En distintos puntos del país, tras el inicio de la revuelta popular o estallido social, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha realizado observaciones directas de las movilizaciones, constatando los abusos cometidos por las fuerzas policiales.

En el caso de Antofagasta, este organismo estatal ha estado ausente de la gran mayoría de las protestas sociales y han sido ciudadanas y ciudadanos autónomos quienes, con profunda convicción y compromiso, han asumido la tarea de observar y documentar las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidas principalmente por Carabineros.

Regionalista conversó con algunos de los integrantes del Observatorio de Derechos Humanos de Antofagasta, entidad que nació a pocas semanas del inicio del estallido. Las primeras tareas que asumieron en terreno tuvieron relación con el acompañamiento en las comisarías a los familiares de las personas detenidas, a través de contención y asesoría.

«Comenzamos a organizar turnos para estar en la comisaría y para dar tecitos y asesorando, ahí comenzamos a conversar lo necesario de que existiera una especie de organización que atendiera esta necesidad de los Derechos Humanos, porque si bien aquí existe el INDH, desde que comenzaron las movilizaciones en Antofagasta, hasta la fecha, han salido a tres o cuatro marchas a cumplir con su rol de observadores», relatan.

El primer día que salieron «oficialmente» como Observatorio de Derechos Humanos fue el 19 de noviembre de 2019, siendo alrededor de 5 o 6 personas. Poco a poco comenzaron a crecer en integrantes, llegando a sumar cerca de 20 personas y estableciendo turnos para salir a terreno. También se capacitaron sobre los protocolos de Carabineros, temas jurídicos, entre otras materias. También debieron atender a personas heridas durante las primeras semanas, antes de que se masificaran los grupos de rescatistas.

Durante todos estos meses han sido testigos de la violenta represión policial hacia los manifestantes y también han estado expuestos a agresiones de Carabineros. Sin embargo, el compromiso está intacto y en las últimas semanas han reactivado su trabajo tras las protestas que se han realizado en Antofagasta con el fin de la cuarentena.

Testimonios

Josefina Castillo recuerda que ingresó al Observatorio de Derechos Humanos porque participaba activamente en las marchas y era testigo de las vulneraciones de los derechos de las personas por parte de Carabineros.

«Después de eso tuve la oportunidad de meterme a este grupo, igual fue fuerte porque uno ve más de cerca la violencia que tuvo Carabineros en la forma de reprimir. Pero es una bonita labor, porque uno se siente útil. Podemos ayudar a gente que está herida, a curar personas o a contener. Así que para mí ha sido una labor muy gratificante», comentó.

Por su parte, Valeska Mondaca siente que en el Observatorio encontró su lugar en la calle y destaca que el trabajo de la agrupación ha sido muy relevante, destacando que como grupo han sido valientes para estar en la calle en medio de tanta represión.

«Si bien pasa muy desapercibido ayudar a los cabros que han sido agredidos o niñas que han sido agredidas por funcionarios, esta situación pasa en el día y no se habla más. Entonces, seguir este curso, que se logren cosas, acompañar con asistencia jurídica, alguien tenía que hacer la pega de estar encima de los funcionarios de Carabineros. Siento que encontré mi lugar en la calle», relató.

María Fernanda Velo también es parte del Observatorio de Derechos Humanos de Antofagasta y reconoce que su motivación para sumarse se dio «al ver tanta vulneración de los derechos y sentir que la gente estaba muy desprotegida, desde nuestro lugar en la calle, uno sentía que protegía más y que con un granito de arena cuidamos un poco más esto».

Sobre el rol que cumple la agrupación, considera que es «fundamental» y reflexiona acerca de la ausencia de observadores en las calles por parte del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de la región de Antofagasta.

Camila Pablaza también considera que la labor que han cumplido ha sido «muy valiente», pues a pesar de haber sufrido amedrentamientos y amenazas, continúan cumpliendo con su labor en las calles.

«Pese a nuestra labor silenciosa, el Observatorio de Derechos Humanos significa ahora reivindicar la memoria, reivindicar los derechos humanos, significa tener un respaldo cuando algo te pasa. Yo espero que la gente que sale a marchar y que saldrá próximamente cuando esté en la calle, piense que vamos a estar nosotros ahí. No podemos asegurar que nada va a pasar, pero sí podemos asegurar que vamos a hacer lo posible para que los procesos sigan su curso para cuidar a la gente y sus derechos», recalcó.

Para Marcel Zebil, ser parte del Observatorio de Derechos Humanos significa poder ayudar a la gente que ha sido parte de este gran movimiento que comenzó con el estallido social.

«Ayudamos con orientación en materia de Derechos Humanos y a documentar las agresiones que ha vivido la gente, por desgracia, por parte de entes del Estado, pues el Estado tiene el monopolio de la violencia. Nosotros nos vemos vulnerables respecto a las lacrimógenas, perdigones y a los elementos con los que nos han agredido. Pero ahí estamos para acompañar y apoyar dentro de nuestro compromiso en terreno», indicó.

Finalmente, Johana Torres relata que a un mes del estallido social detuvieron a su hijo, quien la acompañaba muchas veces a las manifestaciones en que ella participaba: «Ahí me doy cuenta de la fragilidad en la que están los jóvenes, de la fuerza que tenían para salir a manifestarse, esa fuerza que también nos impulsó a nosotros los más adultos, pero también veo la manera en que eran maltratados, mi hijo también fue maltratado por carabineros», recordó.

«Ese día justamente se me hizo la invitación a formar parte del Observatorio y desde ahí que estoy participando en la medida de que mi trabajo y salud me acompañen. Quizás algunas personas no entienden mucho la labor que uno tiene, pero es importante que se vayan reuniendo antecedentes frente a los diferentes atropellos a los Derechos Humanos y documentarlos, porque es importante dar cuenta de esto y buscar justicia», concluyó.

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