La fiscalía local de Calama informó que se logró obtener condena de 4 años de presidio menor en su grado máximo, contra José Andrés Cuevas Meliñir, de nacionalidad chilena (36 años), funcionario del ejército, quien fue declarado culpable ante el Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de la ciudad, como autor del delito consumado de tortura. El delito fue perpetrado durante la madrugada del 18 de abril del 2020.

Asimismo, el acusado recibió las penas accesorias de inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer derechos políticos y postular a cargos u oficios públicos por el tiempo que transcurra dicha condena.

También el TOP decretó la absolución, por falta de acreditación, de los efectivos Ernesto Pinto Ponce, Miguel Antonio Martínez Díaz, Konrad Alexander Lahr Varela y Mauricio Esteban Zamorano Marambio, como autores consumados del delito de tortura, ocurrido el 18 de abril del 2020.

Cabe señalar, que en la investigación del caso, dirigida por el Fiscal Jefe, Cristian Aliaga Ayarza, con colaboración de personal de Carabineros en la flagrancia y PDI durante diligencias posteriores, se pudo acreditar el delito gracias a testimonios y a la presentación de pruebas documentales y periciales, entre otras.

El fiscal jefe, Cristian Aliaga, destacó el testimonio del perito del Servicio Médico Legal (SML), doctor Héctor Navarro Cruz, quien acreditó las torturas, a través del Protocolo de Estambul.

Hechos

De acuerdo a lo acreditado en el juicio, tras una investigación solicitada por el Ministerio Público de Calama, se comprobó que el 17 de abril de 2020, entre las 22.30 y 23:30 hrs. aproximadamente, y en medio del Estado de Excepción que regía en todo el país con motivo de la crisis sanitaria por por Covid-19, la patrulla del Ejército de Chile a cargo del comandante de escuadra de la Primera Sección de Calama M.E.Z.M. y conformada además por diversos funcionarios militares, entre ellos el acusado, detuvieron a 8 civiles y los subieron a la fuerza a un camión militar.

Allí fueron obligados a arrodillarse en el piso del vehículo, debiendo tener las manos sobre sus cabezas y mirar hacia abajo, siendo trasladados a la Primera Comisaría de Calama. Durante el trayecto, los civiles fueron amenazados con golpes si no cumplían las órdenes.

Al llegar a dicha Comisaría, el policía a cargo del procedimiento ordenó que fueran a constatar lesiones. Tras ello, el acusado acató la instrucción de conducir a los detenidos al Hospital local y luego los dejó abandonados en un sector indeterminado, ubicado a 25 minutos de Calama, en la ruta que une la ciudad con el Poblado de Chiu-Chiu, en donde se desvió unos 600 metros hacia el interior del desierto.

Al detenerse el camión, los funcionarios de la patrulla, por orden del acusado, desembarcaron forzadamente a los civiles, instante en que el militar condenado les advirtió a los detenidos que tenía tiros en su arma de servicio, para inmediatamente contar los tiempos para instarlos a huir, mientras simulaba la preparación de su arma de fuego.

En ese momento, los detenidos, asustados por la amenaza, salieron corriendo del lugar en diversas direcciones. Sucedido este hecho, el personal militar abordó el camión y se retiró del lugar rumbo a la Primera Comisaría de Calama, dejando abandonados a los detenidos durante la noche en el desierto.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here