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	<title>Martin Arias Loyola &#8211; Diario Regionalista Antofagasta</title>
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	<description>Entérate de las últimas noticias de Antofagasta, Calama, Tocopilla, Taltal, San Pedro de Atacama, Ollagüe, Sierra Gorda, Mejillones y María Elena, ¡Somos tu voz en la Región de Antofagasta!</description>
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	<title>Martin Arias Loyola &#8211; Diario Regionalista Antofagasta</title>
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		<title>A propósito del cierre del jardín infantil Taqinki: Contrapropuestas</title>
		<link>https://regionalista.cl/2024/10/a-proposito-del-cierre-del-jardin-infantil-taqinki-contrapropuestas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2024 23:58:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[cierre]]></category>
		<category><![CDATA[jardí]]></category>
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					<description><![CDATA[La rectoría de la Universidad Católica del Norte (UCN) ha propuesto cerrar sus dos jardines...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La rectoría de la Universidad Católica del Norte (UCN) ha propuesto cerrar sus dos jardines infantiles y sala cunas: el Taqinki en Antofagasta y el Pequeño Pirata en Coquimbo, impactando a casi un centenar de familias en total.</p>



<p>Terrible noticia. Sólo el jardín y sala cuna Taqinki educa a 56 niñas, niños y bebés, a cargo de las nueve funcionarias contratadas por la universidad. Varios de estos niños y niñas son TEA. 17 de sus apoderados/as son estudiantes y tres son funcionarios/as de la universidad. Todas/os ellas/os quedarían en la calle a fines de enero, con los/as niños/as tratando de ser reubicados en una de las ciudades con lista de espera más grande para jardines y sala cuna.</p>



<p>Pero ánimo, que la rectoría propone un voucher mensual de $50.000 pesos por cada párvulo hijo/a de estudiante UCN. Curioso monto, considerando el costo promedio de una sala cuna y jardín infantil de $500.000 para la región. También propone que la JUNJI tome el jardín en comodato (que se haga cargo completamente), lo que igual implicaría el despido de todas las funcionarias y la repostulación de las niñas y niños a través del sistema público como un/a párvulo/a más.</p>



<p>Quisiera ahora presentar contrapropuestas. Considerando que: el jardín recibe entre siete y diez millones de pesos mensuales por la JUNJI; que el gasto de la UCN en el jardín es menor a diez millones mensuales (según un vicerrector); que la misma JUNJI tiene un proyecto aprobado de $1.800 millones de pesos para construir uno de los jardines más modernos de Chile dentro de la universidad, faltando sólo el espacio físico; que el jardín es un derecho adquirido por y para los estudiantes luego de muchas movilizaciones estudiantiles, se contrapropone:</p>



<p>Que la UCN facilite la construcción, financiada por JUNJI, del jardín dentro de la misma universidad. Que asegure la continuidad de las funcionarias trabajando para ambos jardines hasta el próximo gobierno universitario (marzo 2025). Que el nuevo gobierno sea triestamental, electo con votación de todas y todos los trabajadores y estudiantes de la universidad. Y, finalmente, que la UCN – como receptora de fondos estatales – transparente los gastos de su administración, especialmente en los salarios de quienes han generado la deuda que hoy enfrenta.</p>
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		<title>Columna: Halloween para los niños de la UCN</title>
		<link>https://regionalista.cl/2024/10/columna-halloween-para-los-ninos-de-la-ucn/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2024 15:28:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante el pasado mes de enero, en el último día de trabajo antes de vacaciones,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Durante el pasado mes de enero, en el último día de trabajo antes de vacaciones, la Universidad Católica del Norte (UCN) vivió una jornada terrorífica. Desde temprano, y según lo planificado por rectoría, sus pasillos se llenaban progresivamente de caras angustiadas ante rumores que anunciaban lo peor. Un grupo de representantes de la universidad avanzaba rápidamente en procesión fúnebre, blandiendo la guadaña laboral compuesta por las palabras “despedido/a por necesidades de la empresa”.</p>



<p>Al finalizar la jornada, alrededor de cincuenta colegas – algunos a pocos años de jubilarse, otras con una vida entera dedicada a la institución, otros con funciones vitales para el funcionamiento de la universidad – recibían el temido sobre azul. Tuvieron unas pocas horas para guardar sus cosas en una caja de cartón, tragarse las lágrimas y apurar algunas despedidas.</p>



<p>Hoy, a días del Halloween, la misma rectoría de la UCN avisó a padres y apoderados de la sala cuna y jardín Taqinki la imposición de otra macabra celebración. “Se cierra el jardín a partir del primero de febrero del próximo año”, decía la invitación. Son 56 párvulos entre bebés, niñas y niños, todas ellas cuidadas por nueve tías funcionarias de la UCN, una auxiliar de aseo y dos manipuladoras de alimentos.</p>



<p>“Es de todos”, significa la palabra Taqinki en Aymara. “En realidad, es nuestro”, dice la rectoría de la UCN, cuando ordena su cierre bajo las nebulosas medidas de austeridad que implementa. Sin embargo, la UCN se equivoca. Si bien el jardín nace como iniciativa de las y los estudiantes de la universidad para sus hijas e hijos, este rápidamente creció para también incorporar a otros niños y niñas de la ciudad.</p>



<p>Considerando el espeluznante contexto de largas listas de espera para sala cunas y jardines infantiles en la ciudad y el país, Taqinki juega un rol social fundamental en garantizar el derecho a la protección y el cuidado de quienes más lo necesitan. Cómo no espantarse ante este cierre, entonces, cuando además consideramos que la mensualidad promedio de las salas cunas y jardines infantiles promedian casi $500.000 pesos en la Región de Antofagasta<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>, donde la mitad de sus trabajadores ganan hasta $700.000 pesos<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<p>Como no angustiarse, cuando también se considera el impacto emocional de cambiar a un niño/a a otro jardín, terminando abruptamente con sus relaciones de amistad y el cariño de sus tías. Como no agobiarse cuando se escuchan padres y madres preocuparse de sus niñas/os dentro del trastorno de espectro autista, al imaginar el terremoto psicológico que implica un brusco cambio de rutina y de zonas de confort. Cómo no horrorizarse cuando, además de lo anterior, la misma UCN se vanagloria de ofrecer las carreras de Pedagogía en Educación Parvularia con Mención en Desarrollo Emocional y Cognitivo en su Facultad de Educación<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>.</p>



<p>Simplemente no se puede. No se puede evitar espantarse, angustiarse, agobiarse, horrorizarse ante tamaño horror. El horror de traspasar los costos de una gestión cuestionada en su administración del negocio universitario, primero a las y los trabajadores, y ahora a las y los niños y bebés, no puede ser aceptable. Menos en una universidad con el humanismo cristiano como su centro. Menos cuando la misma JUNJI ofrece salvavidas y las y los apoderados proponen múltiples soluciones.</p>



<p>Este no es el Halloween que nuestras niñas y niños merecen, pero es el único que la rectoría de la UCN parece estar dispuesta a organizar.</p>



<p><strong><em>*Martín Arias-Loyola es dirigente sindical del Sindicato N°4 de la UCN</em></strong>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a id="_ftn1" href="#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://www.emol.com/noticias/Nacional/2024/01/18/1119049/valores-promedios-salas-cunas-chile.html">https://www.emol.com/noticias/Nacional/2024/01/18/1119049/valores-promedios-salas-cunas-chile.html</a></p>



<p><a id="_ftn2" href="#_ftnref2">[2]</a> <a href="https://fundacionsol.cl/blog/estudios-2/post/los-verdaderos-sueldos-de-chile-2024-7530">https://fundacionsol.cl/blog/estudios-2/post/los-verdaderos-sueldos-de-chile-2024-7530</a></p>



<p><a id="_ftn3" href="#_ftnref3">[3]</a> <a href="https://admision.ucn.cl/carreras/pedagogias/pedagogia-en-educacion-parvularia-con-mencion-en-desarrollo-emocional-y-cognitivo/">https://admision.ucn.cl/carreras/pedagogias/pedagogia-en-educacion-parvularia-con-mencion-en-desarrollo-emocional-y-cognitivo/</a></p>



<p></p>
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		<title>Columna: Da lo mismo (a propósito de los masivos despidos en la UCN)</title>
		<link>https://regionalista.cl/2024/01/columna-da-lo-mismo-a-proposito-de-los-masivos-despidos-en-la-ucn/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Jan 2024 12:12:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[despidos]]></category>
		<category><![CDATA[rector]]></category>
		<category><![CDATA[UCN]]></category>
