud y medioambiente del CORE, de la cual soy presidente, ha realizado y que da cuenta del mal uso de los recursos asociados al Hospital Clínico de la Universidad de Antofagasta, que claramente incomoda a su familia.

Al respecto debo decir que es cierto, yo tengo conflicto de interés, al igual que todas las personas, frente a sus familias, sus relaciones laborales y comerciales, aquí lo importante no es si yo tengo o no conflictos de interés, el tema es si se transparentan esos conflictos.

Mi cargo como Director de la Escuela República de Italia es de conocimiento público y fue otorgado mediante concurso, el cual para acceder pone una serie de condicionantes y requisitos profesionales que cumplí en cada etapa. Para nadie es desconocido que mi título profesional es Profesor de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica y cuento con un Magíster en Educación, junto con una serie de postítulos y diplomados que no enumeraré, ya que el punto es que mi nombramiento fue transparente y anterior a mi elección como Consejero regional.

Por lo mismo, cada vez que se vota un proyecto de educación que beneficia a la CMDS, yo he transparentado tal situación y me abstengo de votarlo, por lo mismo no participo de la comisión de Educación, siendo profesor y con gran conocimiento en el área. Pero aún más, si yo actuara movido por conflictos de interés y mantuviera supuesto silencio como lo señala Jaime Araya, no habría formado junto a todos los directores de escuelas y liceos de la CMDS la Asociación Gremial de Directores, de la cual fui presidente en su primer año y en cuya instancia hemos cuestionado duramente el manejo de recursos SEP por parte del sostenedor.

Toda persona puede tener conflictos de interés, el problema es si no los transparenta y se beneficia de los mismos. Si yo me beneficiara del conflicto con la empresa Santa Marta, quizás debería quedarme callado puesto que el principal lobbista de dicha empresa en este conflicto es don Arturo Molina quien forma parte del directorio de la CMDS. En este caso mi crítica a la empresa podría “perjudicarme”, pero aún así lo he hecho, puesto que mi propósito es solo defender los intereses de la ciudadanía. Y eso bien lo sabe mi familia y cercanos, ya que en el pasado he perdido trabajos por la lucha ambiental. Solo recordar que, trabajando en el MINEDUC, fui exonerado de mi cargo por participar del movimiento social y no callar verdades incómodas para mi empleador de ese momento.

No se equivoquen conmigo, yo ya he perdido trabajos por la defensa de la ciudad y eso no me ha detenido, ni tampoco lo hará en el futuro. Mi forma de actuar no obedece al cuoteo político y a favorecerme con el dinero del Estado, yo trabajo y recibo mi sueldo, yo no voy por los pasillos negociando ni sacando beneficios económicos ni políticos a costa de los dineros del Estado.

La gente que votó para que asumiera como CORE me mandató para defender los recursos públicos del FNDR y sus intereses, en este caso se aplica ante el incumplimiento grave de contratos por parte de Santa Marta.

La probidad está dada en mi actuar transparente y en no beneficiarme en lo particular de las actuaciones públicas. La honestidad es transparentar los conflictos de intereses, conducta que no ha sido la misma seguida por quien me interpela y acusa. Solo recordar que fue jefe de gabinete del hermano parlamentario cuando había una normativa que lo restringía, emitió y se benefició de boletas ideológicamente falsas a la empresa SQM, obteniendo beneficio económico de ambas acciones. Conflicto de interés y evidente falta a la probidad es lo que hace el senador Araya al gestionar dependencias del antiguo hospital clínico para un nuevo hospital y no transparentar que luego en dicho proyecto ingresaría a trabajar su cuñada.

Es fácil hablar de conflictos de interés. Hablemos también de la falta de transparencia y recordemos a la opinión publica quiénes por años se han beneficiado de lo público en desmedro de toda la ciudadanía, ya que con esta crítica mal intencionada lo primero que se me vino a la mente fue ese viejo dicho que tenían en el campo: “El burro hablando de orejas”.

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