Ellos se juntan en algún punto de la ciudad, ya sea en un parque, un bar o por Zoom; para ellos es importante el concepto de itinerancia. En sus sesiones leen y discuten algún libro, el cual acordaron previamente. No importa por qué llegaste, eres bienvenido. Se trata del “Club de Lectura Rebelde”, agrupación que cumplió un año desde su fundación durante aquellos días de agitación después de la “revuelta social”. Una organización que durante este tiempo no ha parado de leer, pero tampoco de manifestarse y de realizar una importante labor social.

Es por esto que conversamos con una de las cofundadoras del club, Constanza Ulloa y con Manuel Pérez, integrante de esta organización.

Una génesis rebelde y popular

Según nos explicaron, todo nació en una conversación de las cofundadoras de la agrupación, Marcela Mercado, Constanza Ulloa y María Constanza, quienes basándose en la idea de reunirse a releer libros en medio del inicio del estallido social, se juntaron motivadas por este interés. «Luego de una charla en la Escuela de Periodismo nos quedamos conversando con unas amigas y ahí surgió la idea de hacer un club de lectura, y bueno, ahí mismo salió el nombre ‘rebelde'», recordó Ulloa, mientras que Pérez confesó que, aunque las cofundadoras de este proyecto pensaron que sería un fracaso, se mantienen activos luego de un año de funcionamiento.

“Pensamos que no llegaría mucha gente a un club de lectura en pleno estallido social, pero estábamos completamente equivocadas, y aquí estamos a casi un año de nuestro primer encuentro”, rememoran.

Grandes hitos y grandes recuerdos

Según nos explicó su cofundadora y «Manu» (como le dicen en el grupo), existen varios hitos durante este año. Por una parte, recuerdan los encuentros que mantuvieron durante la cuarentena. «Evidentemente tuvimos que cambiar los encuentros presenciales por reuniones por Zoom, lo que permitió que se sumara gente de otras ciudades, e incluso de otros países a nuestras sesiones de lectura», destacaron.

Por otra parte, otro de los eventos memorables fue el que realizaron en el famoso bar antofagastino «Quitapenas», lugar donde reunieron a 40 personas para comentar «Tengo Miedo Torero» de Pedro Lemebel. También se destaca el encuentro el realizado en el Cementerio General de Antofagasta, donde se reunieron para realizar un homenaje al poeta Armando Uribe. “Fue mágico”, sentenciaron.

Pero uno de los momentos que más tienen presente fue la presentación en el festival de carros alegóricos que organiza el municipio de Antofagasta anualmente. «Allí obtuvimos el cuarto lugar y fue realmente impresionante, porque mucha gente se sumó a nuestra comparsa», agregando que la inspiración estuvo por parte de los libros que habían leído y del estallido social, el cual hace muy pocas semanas había ocurrido.

«Está en nuestra retina y en nuestra memoria. Nunca pensábamos que íbamos a ganar y fuimos elegidos dentro de los cuatros mejores. Estuvimos en el escenario y todo, ganamos hasta un dinero, en esos momentos fuimos muy felices», expuso Manuel.

Lectura, manifestaciones y trabajo social

Nuestros entrevistados reconocieron que el dinero ganado en el festival de carros alegóricos fue ocupado más tarde para poder realizar trabajo social. Todo debido a que como grupo se dieron cuenta de las necesidades que existían en la población y que se profundizaron con la pandemia. «Leemos, pero también estamos comprometidos al 100% con la causa social. Tratamos de ayudar en lo que podemos, y también agradecemos a quienes nos donan libros, ropa y alimentos para llevárselo a quienes lo necesiten», recalcaron.

Hijes de la revuelta popular de cara a un nuevo Chile

Desde el Club comentaron que varios de sus integrantes estuvieron presentes durante el 19 de octubre del 2019, día en que comenzaron las movilizaciones en Antofagasta. Debido a lo anterior, es que están conscientes de la actual situación política y social de nuestro país. «Hemos visto la revuelta y también la pandemia. Chile despertó, pero solo para visibilizar las grandes desigualdades que existen en nuestro país, y que se agudizaron aún más a raíz de la crisis sanitaria. Queda mucho por hacer, pero ¿Cómo avanzar en un proceso constituyente si tenemos a más de 2.000 jóvenes presos por el estallido?», manifestó Constanza.

Mientras que, en la misma línea, Manuel mantiene que esto recién comienza, y que aún no se ha logrado nada. «Nosotros tenemos súper en claro que la problemática va a seguir si no suceden otras cosas. Por ejemplo, que se refunde Carabineros o instituciones de las que no se habla generalmente», precisó.

Una celebración especial

Según explicaron, este año -debido a la pandemia- lo celebran desde la intimidad del grupo, reunidos en una casa particular. Esto, porque la gran mayoría de los integrantes poseen diferentes horarios.

Por otra parte, Constanza Ulloa comentó que será toda una semana especial para ellos. «Estaremos con actividades de liberación de libros en la semana. Participaremos en tecitos rebeldes y también como club nos reuniremos para conmemorar este primer año que ha sido bastante potente entre un estallido social y la pandemia. Somos un grupo de personas que leen, pero también con un compromiso social inconmensurable con nuestra comunidad», concluyó.

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