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					<description><![CDATA[Despertarse temprano, partir sin tomar desayuno. Llegar a la hora, por diez, veinte, treinta o...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Despertarse temprano, partir sin tomar desayuno. Llegar a la hora, por diez, veinte, treinta o más años, da lo mismo.</p>
<p>Quedarse hasta tarde, trabajar hasta que todos duermen. Responder los correos fuera del horario y hasta en vacaciones por diez, veinte, treinta o más años, da lo mismo.</p>
<p>Perderse recuerdos, porque había reuniones. Llegar a fin de año con días administrativos sin tomar y horas extras trabajadas sin cobrar por diez, veinte, treinta o más años, da lo mismo.</p>
<p>Ir a la pega enferma, con fiebre, depresión o reventado. Evitando licencias médicas, aguantando como se pueda por diez, veinte, treinta o más años, da lo mismo.</p>
<p>Comprar el llavero institucional, el polerón y la lapicera. Pegar los stickers de estacionamiento en una, dos u otres hileras, da lo mismo.</p>
<p>Da lo mismo haberse descuerado por la institución y vivir en base a valores cristianos. Dan lo mismo los años, las evaluaciones, los cursos y los asados. Da lo mismo ser del G-9, los dos campus y los seis años acreditados. Los más de cincuenta despedidos el día antes de iniciar sus vacaciones junto a sus familias, dan lo mismo.</p>
<p>Todo da lo mismo, excepto las necesidades de la empresa. La empresa llamada Universidad Católica del Norte.</p>
<h6><em><strong>*Martín Arias Loyola pertenece al Sindicato N°4 de la UCN.</strong></em></h6>
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		<title>Columna de opinión &#124; Senadores: Dejen pasar al histórico royalty minero</title>
		<link>https://regionalista.cl/2023/04/columna-de-opinion-senadores-dejen-pasar-al-historico-royalty-minero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Apr 2023 02:09:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Antofagasta]]></category>
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					<description><![CDATA[Impulsada por el gobierno actual, este martes 18 se votará la Ley de Royalty a...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Impulsada por el gobierno actual, este martes 18 se votará la Ley de Royalty a la Minería en la Comisión de Hacienda del Senado. Actores como el Banco Mundial, parlamentarios y académicas/os han mostrado un apoyo transversal a esta urgente medida. También se ha escuchado a las grandes mineras repetir sus descargos. Sin embargo, la importancia histórica de lo que podría ocurrir durante la semana debe ser socializada, celebrada y entendida por todas y todos quienes habitamos este país minero.</p>
<p>Desde el siglo XIV y XV, la palabra <em>royalty </em>nace de las palabras inglesas <em>royal </em>(real) y <em>right </em>(derecho), haciendo referencia al derecho de la realeza sobre los minerales de sus tierras. Luego, durante el siglo XIX, la palabra amplía su uso para referirse a los pagos realizados por un productor al dueño del sitio, así como también para el pago del uso de patentes o publicaciones.</p>
<p>Hoy, el royalty es el pago que las empresas mineras hacen en todo el mundo a los y las dueñas de los minerales, es decir, a los habitantes del país, por el uso de bienes públicos que no son renovables. Sin embargo, las mismas empresas mineras que pagan esos royalties en Australia y Canadá (por ejemplo), no lo pagan en Chile (a excepción del litio).</p>
<p>Por tanto, la aprobación del royalty es fundamental para lo que realmente importa a las regiones mineras: capturar el valor producido dentro de tales territorios. Usualmente la discusión política gira en torno a la creación de valor (nuevas minas) o valor agregado (transformar cobre en alambres), pero de nada sirven tales esfuerzos si la mayoría de las ganancias se van al extranjero, mientras que las pocas ganancias que quedan en Chile se concentran en Santiago.</p>
<p>De aprobarse, el royalty implica la creación de tres fondos de libre disposición para las comunas y regiones del país, con aportes anuales de alrededor de $360.000 millones de pesos: un Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo; un Fondo para las Comunas Mineras; y un Fondo de Apoyo para la Equidad Territorial. Es decir, las regiones mineras y sus comunas al fin tendrían recursos para avanzar en la mejora de su vida, en lugar de sólo estar obligadas a convivir con las consecuencias más dañinas de la minería. La posibilidad histórica del royalty llama a nuestra puerta. Esperemos que los senadores de la región respondan el llamado.</p>
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		<title>Columna: Una Constitución para Eric</title>
		<link>https://regionalista.cl/2022/08/columna-una-constitucion-para-eric/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Aug 2022 20:48:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[Hola, amigo. Hace ya varias semanas que nos vimos, nos leímos y nos intercambiamos stickers...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, amigo. Hace ya varias semanas que nos vimos, nos leímos y nos intercambiamos stickers por WhatsApp por última vez. Hace ya varios meses que me pedías “una columnita”, o yo te pedía algún favor, como visibilizar la lucha de las y los chilenas/os en el extranjero. Hace casi tres años que nos dijimos “hasta luego”, y al poco tiempo –cuando Chile Despertó en un estallido transformador– te vimos salir a las calles portando las banderas de todas las luchas que levantaste.</p>
<p>Diariamente seguíamos tus despachos desde donde, como uno más del pueblo movilizado, enfrentabas la violencia de un estado neoliberal contra las cuerdas. Vimos como te apuntaban y disparaban seres con más armadura que humanidad, por exigir la adeudada dignidad. Te vimos proteger –y ser protegido– a tu compañero de vida y a tantas otras y otros más. Te leímos y escuchamos denunciar los excesos y la locura de una guerra unilateral, pero también difundir la creciente esperanza de un pueblo reencontrado en sus calles, ollas comunes y cacerolazos.</p>
<p>Ha pasado tiempo, compañero, desde que volvimos y pudimos reencontrarnos cara a cara para intercambiar historias, y planificar proyectos para este país que se reconstruye desde su diversidad y disidencia. Ha pasado tiempo, también, desde que te dijimos adiós.</p>
<p>Hoy te escribo esta columnita, aunque no me la hayas pedido, para mantenerte al tanto. Te escribo, porque te veo en este país cambiado y cambiante, donde el matrimonio igualitario ya es una realidad. Quizás nos perdimos tu ceremonia, pero sé que estarías feliz de poder presenciar como el fruto de tantos años de tu lucha terminaron en el reconocimiento de más –y mejores– derechos humanos para todos, todas y todes. También te escribo para contarte que quedan semanas para el plebiscito por la nueva constitución. El proceso ha sido difícil, pero no por eso menos hermoso ni esperanzador. La propuesta final ya fue entregada y socializada, y garantiza una serie de derechos que muchas veces imaginamos como utópicos en nuestras largas conversaciones alrededor de un juego de mesa, o un improvisado “terremoto”.</p>
<p>Te cuento, Eric, que te veo en cada persona que se atreve a cruzar el velo de miedo que quiere mantenernos inmóviles, en cada habitante que aborrece la constitución del dictador. Esa misma que por décadas nos imposibilitó el avance de tantos cambios sociales, grandes y pequeños. La campaña por rechazar la propuesta de nueva constitución ha sido feroz, pero los medios de comunicación no tradicionales –como el que cofundaste– han sido cruciales en la clarificación y defensa de lo realmente establecido en la propuesta de nueva constitución.</p>
<p>También te cuento que soy uno de muchas, muchos y muches que te extraña, pero encuentra consuelo al reconocerte en las y los vecinos que preguntan qué es eso del derecho a la ciudad y a la vivienda. En aquellas y aquellos que discuten sobre la descentralización del poder político y económico. Te escucho en cada cuestionamiento a este modelo tan injusto, que te llevaron a poner tu voz y tus letras en contra de las desigualdades que azotan a las y los trabajadores antes, durante y después de su vida laboral. Te reconozco en cada desafío a aquellos cuyo concepto de libertad implica asegurar la libertad de sus privilegios, a costa de todas las demás. Te escucho, amigo, en las canciones de quienes quieren ejercer completo derecho sobre su cuerpo, género y sexualidad; así como en la música de quienes construyen ciudad, territorio y dignidad desde campamentos. Te siento, amigo, en todas y todos quienes llevan a sus espaldas sus territorios de origen e historias de lucha marcadas por discriminaciones e inequidad.</p>
