El complejo ofrece energía 100% renovable y contribuirá a reducir la emisión de aproximadamente 640 mil toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2).

La tarde de este martes, autoridades nacionales y regionales llegaron hasta María Elena para inaugurar la planta termosolar “Cerro Dominador”, la cual ofrece energía 100% renovable para más de 380 mil hogares.

La más grande de Latinoamérica

Comenzó a construirse en 2014, y combina una planta fotovoltaica de 100 MW y una de concentración solar de 110 MW de potencia, lo que la convierte en la primera de este tipo en América Latina. Además, está ubicada en medio del Desierto de Atacama, lo que es favorable, puesto que es uno de los sitios más secos y con la radiación solar más alta del planeta.

Para captar la energía del sol, cuenta con una torre de 250 metros de altura que está rodeada por cerca de 10.600 heliostatos (espejos) y 392.000 paneles solares.

Fernando González, CEO de Cerro Dominador, indicó que el proyecto es personal tanto para él, como para cada uno de los que fueron parte. “Trabajamos incansablemente para lograrlo. En un mundo de incertidumbre seguimos creciendo en la innovación, en el trabajo y en los beneficios que esta tecnología aporta al futuro de Chile de carbono neutralidad”, manifestó.

¿Qué ofrece la planta termosolar?

La planta genera un total de 210 megavatios (MW) y suministrará energía 100% limpia e ininterrumpida para más de 380 mil hogares. Además, tendrá la capacidad de evitar la emisión de aproximadamente 640 mil toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2), lo que equivale a la circulación de 135 mil vehículos al año.

“Es un gran paso para la generación de energía limpia, ojalá que se multipliquen este tipo de proyectos, para así algún día poder contar en su totalidad con alimentación energética de este tipo, considerando el uso de recursos renovables y dejando de lado los no renovables”, señaló Patricia Bolados, socia fundadora de Norte Sustentable.

Sin embargo, a pesar de valorar el proyecto por utilizar energía renovable, advirtió sobre los residuos que estas iniciativas generan a largo plazo. “Por ejemplo, las placas o los espejos, si se echan a perder es difícil que se puedan reutilizar o reciclar. En proyección esto tiene vida útil, la infraestructura, los espejos y los paneles dejarán de funcionar en algún momento”, concluyó.

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