En la región de Antofagasta se han impulsado una serie de acciones solidarias para apoyar a quienes más necesitan, en medio de la crisis sanitaria que dejó en evidencia muchas de las falencias que la sociedad chilena salió a gritar a las calles desde el pasado 18 de octubre.

Las ollas comunes y los centros de acopio se han multiplicado en diferentes rincones del país y la región, ante una crisis económica a la que las autoridades no han sabido responder.

Un ejemplo de solidaridad y cooperativismo se dio este fin de semana en Antofagasta, momento en que el cordón de economía solidaria “La Cacerola”, en su tercera versión, logró cubrir las necesidades de 68 familias con su canasta de alimentos a menor costo. De éstas, 8 canastas fueron financiadas por las demás familias.

También se entregaron aportes al menos a 5 ollas comunes y 10 canastas extras que se entregaron a las familias de las y los presos políticos/as de la revuelta popular.

El total de las compras que estas familias hicieron, más los aportes de otras organizaciones, fue de $2.596.940. Con el dinero se adquirieron los productos a tres comerciantes locales de la Vega y de la Feria Juan Pablo II.

Las organizaciones involucradas en gestión, aportes y recepción de alimentos fueron:

Cordón Feminista del Encuentro de Mujeres Antofagasta
Cordón Hampy Nawa
Cordón Sur
Vivienda Digna
Sindicato SGS Minerals de Antofagasta
Sindicato N°3 de Mantos Blancos
Olla Común Caliche
Olla común Miramar Norte
Olla Común Lenka Franulic
Olla Común Bonilla
Olla Común Solidarios en Acción
Coordinadora Pampa Libre

El Cordón de Economía Solidaria “La Cacerola” también es una instancia para convocar a más organizaciones como sindicatos y organizaciones gremiales, quienes podrían sumarse a esta iniciativa. Lo anterior, sumándose a la participación del Sindicato de Mantos Blancos, quienes facilitan sus instalaciones para la recepción, separación y distribución de las canastas, y el de SGS Minerals de Antofagasta, que reunió dinero entre sus socios y socias, que mediante la Cacerola compraron lo necesario para poder preparar lentejas, las que fueron distribuidas en 4 ollas comunes de la ciudad.

El llamado es a levantar «la campaña de la luka», para que los trabajadores y trabajadoras activas puedan ayudar a la subsistencia de las ollas comunes durante el tiempo.

«Pero no es solo a solidarizar con quien tiene hambre. La actual situación necesariamente nos obliga a discutir el tipo de sociedad que queremos. Ya en octubre fue evidente que el modelo de sociedad está colapsado y se ha estado sustentando en el crédito y en la apariencia, en la esperanza de poder pertenecer a la llamada clase media que con 3 meses de pandemia se ha visto desplomada», indicaron desde las aorganizaciones.

«Nuestras críticas van al modelo de economía y de relaciones sociales. Queremos un estado que sirva a los habitantes de este territorio, cuyos recursos se pongan al servicio de las mayorías. Si hoy tenemos que recurrir a las ollas comunes es porque no hemos sido capaces como sociedad de dar respuestas políticas a estos problemas. Y esa falta de respuestas radica en que el pueblo no piensa en la política como una herramienta de cambios y al servicio del pueblo. Básicamente, porque delegamos nuestras responsabilidades en una mal llamada casta política que solo cubre sus intereses», concluyeron.

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