<p>Recientemente te he encontrado entre las letras de la nueva constitución. Estás en su preámbulo, que reconoce la democrática diversidad del pueblo de Chile. También te veo reflejado en los principios y disposiciones generales, donde se reconoce a Chile como un estado social y democrático de derecho, plurinacional, intercultural, regional y ecológico; así como una república solidaria con democracia inclusiva, paritaria y que reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza. Tus luchas por las y los discriminados, aquellos tildados de rotos, flaytes o indeseables por su condición económica, de origen, de piel, de género, de etnia, de privación de libertad, de capacidad o de edad, se han cristalizado en una serie de derechos fundamentales y garantías, como a la salud, la educación, la justicia, la vivienda, la ciudad, el agua y la vida digna. Ahora no sólo grupos históricamente excluidos tendrán nuevos derechos, sino que también la naturaleza que les cobija y alimenta.</p>
<p>La nueva propuesta incorpora varias de las ideas que alguna vez discutimos, como la creación de instituciones autónomas que aseguren la promoción y protección de derechos (Defensoría del Pueblo, Defensoría de los Derechos de la Niñez, Defensoría de la Naturaleza, entre otros). También abre la posibilidad para enfrentar la crisis climática causada por un capitalismo insustentable, promoviendo el surgimiento de empresas productoras basadas en la solidaridad (cooperativas), así como empresas estatales de todo tipo. Esto va alineado con el avance de la democracia que tanto defendiste, tanto en su faceta de participación representativa como de participación directa. El proyecto incluso avanza en el empoderamiento de los territorios subnacionales, como regiones y comunas, dando una serie de atribuciones para la toma de decisiones que seguramente facilitarían el término de las zonas de sacrificio donde viviste gran parte de tus aventuras y desventuras.</p>
<p>Así, querido amigo, quisiera terminar agradeciéndote por enseñarme a mí y a todas, todos y todes quienes tuvimos el privilegio de conocerte que –como escribió Raymond Williams– “ser realmente radical implica hacer posible la esperanza, en vez de la desesperación convincente”. Has sido, eres y continuarás siendo una fuente de inspiración, compañero, y quienes continuamos el sendero hacia la vida justa y digna que recorriste, continuaremos encontrándote en cada palabra, grito, cántico, poema, lienzo o graffiti que adorne este viaje, así como te he encontrado en el texto de esta nueva constitución. Una constitución nacida y escrita de la lucha y la esperanza tuya y de tu pueblo. Una Constitución para ti, Eric, y para todos, todas y todes quienes te acompañaron y acompañarán. Gracias y hasta siempre, compañero.</p>
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		<title>Columna: Revoluciones de cuatro años</title>
		<link>https://regionalista.cl/2022/03/columna-revoluciones-de-cuatro-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Mar 2022 17:25:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La palabra revolución es hermosa en significado, contenido, fuerza y profundidad. Según la RAE, sus...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La palabra revolución es hermosa en significado, contenido, fuerza y profundidad. Según la RAE, sus múltiples significados van desde lo cósmico, como el movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa y la rotación de un cuerpo sobre su eje, hasta lo terrestre y político, entendiéndose como un cambio profundo en las estructuras políticas y socioeconómicas, usualmente provocado por los de abajo, tratando de dignificar su vida (a pesar de las pataletas de los de arriba).</p>
<p>Así, una revolución podría ser comprendida como el paso de un año en la vida, periodo durante el cual visitamos las cuatro estaciones para recomenzar en el punto de origen, un poco más viejos y –ojalá también– más sabios; pero también donde se pueden gestar, madurar y producir cambios estructurales tanto impensados como inevitables.</p>
<p>Este año, las, los y les amigues del medio Regionalista celebran cuatro revoluciones. Cuatro, respecto del tiempo que llevan otorgando a la región y al país información que apunte a la liberación de las regiones y sus habitantes de la explotación económica, política, cultural y social del centralismo.</p>
<p>Pero también cuatro procesos de cambios estructurales que han documentado y socializado en profundidad: la revuelta popular iniciada el 18 de octubre, la pandemia global, la lucha contra el cambio climático y la creación de una nueva Constitución que asegure una vida digna. Estas revoluciones no sólo afectan al país, sino que han tenido –y tendrán– efectos a nivel latinoamericano y mundial.</p>
<p>Hoy nos encontramos a meses de que el país pueda votar la aprobación de la primera Constitución política escrita y aprobada de manera democrática, la primera escrita con paridad de género en la historia contemporánea, con la participación de representantes de pueblos originarios, con propuestas levantadas por movimientos y agrupaciones populares.</p>
<p>Pero también enfrentamos un clima de creciente desinformación y mentiras, donde quienes se han acostumbrado por siglos a concentrar el poder político y económico, han sacrificado la vergüenza, la moral y el pudor por enlodar cualquier proceso que implique una repartija más justa de sus inmerecidos privilegios.</p>
<p>En este contexto, la labor como medio de información que realiza Regionalista resulta revolucionaria, en el sentido de apoyo al cambio donde las regiones y sus habitantes decidan el destino de sus territorios. Por eso, espero que Regionalista cumpla muchas revoluciones – orbitales – más.</p>
<p><strong><em>*Esta columna fue publicado el 5 de marzo en la revista digital de Regionalista, especial 4° aniversario. Aquí la puedes descargar y leer:</em></strong></p>
<p><a href="https://regionalista.cl/aqui-puedes-descargar-y-leer-la-revista-de-regionalista-cl-especial-4-aniversario/">https://regionalista.cl/aqui-puedes-descargar-y-leer-la-revista-de-regionalista-cl-especial-4-aniversario/</a></p>
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		<title>El último 11 de septiembre de la Constitución de Pinochet</title>
		<link>https://regionalista.cl/2021/09/el-ultimo-11-de-septiembre-de-la-constitucion-de-pinochet/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Sep 2021 19:50:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ya van 48 años desde que el proyecto político popular fuera terminado por atentar contra...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya van 48 años desde que el proyecto político popular fuera terminado por atentar contra intereses de elites locales y multinacionales. Civiles y militares dentro y fuera del país complotaron para cerrar las alamedas abiertas por la Unidad Popular. El costo fue demasiado alto y traspasado a los cuerpos y cuerpas del pueblo trabajador, de los pueblos originarios, de la diversidad de género y de la disidencia política, tal y como la sangrienta costumbre histórica de Chile indicaba. Hoy miles de familias aún buscan a quienes les fueron arrebatados, mientras miles más recuerdan este aniversario lejos de la tierra que les vio nacer. Hoy la justicia aún se agita encerrada entre pactos de silencio y siniestros acuerdos entre victimarios y una clase política que traicionó su mandato histórico gobernando en la medida de lo posible.</p>
<p>Durante décadas la voluntad popular fue aplastada bajo la violenta bota de un neoliberalismo extractivista, que condenó a cientos de miles a la opresión inhumana de una vida sin dignidad en medio del hacinamiento, de la desesperación del vivir fiado, de la pena de no poder hablar en su lengua madre, de la rabia de morirse de a poco en listas de espera. Todo esto mientras una élite político-económica cosechaba los frutos del exitoso modelo neoliberal chileno, considerado un milagro económico y político para el resto del mundo “desarrollado”. Esa élite mantuvo la dignidad secuestrada en las tres comunas de Santiago donde habita, promoviendo un explosivo crecimiento económico a costa de todos los demás territorios y sus habitantes humanos y no humanos. Desde esas comunas se determinaron como periféricas y sacrificables las vidas presentes en todas las demás. El proyecto de dominación implementado a sangre y fuego el 11 de septiembre de 1973 nunca dejó de profundizarse, especialmente durante la recuperada democracia representativa.</p>
<p>Pero la rabia lentamente se convertía en rebeldía en el espejismo de ese Chile política y económicamente estable. Durante décadas de crecientes movilizaciones por parte de pobladoras/pobladores, de estudiantes, de pueblos originarios, de mujeres feministas y de trabajadores, se plantaban semillas de descontento alimentadas por el agua de los guanacos y lacrimógenas. Crecieron en las calles amasadas por los pasos de cientos de miles de manifestantes, escuchando cánticos y gritos llenos de consignas. Las golpizas de los Carabineros hicieron los frutos más resistentes. Los quiltros, las banderas, los bailes y carteles les llenaron de esperanza, y varias generaciones después toda esta historia de revuelta condensada dio frutos en una generación de cabres colegiales que se atrevieron a saltar los torniquetes ante la nueva subida en el costo de vida para sus familias. Durante días resistieron los embates de las lumas en sus cuerpos, las torturas, los insultos en la prensa, sin doblegarse. Todo por defender a las generaciones anteriores, demasiado cansadas, apenadas, asustadas y desesperanzadas ante décadas de derrotas.</p>
