El medio de comunicación Intercept reveló una serie de mensajes de texto intercambiados entre Sergio Moro, entonces juez y en la actualidad ministro de Justicia, y el fiscal Deltan Dallagnol, en el marco de la causa Lava Jato que dan cuenta del intento orquestado pod demoler la figura del ex presidente brasileño Lula da Silva y llevarlo después a la cárcel para sacarlo de una carrera electoral que benefició al ultraderechista Jair Bolsonaro.

Las comunicaciones entre la parte acusadora y el magistrado no están permitidas por la Constitución y el Código Penal. Para los abogados, confirman una trama armada «con el objetivo preestablecido y con clara motivación política, de procesar y condenar» a Lula.

«La actuación de los fiscales y del ex juez de la causa sometió a Lula y su familia a las más diversas arbitrariedades, y a ese escenario hay que sumar varias otras groseras ilegalidades», agregaron. En ese sentido, reclamaron el «restablecimiento urgente” de su libertad.

El artículo de Glenn Greenwald, uno de los periodistas que realizó en 2014 las investigaciones sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de los Estados Unidos, muestra el papel protagonista de Moro, la subordinación del fiscal y el papel no menor del diario ‘O Globo’. Cuando el diario carioca publicó una noticia en la que se le atribuía a Lula un departamento, fruto de un presunto soborno, Dallangol le explica al juez a través de la aplicación Telegram cómo darle más peso a una información con indicios débiles.

«Hay que atar el tema a algo bien fuerte. La ligazón entre (la petrolera estatal) Petrobrás y el enriquecimiento. Tenemos que preparar las respuestas correspondientes y tenerlas listas en la punta de la lengua», decían en los mensajes.

El grado de politización de Moro y Dallagnol y su rechazo al Partido de los Trabajadores (PT) se revela a su vez en marzo del 2016 durante las protestas contra la entonces presidenta Dilma Rousseff. Parte de los manifestantes que dos años más tarde votarían por Bolsonaro le pedían en las calles a Moro que «limpie» el Congreso. El fiscal halaga al juez. «Enhorabuena por el inmenso apoyo público hoy». El magistrado se congratula a sí mismo: «Aún desconfío mucho de nuestra capacidad institucional de limpiar el Congreso».

Las conversaciones divulgadas por Intercept no tardaron en provocar remezones en Brasil. El diario paulista ‘Folha’ consideró que esos intercambios comprometen las posibilidades de Moro de ocupar un lugar en el Tribunal Supremo. «La tesis de un juicio fuera de la normalidad gana fuerza», señaló su columnista Celso Rocha Barros. Las revelaciones Greenwald son «cosa seria y grande» y deben tener «efectos» en la escena política nacional, señalan.

Para el portal de la revista Carta Capital, los mensajes documentan la «obsesión» de un sector judicial por impedir un tercer Gobierno de Lula así como «las parcialidades» de los responsables de conducir «la mayor operación de la Policía Federal de la historia». Rousseff, quien fue destituida por el Congreso en 2016 con pruebas aún más endebles, señaló en la noche del domingo que «los procesos judiciales viciados por el fraude en el Lava Jato deben implicar la libertad inmediata de Lula».

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