Psicóloga de la Universidad de Antofagasta plantea que contar con más tiempo libre favorecerá la salud mental y el sentido de pertenencia con la organización, además de tener un impacto en la productividad.

Una menor jornada laboral para los trabajadores y trabajadoras del país, sumada a la generación de políticas de incentivo al buen uso del tiempo libre, puede tener efectos muy positivos en la salud mental y calidad de vida de las personas.

Así lo estima la psicóloga clínica y organizacional, Mónica Miranda Carrasco, académica de la Universidad de Antofagasta, a propósito de la discusión en el Congreso del proyecto de ley que modifica el Código del Trabajo, reduciendo la jornada máxima semanal de 45 a 40 horas.

La iniciativa, que actualmente se discute en la Comisión del Trabajo del Senado, se encuentra en segundo trámite legislativo (ya fue aprobada en la Cámara de Diputados) y cuenta con el apoyo del gobierno, sectores oficialistas y de oposición, así como de distintos gremios y asociaciones, por lo que se avizora un favorable escenario legislativo.

Es más, se conoce que al menos un centenar de empresas del país han adherido voluntariamente a la medida y ya están aplicando jornadas reducidas a su personal, lo que ha sido destacado por el Ejecutivo.

Tiempo libre

Al respecto, la académica de la UA explica que una rebaja de la jornada laboral como la que se propone en el proyecto traería importantes beneficios a las personas, pues significaría mayor tiempo para recreación, espacios familiares, de aprendizaje o de ocio, a lo que se agrega mayor satisfacción y sentido de pertenencia con el empleador.

La especialista recordó que Chile es hoy uno de los países que posee las jornadas laborales más extensas entre las naciones que componen la OCDE, y todo esto empeora si se considera que el grueso de las personas trabaja sobretiempo.

“Esto puede explicarse por la creencia concreta de que más horas de trabajo corresponden a más productividad, que es una idea que viene de la lógica de las máquinas (de la era post industrial), donde una acción tenía una consecuencia directa, sin mediar procesos mentales, como cansancio, problemas personales, preocupaciones y malestares. En cambio, las jornadas laborales reducidas siguen la lógica de comodidad del trabajador, primando el cuidado y tiempo adecuado para tener relaciones interpersonales sanas que favorecen la productividad”, opina.

La psicóloga plantea que la rebaja de jornada ofrece también otras ventajas, pues al aplicarse sólo a las personas en modelo de trabajo formal, podría contribuir a reducir la informalidad laboral. Al mismo tiempo, precisa que acortar la jornada, manteniendo la renta, como se establece en el proyecto, implicaría un mayor pago por hora, lo que también constituiría un incentivo.

Salud mental

En Chile las enfermedades de salud mental asociadas al trabajo están categorizadas como “neurosis laborales”, dentro de las cuales se encuentran los trastornos adaptativos, trastornos ansiosos, depresión reactiva, trastornos de somatización y dolor crónico.

Mónica Miranda comenta que en nuestro país el 22% de la población cumple criterios para algún trastorno mental en los últimos 12 meses y estos son responsables del 23% de la carga de enfermedad del país. “Por otra parte, el suicidio en personas en edad laboralmente activa representa una importante causa de muerte”, advierte.

Como dato estadístico, la académica de la UA añade que las consultas por sospecha de neurosis profesional se han incrementado en más de 1.000% en las principales mutualidades de nuestro país en la última década.

Empresas

Ahora bien, la especialista sostiene que, frente a una eventual rebaja de la jornada laboral, las organizaciones deben invertir en programas de bienestar integral para sus colaboradores, con ejes en la salud física, nutricional, emocional, social y financiera.

Asimismo, explica que, para que la productividad no decaiga, es necesario generar dentro del plan estratégico de la organización intervenciones para sensibilizar al personal acerca de la importancia de tener un objetivo común desde la suma de las partes.

“No es que crea que en Chile trabajemos mal, creo que hace falta alinearnos con la organización y para que eso suceda, debe existir en las organizaciones un buen trabajo desde la gestión estratégica. Las empresas deben tener un robusto departamento de recursos humanos, que lidere el plan estratégico y la cultura sea compartida por todos, que exista un sentido de pertenencia, que el colaborador quiera su lugar de trabajo, lo cuide en todo sentido”, dijo.

El proyecto que se discute en el Senado establece un sistema gradual de aplicación de la ley. En concreto, propone que estas las modificaciones al Código del Trabajo comiencen a aplicarse de manera gradual a los doce meses de la entrada en vigencia de la ley. De esta manera, en su año 1 la jornada quedaría en 44 horas, en el año 2 en 43 horas y así hasta llegar a las 40 horas semanales.

La iniciativa está en etapa de discusión de indicaciones en la Comisión del Trabajo del Senado, donde se analiza la situación específica de algunos rubros, como el agrícola o el turismo, entre otros temas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here