<p>Esa empatía intergeneracional encendió la mecha de quienes lo intentaron antes, sin lograr romper el modelo. En los corazones de las y los miles quienes antes se organizaron y movilizaron contra el dictador; contra las políticas de la profundización del modelo durante el periodo de la Concertación; contra precarización del trabajo, la salud, la educación y las pensiones; contra el abandono de las regiones extractivas; contra el despojo de los pueblos originarios. En la conciencia de todos esos movimientos de oprimidas/oprimidos, sumado a la histórica movilización feminista que agrietó la hegemonía capitalista patriarcal durante las masivas protestas, el país explotó en un incendio que se extendió desde las poblaciones sin plazas ni servicios públicos hasta el frío y costoso corazón de mármol del modelo. Y así puso fin a la constitución política instaurada por la dictadura cívico militar de Pinochet y la derecha, quebrando uno de los pilares más nefastos e importantes del modelo de dominación neoliberal.</p>
<p>Hoy, el país es testigo de como la población movilizada y reencontrada, ha sentido sus cadenas y en un esfuerzo mancomunado se alza para romperlas. Hoy, nos encontramos en un proceso donde la voluntad de los y las oprimidas por abrir y reconstruir las alamedas populares de una manera experimental, humana y sensible a nuestra relación con los territorios y la vida contenida en ella, avanza al sonido de múltiples idiomas y la música de cultrunes, zampoñas y cacerolazos, que suenan desde la historia pre-colonial hasta nuestros días. Y es en este momento que Chile nuevamente se encuentra en el centro de la historia global contemporánea, en una relevancia curiosa para un país tan pequeño.</p>
<p>Esto no sólo como uno de los pocos países donde el imperialismo europeo no pudo vencer a sus habitantes originales, no sólo como uno de los primeros países en elegir un proyecto socialista de manera democrática, no sólo con la primera implementación del neoliberalismo a través del shock del terrorismo de estado; sino que también como el único país con un proceso constituyente con paridad de género, con la presencia de representantes de pueblos originarios, y con una derecha atrincherada, testigo de como su poder se redistribuye en la población que intenta iluminar los recovecos más oscuro de su historia, como el transparentar los/las culpables de los horrores de la dictadura en el informe Valech.</p>
<p>Hoy, a 48 años de la gran traición cívico-militar, conmemoramos a quienes nos quitaron, pero también reconocemos que es el último 11 de septiembre bajo el yugo de la constitución de Pinochet. El pueblo movilizado ha retomado el control sobre su historia y su protagonismo en la construcción de un país donde la justicia y la vida digna sean costumbres: justicia ante la violencia de estado para las familias de quienes ya no están, y para quienes la continúan sufriendo en la dureza de la pobreza, la desesperación del endeudamiento, como prisioneros/as políticos/as o blanco de lumazos y disparos. Pero también asegurando la tranquilidad que sólo una vida digna, plena y solidaria puede entregar. Es de esperar que el proceso constituyente sea sólo un paso más, uno fundamental por cierto, del continuo empoderamiento popular. Un empoderamiento que nos acerque a una verdadera sociedad democrática, donde la dependencia que implica la <em>supervivencia </em>sea reemplazada por la libertad que solo la <em>vivencia </em>de una existencia digna puede asegurar.</p>
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		<title>Columna: Santiaguinismo profundo, extractivismo neoliberal y zonas de sacrificio</title>
		<link>https://regionalista.cl/2021/07/columna-santiaguinismo-profundo-extractivismo-neoliberal-y-zonas-de-sacrificio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Jul 2021 00:47:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Santiago es Chile”. Esa es la frase insidiosa, insistente, indiferente a lo que ocurre en...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Santiago es Chile”. Esa es la frase insidiosa, insistente, indiferente a lo que ocurre en los territorios que escuchamos quienes vivimos o hemos vivido en regiones. Y duele, porque -en cierta manera– la frase tiene mucho de razón. Duele, porque ni siquiera se refiere a todo Santiago, sino a sólo tres de sus comunas, las mismas que votaron rechazar la propuesta para crear una nueva constitución y las mismas que concentran el ejercicio del poder político y económico. Porque desde el barrio llamado “Sanhattan”, que alude al arribismo criollo de compararlo con el distrito financiero norteamericano de Manhattan, se decide el futuro del resto de las regiones del país. Sumado a que en reuniones entre Sanhattianos y el gobierno de turno se determina, fría, pragmática, tecnocrática y deshumanizadamente –atributos fundamentales de un/a buen/a neoliberal– cuántas vidas humanas y no humanas serán sacrificadas en el altar de una estabilidad macroeconómica, para que las deidades de la globalización nos bendigan con un aumento sostenido en la tasa de crecimiento del producto interno bruto.</p>
<p>Lo anterior es bien sabido por cada provinciana/o, pero sobre todo por los pueblos originarios, sometidos primero por el colonialismo centralista exterior del imperio español y luego por el colonialismo interno del estado chileno. También por la naturaleza destruida, que aún recuerda en sus heridas abiertas, en forma de relaves abandonados, de ríos secos y napas subterráneas sin agua, de ecosistemas prístinos afectados por salmoneras, o de diversidad biológica perdida entre la homogeneización con fines de mercado. Incluso la construcción geográfica y geopolítica del país evidencia el centralismo histórico, que se expande con voraz hambre exportadora. Así lo muestra el avance hacia las ricas tierras del norte y del sur, donde industrias extractivas se levantaron sobre los cementerios de quienes se atrevieron a resistir el embate del estado preocupado por aumentar la producción, en beneficio de élites santiaguinas y extranjeras.</p>
<p>Este modelo de desarrollo, que el estado chileno ha seguido desde antes siquiera de ser un estado independiente, ha sido identificado como “extractivismo” por varias/os autoras/es latinoamericanas/os como Eduardo Gudynas (2009, 2010) y Maritsella Svampa (2013, 2019). Así, el extractivismo puede ser entendido como una estrategia a largo plazo, donde los estados priorizan la explotación de bienes naturales con poco valor agregado, principalmente para su exportación y dentro de una lógica extremadamente favorable al libre mercado<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Esto también implica que el centro del poder político y económico (ya sea Madrid o Lima durante la Colonia o el Santiago de hoy) <em>decide</em> consciente y deliberadamente qué territorios serán periféricos y cuáles vale la pena sacrificar para “darle combustible a sus propias economías y estilos de vida” (Hayter, Barnes, &amp; Bradshaw, 2003, p.21). Con el paso del tiempo, este modelo no se ha superado, sino que se ha maquillado, contorsionado y profundizado, a pesar de pequeños respiros, como cuando se avanzó en la construcción de infraestructura (ferrocarriles, carreteras, fundiciones) e industrialización con la minería entre 1850 a 1940, y durante la implementación de políticas de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) (Meller, 2007).</p>
<p>Hoy, el extractivismo se nos vende bajo la propaganda neoliberal<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, con la idea de que la riqueza arrancada de la tierra, los océanos, el aire y la biosfera en general –así como del esfuerzo de las y los trabajadores– para el lucro privado, se nos devolverá en forma de “chorreo”. Como lo resumió Margaret Thatcher, la promesa del neoliberalismo “es [ser una] marea que levanta todos los barcos” (Arias-Loyola, 2021, p. 599), pero la realidad demuestra que tal marea “sólo ha levantado algunas embarcaciones” (Argent, 2017, p. 808): los yates lujosos, propiedad de conglomerados multinacionales, o de las familias habitando las mismas tres comunas de Santiago que acaparan gran parte de la riqueza del país. Cualquier reclamo contra estas injusticias ha sido rápidamente recibido por el servicio al cliente del modelo neoliberal, conocido como represión estatal y policial.</p>
<p>Este histórico “Santiaguinismo profundo”, como lo ha llamado la connotada científica feminista, fotógrafa, música, antofagastina y convencional constituyente por el distrito 3, Cristina Dorador Ortiz, ha sido a un costo humano, ambiental, histórico, cultural y ecológico inmoralmente indefendible e históricamente insustentable. No sólo ha destruido e invisibilizado estilos de vida de los pueblos originarios, sino que continúa alimentándose de miles de vidas humanas y no humanas, tal y como lo demuestran la altísima contaminación de ciudades extractivas como Antofagasta, una de las con mayor contaminación de metaloides en el mundo; la tasa de muertes por cáncer en regiones mineras; la desaparición y amenaza de especies en bosques, ríos y zonas marítimas; el aumento del costo de vida; la expulsión de trabajadoras y trabajadores a la vivienda informal; la militarización de la Araucanía; la división por género del trabajo extractivo; y la precarización de la vida en general en regiones ricas en bienes naturales.</p>
