Más de dos semanas de movilizaciones ininterrumpidas cumplió la comuna de Antofagasta este domingo 3 de noviembre. Todo partió el sábado 19 de octubre cuando una asamblea autoconvocada en la plaza Sotomayor se transformó en una masiva marcha por el centro de la ciudad.

Desde ese día ha habido represión por parte de las Fuerzas Especiales de Carabineros, a quienes se sumó después la fuerza militar mientras se mantuvo el Estado de Emergencia y los Toques de Queda.

A pesar de la acción policial, miles de personas han marchado todos los días por el centro y otros sectores de la ciudad. También se han realizado concentraciones, cacerolazos y todo tipo de protestas.

La gente no se ha cansado y ha estado todos los días alzando la voz y exigiendo que el gobierno de Piñera responda con cambios profundos ante el estallido social que comenzó en Santiago el 18 de octubre.

Asimismo, los manifestantes han denunciado las violaciones a los Derechos Humanos que cometieron los militares mientras estuvieron en las calles y que siguen cometiendo los Carabineros en todo el país. A nivel nacional se han reportado hasta ahora más de 20 personas fallecidas, cientos de heridos, personas torturadas y violadas, golpizas y todo tipo de atropellos.

A nivel regional ha habido numerosas denuncias que dan cuenta de detenciones ilegales, amedrentamientos, golpizas y torturas por parte de las fuerzas policiales.

A pesar del agotamiento, los antofagastinos y antofagastinas siguen en las calles movilizándose y exigiendo respuestas concretas al gobierno de Piñera.

La próxima movilización se realizará hoy lunes 4 de noviembre, a partir de las 17:00 horas, en la plaza Sotomayor de la capital regional.

1 Comentario

  1. «El «milagro de Chile» es absolutamente real, si usted ya es rico. Sin embargo, basta con correr la cortina para constatar que las complejidades de Chile desafían el estruendo de las trompetas de la diosa del neoliberalismo y del capitalismo. Chile es una «economía de plantación», similar en muchos aspectos a la economía de plantación del sur de los Estados Unidos durante el siglo XIX, en cuyo apogeo hubo entre cuatro y cinco millones de esclavos propiedad de sólo el 3,8% de la población. Los dueños de esclavos compraban esclavos, les daban alojamiento y alimentación. En el Chile de hoy la denominación de «esclavo» se cambió por la de «trabajador», y en lugar de proporcionar alojamiento y comida como lo hacían los dueños de esclavos en 1800, ahora ofrecen un estipendio de 500 dólares por mes (unos 300 mil pesos) a los trabajadores para que paguen su habitación y se alimenten. Así se eliminó el estigma de la propiedad de esclavos. Se estima que la mitad de todos los chilenos ganan menos de $US 500 por mes. Por lo tanto, el mercado de esclavos es bastante considerable, mensurable más que en los Estados Unidos de 1850. El peso de la riqueza de Chile está tan inclinado a favor de unos pocos, que se asemeja a la torre inclinada de Pisa, a punto de desplomarse en cualquier momento. Conglomerados y / o familias extremadamente ricas son las dueñas de todo, de las farmacias y los derechos de pesca, de las tiendas de retail, de la minería y los negocios que venden alimentos». (Robert Hunziker, UK Progressive, 2014).

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