<p>Es decir, el extractivismo centralista neoliberal chileno no para de comerse a sus hijas e hijos, bípedos, cuadrúpedos, mamíferos o microscópicos, en el festín del crecimiento económico infinito, engordando a los y las mismos/as comensales de hace tantos años. A modo de ejemplo, la última encuesta CASEN indicó que el 10% de la población más rica de Chile tiene ingresos por trabajo 416 veces más altas que el 10% más pobre. Peor aún, esto no considera que gran parte del valor extraído de la naturaleza no es capturado en el país, sino que en las casas matrices de las multinacionales en el extranjero, ya que Chile aún es un edén tributario demasiado bueno para ser verdad.</p>
<p>Sin embargo, este triste y asimilado diagnóstico ha dejado de considerarse como inescapable, y sus defensoras/es han perdido el control de su reproducción. Desde el estallido de octubre del 2019 y el inicio de la Convención Constitucional, hoy representantes de pueblos y territorios colonizados y sacrificados se rebelan contra esta historia y el fatalismo determinista neoliberal. Hoy el nuevo modelo se discute en Mapudungún, Quechua, Aymara, Rapa Nui y Español, y desde estas variadas cosmovisiones supera las cadenas que impedían la liberación de la sociedad en su pluralismo social, cultural, productivo e histórico. Es cierto que el proceso ha sido –y continuará siendo– desafiante para todas y todos los involucrados directos e indirectos de crear y aprobar la nueva constitución política, única tanto en nuestra y como en la historia universal, pero sería irresponsable no reconocer lo mucho que ya se ha avanzado en esta <em>terra incógnita </em>política –a veces inhóspita, pero siempre llena de posibilidades.</p>
<p>De la rabia y el amor profundos nace la esperanza revolucionaria, nos enseñó Paulo Freire en su Pedagogía de los Oprimidos (1970). Hoy, voces como las de Cristina Dorador y Elisa Loncón, entre muchas/os otras/os, no sólo nos hablan desde la necesaria rabia diagnóstica, sino desde el amor inclusivo y creador. Y desde esas voces se alimenta una esperanza experimental y única en el mundo, haciendo eco de quienes demandan y merecen vivir en un país mejor. Es el tiempo de considerar modelos de producción alternativos al capitalismo patriarcal neoliberalizado, que aseguren la autonomía económica y política (cooperativismo, autoproducción), así como la regeneración medioambiental (consumo ético, economías circulares y ecológicas) y el respeto a la diversidad sociocultural. Uno donde el Santiaguinismo extractivista al favor de algunas elites chilenas y extranjeras haya dado paso a un humanismo descentralizado, horizontal, radicalmente democrático, ecológico, inclusivo y sustentable. Donde la sociedad asegure la buena vida de quienes demandamos tales cambios, de quienes aún luchan, de quienes lucharon y ya no están, y de la vida animal, vegetal y microscópica que nos acompaña y sostiene.</p>
<p>Los territorios sacrificados y su vida ahí contenida ya no esperan dócilmente recibir el cuchillo ritual en el corazón. Las y los oprimidas/os, condenadas/os y olvidados/as por el extractivismo, han progresivamente abandonado el altar. Cierran sus venas abiertas, cuestionan sus pilares ideológicos, y hoy –alegre, tensa, experimental y esperanzadamente–  se (de)construyen y rencuentran en la co-producción de una nueva, más descentralizada y cultural, social y ecosistémicamente sensible y emancipada geografía.</p>
<p><strong>Agradecimientos:</strong> Agradezco los comentarios y sugerencias de Macarena Barramuño, Naia Banks-Frias y Pamela Poo que ayudaron a mejorar este ensayo. Gracias también a Cristina Dorador por inspirar este texto con uno de sus geniales twits y trabajo en la Convención Constitucional por la descentralización, entre muchos otros temas. Todo lo mejorable y criticable, es culpa mía.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Argent, N. (2017). Rural geography I: Resource peripheries and the creation of new global commodity chains. <em>Progress in Human Geography</em>, 41(6), 803-812.</p>
<p>Arias-Loyola, M. (2021). Evade neoliberalism’s turnstiles! Lessons from the Chilean Estallido Social. <em>Environment and Planning A </em>53(4), 599-606.</p>
<p>Freire, P. (1970). <em>Pedagogia do Oprimido</em>. Argentina: Siglo XXI Editores.</p>
<p>Gudynas, E. (2009). Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo. <em>Extractivismo, política y sociedad</em>, 187.</p>
<p>Gudynas, E. (2010). The new extractivism of the 21st century: Ten urgent theses about extractivism in relation to current South American progressivism. <em>Americas Program Report</em>, 21, 1-14.</p>
<p>Hayter, R., Barnes, T. J., &amp; Bradshaw, M. J. (2003). Relocating resource peripheries to the core of economic geography&#8217;s theorizing: rationale and agenda. <em>Area</em>, 35(1), 15-23.</p>
<p>Meller, P. (2007). <em>Un Siglo de Economía Política Chilena (1890-1990)</em> (3rd ed.). Chile: Editorial Andres Bello.</p>
<p>Springer, S. (2010). Neoliberalism and geography: Expansions, variegations, formations. <em>Geography Compass</em>, 4(8), 1025-1038.</p>
<p>Svampa, M. (2013). Consenso de los Commodities y lenguajes de valoración en América Latina. <em>Nueva Sociedad</em> (244), 30-46.</p>
<p>Svampa, M. (2019). <em>Las fronteras del neoextractivismo en América Latina: conflictos socioambientales, giro ecoterritorial y nuevas dependencias</em>. Germany: Bielefeld Univeristy Press.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Vale la pena diferenciar el extractivismo aquí explicado, del <em>neoextractivismo</em>. Este último se refiere al proyecto de desarrollo implementado por estados progresistas de la llamada Ola Rosada durante comienzos del siglo XXI en Latinoamérica, donde esos estados intervinieron fuertemente las industrias extractivas con políticas, legislación y nacionalizaciones, administrando el extractivismo con el fin de promover políticas sociales. La diferencia principal entre extractivismo y neoextractivismo, entonces, es el rol que cumple el estado y los mercados en la administración de tal estrategia de desarrollo.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Para clarificar, y basado en las sugerencias de Springer (2010), propongo comprender el neoliberalismo chileno como: i) gobernabilidad (aumento en la tecnocracia y despolitización de las masas populares); ii) como conjunto de políticas (privatizaciones radicales, promoción del libre mercado y la defensa acérrima de la propiedad privada y lucro) y iii) como proyecto hegemónico ideológico (una ética basada en el individualismo, el consumismo y la competencia) (Arias-Loyola, 2021).</p>
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		<title>Columna &#124; Los súper ricos son un problema: Tres preguntas y respuestas</title>
		<link>https://regionalista.cl/2021/04/columna-los-super-ricos-son-un-problema-tres-preguntas-y-respuestas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Apr 2021 23:24:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[¿Es necesario establecer un impuesto a los súper ricos en Chile? Es una medida urgente,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Es necesario establecer un impuesto a los súper ricos en Chile?</strong></p>
<p>Es una medida urgente, pero no sólo a los súper ricos, sino también a aquellas personas que también sean consideradas «ricas» por sus niveles de ingresos o riquezas acumuladas. El problema es que la riqueza es difícil de medir, porque no sólo se refiere al nivel de ingresos, sino que también a las propiedades, obras de arte, joyas, etc. que pueda tener una persona, las que son difíciles de cuantificar. Es por eso que una persona puede ser «rica» sin tener ingresos o trabajar (como varios de la élite ABC1 de Chile y otros países). Esto implica que, en paralelo a la discusión del impuesto a la riqueza, se debiese tener una discusión para fortalecer el rol redistribuidor y fiscalizador del estado; pero también de mayor empoderamiento popular que apunte a la autonomía económica y social dentro de formas de producción no capitalistas. Así, el estado Chileno –en particular– y la sociedad -en general– debiesen continuar empoderando a la población para redistribuir la riqueza generada en el país por todxs nosotrxs (trabajadores, estudiantes, amos/as de casa, etc.).</p>
<p>Y es que los ricos y súper ricos generan un costo socioeconómico altísimo para la sociedad en comparación a lo que aportan a la misma. Considerando que los recursos del mundo son escasos y finitos, para que alguien acumule riqueza necesariamente implica que otros deben acumular pobreza, o sea, crear a un rico conlleva despojar a muchos/as pobres<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Actualmente, estamos viviendo en una de las sociedades más desiguales de la historia de la humanidad<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, donde los súper-millonarios/billonarios son un invento reciente del capitalismo avanzado, una aberración en la historia de la humanidad que debiese remediarse. Así, el rol redistributivo de una sociedad debiese apuntar a asegurar un buen vivir para todxs sus ciudadanos y el cuidado del medioambiente, implementando, por ejemplo, medidas como:</p>
<p>1- Salarios máximos, donde estos sean un múltiplo del salario mínimo de lo que una persona gana en el país. Por ejemplo, que el/la Presidente de la República y las/los gerentes de grandes empresas no ganen más de 10 salarios mínimos. Así estas personas tendrían incentivos para aumentar los salarios mínimos y se garantiza cierto nivel relativamente estable de desigualdad de ingresos.</p>
<p>2- Salarios mínimos que cubran el costo de vida regional y no sólo de supervivencia. Chile no tiene clase media, sino una población extremadamente endeudada. Esto implica que sus ingresos no le alcanzan para vivir, sino que sólo para sobrevivir a costa del crédito. Es decir, Chile es un país de pobres<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p>3- Eliminación de la UF como instrumento reproductor de la dominación a través de la deuda, o pago de salarios en UF (una de las dos).</p>
<p>4- Pago de salarios a personas que realizan labores de cuidados en los hogares (reconocer el trabajo en el hogar como actividad productiva y remunerada).</p>
<p>5- Establecer otros impuestos progresivos (es decir, que graven más a los más ricos) en lugar de regresivos (que gravan más a los más pobres, como el IVA).</p>
<p>6- Eliminación y fiscalización de empresas de cartón (que no producen ningún bien o servicio) que personas ricas utilizan para hacer compras personales pagando con factura, para así hacer pasar esos gastos como costos operacionales y no pagar IVA.</p>
<p>7- Penas económicas y sociales altas para delitos tributarios y económicos de alto valor (porque no es lo mismo robar $5.000 para comer que $5.000.000 al estado para pagarse una asesoría política) que consideren, por ejemplo, la imposibilidad de por vida de ejercer cargos públicos y que las multas sean un múltiplo del daño económico (por ejemplo, si alguien roba 1 millón al estado, que deba pagar 50 veces lo robado, o sea 50 millones).</p>
<p>8- Promoción de actividades productivas que promuevan el empoderamiento popular y la autonomía socioeconómica basadas en la solidaridad, la democracia y el control de los medios de producción por parte de las y los trabajadores, como cooperativas.</p>
<p>9- Asignación participativa de presupuestos y gastos a todo nivel geográfico (comunal, provincial, regional y nacional).</p>
<p>10- Mayores impuestos a la herencia para ricos y súper-ricos.</p>
<p>11- Reconocer el tiempo de viaje entre el hogar y el trabajo (conmutación) como parte del horario laboral y remunerarlo.</p>
<p><strong>¿Es factible implementar este impuesto en el escenario de crisis socioeconómica y sanitaria actual?</strong></p>
<p>No sólo es viable, sino que debiese haber sido implementado hace décadas. Chile es el segundo país más desigual de la OCDE<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> y uno de los más desiguales del mundo<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, y necesita de este tipo de medidas en conjunto con otras para avanzar en la mejor distribución de los recursos hacia la construcción de una sociedad más justa. El modelo de capitalismo globalizado sin restricciones actual ha llevado a que, en medio de una pandemia, los millonarios y billonarios hayan aumentado sus ingresos sustancialmente<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. Esto fortalece la idea de que nos encontramos en una fase “necro-capitalista”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>, donde las elites capitalistas aumentan su bienestar –literalmente– a  costa de la muerte de millones. Tal situación se muestra de manera particularmente intensa en Chile, tanto por las altas tasas de contagio de COVID-19 producto de políticas sanitarias que priorizan la producción económica por sobre la vida de las personas; en la sangrienta represión del estado chileno a movilizaciones por una vida digna para todxs; y en el extractivismo depredador con impactos nefastos para la vida humana y no humana en los lugares de extracción.</p>
<p>Durante esta pandemia, y siguiendo la tendencia mundial, la fortuna de Sebastián Piñera ha aumentado notablemente<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>, siendo calculada por Forbes en 3 billones de dólares<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>. Este monto valorado al precio del dólar de hoy ($700.96 pesos, según Banco Central<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>) equivale a pagar 536.722 salarios mínimos mensuales ($326.500 pesos) por todo un año. La familia Luksic, por otra parte, tiene una fortuna valorada en 4.2 billones de dólares por Forbes<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>, lo que se traduce en el pago de 751.411 salarios mínimos por un año. Es decir, mantener sólo las fortunas de la familia Piñera y Luksic durante la pandemia, le cuestan a Chile dejar de recibir 1.288.133 salarios mínimos anuales al país, salarios que apenas alcanzarían a madres que hoy no pueden enviar a sus hijos a estudiar por no tener que darles de comer<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>. Algunas personas defienden esta acumulación de riqueza, “se lo merecen”, comentan. Pero lo cierto es que toda producción es ecológica y social: requiere de infraestructura como caminos y puertos pagados con nuestros impuestos, recursos de la naturaleza y utiliza el trabajo físico y mental de múltiples personas en sus distintas etapas y tanto en las empresas como en los hogares. Así, no resulta justo que todo ese valor producido se concentre sólo en quiénes son dueños de empresas, sin reconocer y valorar el aporte de trabajadores, naturaleza y sociedad.</p>
<p>Por tanto, este impuesto a los súper ricos es una medida importante, pero insuficiente. Es un parche curita que no cura la enfermedad: el extractivismo neoliberal extremo chileno, donde la vida de sus trabajadoras y trabajadores, así como del medioambiente, es menos importante que la producción económica. Resulta crucial, entonces, no quedarnos atascados en la discusión sobre los tipos de políticas que se podrían implementar, sino que debemos continuar cuestionando el modelo socioeconómico, tal y como lo comenzamos a hacer durante el estallido. Es fundamental enfocarnos en las verdaderas causas de las desigualdades que hoy todxs vivimos, así como en proponer modelos experimentales y novedosos basados en otra concepción del mundo, más solidaria, justa y horizontal, que valore la “buena vida” o la “vida digna”. Cuando nos enfocamos en esas discusiones de fondo, logramos mayor claridad sobre el tipo de sociedad utópica que queremos traer más cerca y el camino a seguir (en cuanto a distintos tipos de políticas, etc.) se hace más claro.</p>
<p><strong>Algunos empresarios, como el presidente de la SOFOFA, han dicho que un impuesto a los súper ricos “es una mala política pública, no recauda y desincentiva la inversión”. ¿Exageración o verdad?</strong></p>
<p>El presidente de la SOFOFA tiene derecho a tener su opinión, pero tal opinión debe ser valorada como una más en el universo de opiniones y en base a la evidencia, y él no presenta ninguna<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. Por otra parte, sí existe evidencia de que los impuestos a los ricos/súper ricos son políticas importantes en la creación de sociedades más justas. Se nota que hace años no consulta los estudios del Banco Mundial<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> y el Fondo Monetario Internacional<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a>. El mismísimo Joseph Stiglitz<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a>, ex presidente del Banco Mundial, habla de lo importante que es esta y otro tipo de políticas para reducir la desigualdad.</p>
<p>Además, se debe entender que la opinión del presidente de la SOFOFA es pagada por los empresarios para defender a los empresarios<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>, y no a las/los trabajadores, a la sociedad ni menos al medioambiente. Es decir, se debe valorar como lo que es: el servicio de marketing y propaganda en defensa del modelo neoliberal, que repite el añejo discurso de que «esto espantará a la inversión», activado para evitar cualquier avance social. Los empresarios en Chile NUNCA han cumplido esa promesa, porque en el capitalismo neoliberal las empresas siempre producirán mientras generen ganancias. Lo que sí acostumbran a hacer es utilizar la violencia legal del estado para apalear o masacrar revueltas, tal y como se ha visto desde el estallido. Además, considerando que hoy el precio del cobre está a niveles del súper ciclo de comienzos del 2000s<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a>, las grandes empresas ligadas directa o indirectamente a ese rubro tienen pocos incentivos a cumplir esta amenaza.</p>
<p>Por otra parte, si algunas personas se quieren ir del país por tener que pagar impuestos, pues el país no perdería demasiado. Esto, porque incluso dentro del mismo grupo de súper-ricos reconocen la mentira de que ellos «generan más empleos porque reinvierten en nuevas o mayores empresas»<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a> ya que, aunque quisieran abrir empresas continuamente, simplemente no tienen tiempo o ganas<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>. Así, es hora de restarle importancia a esas trilladas pataletas y prestar más atención a las demandas y soluciones de quienes realmente llevan en sus hombros la producción y creación de valor del país. Las y los mismos que tienen dos, tres o más trabajos simplemente para poder sobrevivir. Es decir, apuntar a la redistribución de la riqueza, pero también del ejercicio del poder, escuchando las demandas de quienes de tanto perder tienen todo por ganar. El resto tiene los medios suficiente para mudarse a un nuevo paraíso fiscal.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> <a href="https://socialistregister.com/index.php/srv/article/view/14997">https://socialistregister.com/index.php/srv/article/view/14997</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> <a href="https://nonprofitquarterly.org/highest-inequality-human-history-societies-ripe-social-change/">https://nonprofitquarterly.org/highest-inequality-human-history-societies-ripe-social-change/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El costo de vida promedio en Chile ha sido calculado en alrededor de $1.100.000 pesos por Francisco Vergara-Perucich (2017). La Fundación SOL, por otra parte, ha demostrado en su estudio Los Verdaderos Sueldos de Chile que un 86% de la población tiene un ingreso por ocupación principal de hasta $1.000.000 de pesos. Bajo esta lógica, el 86% de las y los chilenos no tienen un ingreso que les alcance a pagar el costo de vivir, por lo tanto podrían considerarse como pobres.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> <a href="https://www.oecd-ilibrary.org/content/data/data-00654-en">https://www.oecd-ilibrary.org/content/data/data-00654-en</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> <a href="https://worldpopulationreview.com/country-rankings/gini-coefficient-by-country">https://worldpopulationreview.com/country-rankings/gini-coefficient-by-country</a></p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> <a href="https://www.theguardian.com/business/2020/oct/07/covid-19-crisis-boosts-the-fortunes-of-worlds-billionaires">https://www.theguardian.com/business/2020/oct/07/covid-19-crisis-boosts-the-fortunes-of-worlds-billionaires</a></p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0170840607096386">https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0170840607096386</a></p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> <a href="https://www.encancha.cl/enlahora/nacional/2021/4/6/presidente-pinera-aumento-su-fortuna-en-pandemia-figura-en-cuarto-lugar-de-la-lista-forbes-en-chile-88056.html">https://www.encancha.cl/enlahora/nacional/2021/4/6/presidente-pinera-aumento-su-fortuna-en-pandemia-figura-en-cuarto-lugar-de-la-lista-forbes-en-chile-88056.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> <a href="https://www.forbes.com/profile/sebastian-pinera/?sh=10d304b77a75">https://www.forbes.com/profile/sebastian-pinera/?sh=10d304b77a75</a></p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> <a href="https://si3.bcentral.cl/Bdemovil/BDE/Series/MOV_SC_TC1">https://si3.bcentral.cl/Bdemovil/BDE/Series/MOV_SC_TC1</a></p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a><a href="https://www.forbes.com/static/bill2005/LIR0CJD.html?passListId=10&amp;passYear=2005&amp;passListType=Person&amp;uniqueId=0CJD&amp;datatype=Person">https://www.forbes.com/static/bill2005/LIR0CJD.html?passListId=10&amp;passYear=2005&amp;passListType=Person&amp;uniqueId=0CJD&amp;datatype=Person</a></p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> <a href="https://sabes.cl/2021/04/18/leonardo-farkas-busca-a-madre-que-no-tiene-comida-para-el-desayuno-de-su-hijo/">https://sabes.cl/2021/04/18/leonardo-farkas-busca-a-madre-que-no-tiene-comida-para-el-desayuno-de-su-hijo/</a></p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> <a href="https://www.elmostrador.cl/mercados/2021/04/14/en-dia-clave-para-el-impuesto-a-los-super-ricos-presidente-de-la-sofofa-dispara-en-contra-es-una-mala-politica-publica-no-recauda-y-desincentiva-la-inversion/">https://www.elmostrador.cl/mercados/2021/04/14/en-dia-clave-para-el-impuesto-a-los-super-ricos-presidente-de-la-sofofa-dispara-en-contra-es-una-mala-politica-publica-no-recauda-y-desincentiva-la-inversion/</a></p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> <a href="https://blogs.worldbank.org/governance/wealth-tax-address-five-global-disruptions">https://blogs.worldbank.org/governance/wealth-tax-address-five-global-disruptions</a></p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> <a href="https://www.reuters.com/article/us-imf-world-bank-taxes-idUSKBN2BO69O">https://www.reuters.com/article/us-imf-world-bank-taxes-idUSKBN2BO69O</a></p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> <a href="https://www.cnbc.com/2020/09/17/economists-stiglitz-and-piketty-us-needs-a-wealth-tax.html">https://www.cnbc.com/2020/09/17/economists-stiglitz-and-piketty-us-needs-a-wealth-tax.html</a></p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> <a href="https://web.sofofa.cl/nosotros/que-es-sofofa/">https://web.sofofa.cl/nosotros/que-es-sofofa/</a></p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> <a href="https://www.nasdaq.com/market-activity/commodities/hg%3acmx">https://www.nasdaq.com/market-activity/commodities/hg%3acmx</a></p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> <a href="https://www.businessinsider.com.au/rich-people-do-not-create-jobs-2011-12?op=1&amp;r=US&amp;IR=T">https://www.businessinsider.com.au/rich-people-do-not-create-jobs-2011-12?op=1&amp;r=US&amp;IR=T</a></p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> <a href="https://www.businessinsider.com.au/rich-people-create-jobs-2013-11">https://www.businessinsider.com.au/rich-people-create-jobs-2013-11</a></p>
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		<title>Columna: Qué ganas de cambiar este país</title>
		<link>https://regionalista.cl/2020/10/columna-que-ganas-de-cambiar-este-pais/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Martin Arias Loyola]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2020 15:30:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Acabo de ver un video publicado por el equipo de El Reemplazante titulado “Que ganas...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de ver un video publicado por el equipo de El Reemplazante titulado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ze6u3DGocOA">“Que ganas de cambiar este país culiao”</a>, donde sus proletarios personajes discuten si vale la pena ir a votar en el histórico plebiscito de este domingo. Ahí aparece Maicol (con c), personaje que representa a los jóvenes olvidados y marginados del modelo democrático que han cimentado casi cuatro décadas de violencia económica, social, física y sicológica, y quien se muestra contrario a participar. Esto, debido a la rabia e impotencia causada por el desempleo que sufre, por lo mal que lo ha pasado él y su familia, por la rabia de vivir en un país donde todos los días se produce y reproduce una desigualdad estructural, donde miles como él sobran para las mismas familias dueñas del país desde que Chile era parte del Virreinato.</p>
<p>Maicol se muestra reacio a recapacitar, aún al escuchar la plegaria de “una cabra chica”, demasiado joven para votar, pero no para cuestionar ni actuar en consecuencia. Ella le pregunta “¿y pa’ qué creí’ que saltamos los torniquetes?”, crítica que encapsula la valentía y esperanza de lxs escolares que dijeron basta a los abusos y a vivir con la cabeza baja. Jóvenes salidxs desde una chusma consciente, que desafiaron al modelo, a sus defensores, al estado y a su monopolio de la violencia. Lxs hijxs de los obreros que ni la dictadura ni su legado pudieron matar. Ella, como tantas otras, enfrentó de cara la brutalidad policial, la posibilidad de la tortura, de la vejación normalizada, de la violencia vengativa ante la rebeldía sin miedo.</p>
<p>Todo eso refleja la pregunta de la joven, y le otorga el peso moral para decirle a Maicol que “ahora a ti te toca ir a votar”. Porque no es suficiente haber participado de las protestas, compartido memes y arrancado de la policía. No es suficiente, porque el costo de esta revolución ha sido demasiado grande como para detenerse ahora: los ojos cerrados, las cuerpas mutiladas, la rabia que alimenta tantas noches de insomnio y las lágrimas por los caídos, por los presos y por las injusticias de “un país culiao”, que nos mata con la mala educación, la mala salud, la mala vida, las malas pensiones, la mala política y la mala democracia. En síntesis, la maldad explícita y banal de una clase acomodada, hoy aterrorizada por tener que compartir sus privilegios garantizados por la constitución política de su querido general.</p>
<p>Pero para comprender mejor el mensaje y sus subtextos, vale la pena considerar lo que se dice, cómo se dice y lo que se calla entre los protagonistas del video. El lenguaje es fundamental en la construcción y reconstrucción de nuevas culturas, así como en la disputa de ideologías instauradas <a href="https://openjournals.library.sydney.edu.au/index.php/SSSC/article/view/8715">(Threadgold, T. 1986)</a> que cimientan hegemonías presentes <a href="https://books.google.com.au/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=SlIqERfwtWgC&amp;oi=fnd&amp;pg=PA7&amp;dq=gramsci+cuadernos+de+la+carcel&amp;ots=UOUpXKYa-C&amp;sig=zMGeHAkV4UJ06Ouv0_cfyZYI3sk&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=gramsci%20cuadernos%20de%20la%20carcel&amp;f=false">(Gramsci, 1999)</a>. Sobre eso, mares de tinta llenan las páginas de la semiótica <a href="https://books.google.com/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=m9QRBwAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PP7&amp;dq=semiotics+and+language&amp;ots=TWvfoDFvzE&amp;sig=UJKBTsORiy_7qUawW0OCqS7WlBI">(Van Lier, 2006)</a>,  antropología <a href="https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1525/aa.1987.89.2.02a00010">(Sherzer, J. 1987)</a>, feminismo <a href="https://go.gale.com/ps/anonymous?id=GALE%7CA499787894&amp;sid=googleScholar&amp;v=2.1&amp;it=r&amp;linkaccess=abs&amp;issn=04450445&amp;p=AONE&amp;sw=w">(Fisher, C. H. 2017)</a> y sociología, así como en las perspectivas del debate del poder, y enfoques gramscianos y neo-gramscianos <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1467-6486.00361">(Levy, D. L., &amp; Egan, D. 2003)</a>. Consecuentemente, cuando los protagonistas mencionan el “país culiao”, parecieran describir el Chile donde:</p>
<p>&#8211; El 80% de sus trabajadorxs gana un salario mínimo o menos de $320.500 <a href="https://www.fundacionsol.cl/cl_luzit_herramientas/static/adjuntos/6647/SM2017(2020)_rev4.pdf">(Fundación Sol, 2020</a>), que vivir solo asegura la subsistencia. En otro país neoliberal extractivista, Australia, el salario mínimo es alrededor de $1.800.000 (seis veces el de Chile). Si consideramos que en Chile sólo el 5,7% de la población tiene un ingreso igual a superior a $1.550.001 pesos (mucho menor al salario mínimo de Australia) concluimos que Chile es, entonces, un país de pobres.</p>
<p>&#8211; Se tienen una de las mayores brechas salariales entre hombres y mujeres del mundo, donde las mujeres ganan alrededor del 22% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. En Chile, casi el 92% de las mujeres trabajadoras gana hasta $1.000.0000 de pesos <a href="https://www.fundacionsol.cl/blog/graficos-3/post/las-pensiones-de-los-nuevos-jubilados-y-jubiladas-de-marzo-de-2018-6218">(Fundación Sol, 2018)</a>, siendo que el costo de vida ha sido calculado cercano al $1.100.000 <a href="https://www.ciperchile.cl/2017/06/21/antofagasta-y-el-desequilibrio-del-mercado-inmobiliario/">(Vergara-Perucich, 2017)</a>.</p>
<p>&#8211; La población indígena ganaba en promedio $132.500 pesos el 2017 <a href="https://www.eldesconcierto.cl/2017/08/01/la-poblacion-indigena-gana-en-promedio-132-500-un-39-menos-que-la-no-indigena/">(El Desconcierto, 2017)</a>, situación que no ha mejorado significativamente.</p>
<p>&#8211; El 50% de lxs jubiladxs en Chile recibe una pensión de $48.271 pesos, y el promedio de quienes cotizan hasta 25 años es de $245.000 pesos <a href="https://www.fundacionsol.cl/blog/graficos-3/post/las-pensiones-de-los-nuevos-jubilados-y-jubiladas-de-marzo-de-2018-6218">(Fundación Sol, 2018).</a></p>
<p>&#8211; A pesar de tener una macroeconomía alabada por su continuo crecimiento, Chile es uno de los miembros de la OECD que menos gasta en educación <a href="https://www.forbes.com.mx/politica-feminicidio-aumenta-amlo-neoliberalismo/">(OECD,2019)</a>. Se suma la suspensión de las Becas Chile para estudios de postgrado en el extranjero <a href="https://www.latercera.com/opinion/noticia/suspension-de-becas-chile-una-mala-decision-una-peor-senal/STRA55KMH5EZNL2AX44QGOW7XM/">(La Tercera, 2020)</a>, mientras continúa el aumento del gasto en elementos represivos <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/02/18/armada-compra-casi-211-millones-en-armas-y-equipamiento-antidisturbios.shtml">(Bio Bio, 2020)</a>.</p>
<p>&#8211; Las denuncias por homofobia y transfobia fueron las más altas en la historia de Chile durante el 2019 <a href="https://www.movilh.cl/homofobia-y-transfobia-aumentan-un-58-y-suma-mas-de-mil-casos-la-cifra-mas-alta-en-la-historia-de-chile/">(Movilh, 2019)</a>.</p>
<p>&#8211; El 99% de las mujeres ha sufrido acoso <a href="http://mileschile.cl/cms/wp-content/uploads/2019/01/Informe-DDSSRR-2016-Violencia-Sexual.pdf">(Corporación Miles, 2016)</a>; alrededor del 80% de las denuncias por delitos sexuales son realizadas por mujeres; y el 77% declara haber sufrido violencia sexual pero aún no ha denunciado <a href="https://mileschile.cl/en/material/infografias/">(Corporación Miles, 2018)</a>.</p>
<p>&#8211; La deuda de los hogares equivale al 73,3% de sus ingresos disponibles, que representa casi la mitad de todo lo que se produce en el país en un año <a href="https://www.fundacionsol.cl/cl_luzit_herramientas/static/adjuntos/6160/CAE2019.pdf">(Fundación Sol, 2019)</a>.</p>
<p>&#8211; Existe casi total impunidad para los delitos de cuello y corbata, especialmente relacionados con corrupción y fraude al fisco. Ponce Lerou tuvo una ganancia neta de $125 millones de dólares por el caso cascada <a href="https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/judicial/casos-emblematicos/caso-cascadas-suprema-rectifico-rebaja-de-60-millones-de-dolares-a/2020-10-03/121504.html">(Cooperativa, 2020)</a>, monto que podría haberse usado en pagar el salario mínimo a 25.572 trabajadores chilenos por un año o 4.553 salarios mínimos australianos por el mismo período.</p>
<p>&#8211; Carabineros concentra el 93% de las 2.520 querellas por violaciones a derechos humanos solo desde octubre del 2019 <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/10/16/carabineros-concentra-el-93-indh-ha-presentado-2-520-querellas-por-violaciones-a-derechos-humanos.shtml">(Biobio, 2020)</a>. Además, el desfalco por el caso “Pagocate” (del coloquialismo “paco”) se calcula en $28.300 millones de pesos <a href="https://www.cnnchile.com/pais/pacogate-computo-fiscalia-28-millones_20181221/">(CNN, 2018)</a>, equivalente a 7.360 sueldos mínimos pagados por un año, o 1.310 salarios mínimos australianos anuales.</p>
<p>Maicol se preguntaba un poco antes si “con un lápiz la hueá va a cambiar”, entendiendo la “hueá” como el coloquialismo al inestable y complejo equilibrio socioeconómico y político construido y profundizado desde la dictadura. Antes de octubre del 2019, cientos de miles también nos preguntábamos si algún día la “hueá cambiaría”, pero en realidad estábamos acostumbrados a una vida derrotada, considerando como imposible el vivir en un país mejor al que nos crió, socializó y domesticó.</p>
<p>Pero insipiradxs por lxs escolares, el 18 de octubre de 2019 salimos a las calles y “la hueá” la empezábamos a cambiar entre todxs. A un año de este hito refundacional, parece fundamental resaltar lo profundo de ese cambio nacional: hoy se reconocen orgullosamente a sus pueblos originarios, se defiende la lucha feminista y la paridad en todos los espacios, los quiltros antifascistas han sido elevados a héroes nacionales, las cacerolas a símbolos de clase, y consumidores privados se han organizado solidariamente como vecinos para la defensa, alimentación y bienestar público. Así, el llamado de la “cabra chica” para votar este 25 no es solo simbólico, sino que busca eliminar el pilar más importante de la injusticia: la constitución de la neoliberal y santísima trinidad Pinochet, Chicago Boys y la fanaticada del legado de Jaime Guzmán.</p>
<p>La “cabra chica” le recordó a Maicol y a cada espectador, la importancia de la esperanza en la victoria en un juego donde la casa siempre gana. La misma que Maicol encuadró en su foto durante las evasiones de un año atrás. Quizás el año de protestas, represión, matinales con defensores del moribundo sistema, el Coronavirus, la falta de pega y de sueño por el niño que tiraron al río; quizás todo eso mantenía a Maicol (y a muchos espectadores) agotado. Pero el cuestionamiento de quien lo arriesgó todo liberando las estaciones del metro y en las calles que conecta, le recordó su responsabilidad. Maicol recupera la esperanza solidaria, se sube a la moto, y parte a votar por una nueva constitución. Sabe que ya no solo tiene las ganas, sino una merecida posibilidad de cambiar el país. Y sí, con un lápiz, al igual que con un salto al torniquete, el país podrá comenzar a transformarse en aquel lugar coloquialmente conocido como “donde la dignidad es costumbre”. El tiempo le dará a la “cabra chica”, y a miles como ella, toda la razón.</p>
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